[EVENTO LOCAL- ALAS NEGRAS] Con tuercas y a lo loco.
#5
Muchos días habían pasado morando la periferia de aquella isla tan contrastada. Tobías seguía alucinando con la virginidad de la selva en contraposición con aquella fortificación metálica que coronaba el centro de Punk Hazard, hogar del Shichibukai que mucho tiempo atrás les había dado esa terrible bienvenida al Grand Line. Ahora estaban a las puertas del conocido como "Nuevo Mundo", la segunda mitad y más peligrosa de aquel endiablado mar. ¿Casualidad? ¿Quién sabe? Lo más importante para el vaquero era una gran contraposición. Por un lado, la imagen carbonizada de su pequeño amigo arraigando, sin cese, dolor en su corazón. Por otro, admiración. Casi le dolía más lo segundo. Se sentía una persona horrible por ello, pero la ciencia ocupaba un espacio cada vez mayor en su intrépido cerebro. Cada vez tenía más claro cual era su propósito en la vida. Dar la vuelta al mundo era un sueño heredado de su bisabuelo, el cual quería cumplir por él, pensado que éste estaba muerto, pero al descubrir que seguía en pie y más fuerte que nunca, el plan cambió ligeramente. Tras unirse a la mejor banda pirata de todos los tiempos, tenía una nueva razón para lograr semejante hazaña, compartir ese viaje, por ellos y por él mismo. Si tenia que hacer todo lo que estuviera en su mano, no iba a dudar, y lo que mejor se le daba era inventar e improvisar. Aquella isla albergaba la mejor base para su sueño. 

Había recorrido el perímetro de aquella perfecta muralla circular varias veces junto a Pascal y a Greta, admirando su construcción y soñando con las mil maravillas que custodiaba. La relación de amor y odio que tenía hacia Utakata no le hacía bien, temía como ese enfrentamiento entre sentimientos podría terminar siendo un problema dependiendo de la situación. Al carpintero le gustaba prever las cosas, pero era muy adaptativo, así que no le quedaba otra que confiar en si mismo, además, estaban sus hermanos para darle una colleja en caso de necesitarla. La noche previa a la incursión, Tobías preparó su zamarra con todo lo que iba a necesitar. Los nervios lo carcomían por dentro, por suerte era organizado y no iba a dejarse nada. Le costó dormirse más de lo habitual, su impaciencia ya había sido una gran losa aquellos meses esperando la incursión, no dejaba de preguntarse que clase de máquinas moraban aquella fortaleza metálica.


Día 60 del año 17, Otoño - 18:20 p.m.
Selva de Punk Hazard.

Aquella mañana se presentó soleada. El pistolero se fumó uno de sus cigarros después de desayunar y antes de repasar su bolsa e ir colocando todo en su sitio. Quería sacar de paseo a Shotgünther, todavía no la había probado en combates reales, y todo pintaba a que se iba a armar un gran follón, así que no iba escatimar en armas ni en munición. La comunicación también sería importante en caso de verse separado de sus compañeros, así que cogió su pareja de Den Den Mushis, sin olvidarse de su botiquín de primeros auxilios que siempre llevaba encima. Con los nervios a flor de piel, el carpintero bajó del Solar Karma antes que los demás para dar un paseo por la costa, tratando de calmarse y centrar sus objetivos. 

Contenido Oculto

El paseo fue corto, Tobías no era el único con ganas de visitar al Shichibukai. Con todos listos, antes de comenzar la caminata hacia aquella puerta que tantas veces había soñado con cruzar, Garnet les ofreció la cena a cada uno. - Muchas gracias Garnet, huele de maravilla. - El vaquero asió el bulto y lo guardó con delicadeza en su mochila. El ambiente era distendido, todos confiaban en ellos mismos y en sus compañeros, solo les faltaba el capitán para que la fiesta estuviera completa, pero ese paso que iban a dar, seguro que les acercaba un poquito más a su reencuentro. Sin darse cuenta, ya estaban frente al portón. El contraste era realmente impactante, aquel vergel de flora y fauna envolviendo aquella estructura tan artificial y tan simétrica. Otra razón por la que el vaquero admiraba en secreto a aquel genio científico. No había ningún elemento colocado al azar y su orden era envidiable. Mientras el joven barba naranja seguía admirando la construcción, Garnet se ofreció a las chicas para ayudarlas a cruzar el muro dejando a su propia suerte a los otros dos. Típico. A Tobías no le ofendió lo más mínimo, la fuerza no era lo suyo, pero tenía otros recursos, pero el portón no les dio tiempo a nada, pues se abrió sin preguntar, invitándoles a cruzar aquella primera barrera. Las pupilas del carpintero se dilataron y adquirieron la forma de una estrella. Estaba alucinado solo con esa pequeña muestra de automatización que se le acababa de presentar delante. Tenía que disimular, no quería que sus compañeros lo vieran flaquear tan pronto.  

Sin tener en cuenta a los demás, Tobías cruzo sin pensar la puerta, para encontrarse con algo inesperado. Aldeanos, con su pueblo y sus tierras. Viendo el panorama con perspectiva, le recordó a una de esas leyendas que le contaba su madre, donde, tiempo atrás, grandes reinos albergaban fortalezas y castillos inexpugnables. Pero otra vez el gran contraste. Las casas eran de madera y no parecían gozar de la tecnología que debería exponer la privilegiada mente de Utakata. Además los habitantes no parecían alterados con la presencia de los piratas, igual si hubieran entrado a la fuerza su reacción habría sido distinta, pero eso no lo sabrían jamás. Algo más llamaba la atención del joven barba naranja, parecían tener todos la misma expresión desenfadad y algo artificial, tanto los más niños como los más ancianos, todos. No era algo natural, pero en ese momento, Tobías solo esperaba seguir avanzando, y el portón que acababan de cruzar los invitó a ello al cerrarse tras pasar por él. - Buenas tardes. - La educación del joven vaquero era legendaria. Por mucho que su único objetivo fuera seguir hacia delante, no costaba mucho esfuerzo saludar a los moradores de aquella tierra. Las puertas parecían sincronizadas, pues tras cerrarse la primera, se abría una segunda a unos cincuenta metros frente a la tripulación. - Parece que nos estaban esperando. - La emoción que sentían y la melodía de Garnet a la guitarra, opacaban cualquier sentimiento de peligro en el carpintero, pues, sin dudarlo, siguió avanzando hasta cruzar ese segundo portón, el cual imitó al primero y se cerró tras el paso de los Alas Negras. - No hay duda... - La imagen de aquella fortaleza metálica, tan de cerca, dejó impactado a Tobías, cortando su oración. 


Era como los castillos de las leyendas, mejor incluso que como los imaginaba barba naranja de niño. Su simetría conquistó el corazón del muchacho, quedando absorto en su mundo unos instantes, obviando todo lo demás. En su cabeza comenzó a dibujarse uno de esos bailes que narraba su madre, donde, tras un festín digno de reyes, los invitados danzaban al son de la orquesta. Pero su imaginación iba más allá, pues el veía robots y máquinas bailando. Solo un último arco de veinticinco metros de alto y bloqueado aún por la verja en forma de puerta separaba al intrépido vaquero de descubrir que había realmente ahí dentro. Un paraíso de engranajes, probetas, cables, luces, herramientas, autómatas y demás objetos inorgánicos danzando al son de una mente privilegiada. Su sueño cada vez tenía más forma de esa fortaleza, quería pasar mucho tiempo ahí dentro, aprendiendo y creando. Quería hacerlo suyo. Solo faltaban las palabras de su capitana para terminar de avivar la llama que lo movía hacia delante. Su expresión era como la de un niño yendo a la feria ambulante que acababa de plantarse en su pueblo. Se recolocó el sombrero y dibujó la más amplia sonrisa en su rostro. 

info
[Imagen: l47Ucve.png]

❝

Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
  Responder


Mensajes en este tema
RE: [EVENTO LOCAL- ALAS NEGRAS] Con tuercas y a lo loco. - por Tobias Murray - 04-05-2026, 11:08 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)