Una Vikinga amable [Presente relativo]
#6
—¿Te imaginas haber caído del cielo de verdad? Qué locura sería —se sacudió el polvo de la ropa. Recordar que a diferencia de Sigrid, Akira esta vez iba vestido con ropa de calle, como quién va a comprar el pan, mientras que su compañera llevaba puesto el uniforme reglamentario de la Marina. Terminaba de caer desde el tejado de los edificios al escuchar el barullo que armaban aquellos dos y tras seguir la pista de su nueva amiga y compañera de división, acabó metido en mitad del meollo tras escuchar las palabras mágica: cerveza y algo para picar.

—Oye Sigrid, tú siendo vikinga la cerveza te tiene que gustar, ¿verdad? —le picó en la vena curiosa. Pocas veces se había ido a tomar algo con el resto de compañeros del cuartel, la excepción estaba siendo esta nueva división a la que le habían asignado, pero entre pitos y flautas tampoco habían tenido mucho tiempo para hablar entre todos. Estos últimos días habían consistido en entrenar más que otra cosa, seguramente porque estarían a punto de encomendarles alguna misión importante como grupo, y entonces aquello era lo prioritario. Aunque ahora mismo, lo prioritario era la manera de actuar de la médica de la división y de cómo acabar con el jaleo que estaban provocando estos dos energúmenos en una de las calles del centro del tranquilo pueblo Baquella.

—Ey, Sigrid, tampoco te pases... Yo pensaba que si íbamos a beber algo vendrías tú... Yo no quiero que me relacionen con estos dos, quiero decir... Míralos —terminó la frase señalando a ambos con sus dedos índice de cada mano justo en la dirección a sus caras, sus dedos apuntaban entre sus ojos, como si fueran el blanco de un francotirador.

—No me malinterpretéis, a veces hago cosas como esta de caer de un tejado... Pero de ahí a irme a tomar algo con gente que causa problemas... ¡NO!  —se rascó el cogote con la mano derecha mientras en su cara se dibujaba una sonrisa vergonzosa y empezaba a hacer circulitos con la punta del pie en el suelo, moviendo el tobillo de manera nerviosa, como si fuera un chiquillo—. El de los problemas me gusta ser a mi

—Es broma... ¡Es broma! —se adelantó antes de que Sigrid le arreara un porrazo. La única chica de la división era la que más golpes había estado repartiendo entre el resto de miembros, y eso que era la más alta... ¿Podía considerarse maltrato infantil teniendo en cuenta la diferencia de varios metros? Jajajaja, tonterías.

—Lo del infarto a un abuelo no lo había pensado... Vigilaré mejor donde caer, es verdad —se rascó el moflete mientras analizaba la frase de su compañera y la advertencia no advertencia. Con sustos así a cualquiera le daría un vuelco el corazón, y no le faltaba razón. Pero no iba a dejar de hacerlo, al fin y al cabo, a los ojos de Akira, la mejor manera de patrullar las calles era desde las alturas—. Claro tu como mides cinco metros, pues no te hace falta subirte a los tejados —le respondió levantándose de hombros y acompañando el gesto con un arqueamiento de cejas y una sonrisa algo pícara. Y a todo esto, los dos que estaban armando escandalo flipando con la naturalidad con la que Sigrid y Akira hablaban justo después de haberlos parado por evitar problemas mayores. Akira era una cara ya conocida en Baterilla, toda su infancia la ha pasado en la isla y le han visto crecer, pero este par parecían nuevos, así que no podía utilizar el comodín del público.

—Toma ya la historia... —miró a Sigrid levantando de nuevo las cejas y realizando una mueca con la boca que significaba algo cómo "¿estás escuchando lo mismo que yo?"—. Está claro, ¿no? Encontrar al auténtico ladrón y hacer que devuelva las naranjas y el dinero... —se colocó en posición de héroe, con los brazos en jarra a ambos lados y sus manos en la cintura.

—A ti. ¿Cuánto te cobró por las naranjas? Y tú. ¿A cuánto las sueles vender? —sacó un puñado de berries de su bolsillo y le hizo al vendedor de zumos que le pagara el resto del monto al frutero, añadiendo Akira la diferencia, es decir, el precio al que se lo había comprado a aquel ladrón, para dejar a aquellos dos en tablas—. Bueno, como de momento no me hace falta el dinero, vamos a hacerlo así... Ahora os toca colaborar y describir el aspecto de aquel muchacho... Ninguno quiere a un ladrón entre las calles... Hoy te ha robado la fruta a ti, pero mañana te robará a ti los zumos... Necesitamos altura, color de piel, corte de pelo, ropa... Todo eso, ¿no Sigrid? No ando de servicio, pero te ayudo con esto. Luego, cuando lo encontremos, lo acercas tu al cuartel y listo.
—Hablo —. ”Pienso”
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RE: Una Vikinga amable [Presente relativo] - por Akira Raito - 04-05-2026, 10:13 AM

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