[personajeinvalido=550]
Sasha no pudo evitar encogerse de hombros y usar su kanabo de escudo al escuchar tanto el grito del hombre que se encontraba en el suelo como el disparo de su arma. La semioni miró a Gronn por si le había dado pero el gyojin seguía de pie y parecía estar bien por lo que la chica suspiró antes de mirar a aquel hombre con el ceño fruncido. Antes de que la joven pudiera increparle empezó a gritar que no había hecho daño a nadie, habló de un tal Wesley que les había traído a la muerte e insultó, con una palabra que no conocía y que se iba a apuntar mentalmente, a los mineros antes de desplomarse perdiendo su vida. Gronn se giró hacia la joven para pedirle perdón haciéndola volver en si. — No pasa nada, esta bien saber que no soy la única que… — Sasha paró de hablar al escuchar un ruido desde arriba que finalizó con un impacto de una roca en el suelo de aquel cañón. La semioni vio la roca y acto seguido intentó mirar hacia arriba buscando el origen de aquello, como el sol pegaba muy fuerte, usó la mano izquierda para protegerse de la luz directa - aparte de la protección que ya le proporcionaba su sombrero - para mirar lo que pasaba en la cima del cañón, mientras que con su mano derecha sujetaba con fuerza su kanabo. El gyojin llamó su atención diciéndole que tenían que estar más alerta por lo que la joven se giró para mirarle y se encogió de hombros. — ¡Vale! — contestó con ganas de vivir esa aventura pero controlando su tono para que sea bajo mientras seguía a su compañero.
De forma lenta y cauta fueron avanzando veinte metros hasta llegar a una bifurcación, Sasha miró a ambos lados: uno aburrido a la izquierda que iba hacia abajo y que acababa en la entrada de una cueva, y otro a la derecha destrozado, con piedras enormes tiradas de por medio en el suelo y la vegetación en mal estado. La semioni se vio tentada por el segundo camino - puro caos y destrucción como ella - por lo que se giró hacia Gronn con su mejor cara de pena para elegir ese camino pero enseguida el gyojin le hizo un gesto para que le siguiera. La joven bufó antes de hacerlo con mala cara, antes le había pedido opinión y se había sentido valorada en aquella pequeña aventura, pero parecía que el incidente con el hombre había afectado tanto al hombre pez como para decir él que camino iban a seguir. La rubia miraba con la ceja derecha levantada como su compañero intentaba ir ligeramente agachado hasta la entrada, ella directamente ni lo intentó, porque con cuatro metros seguiría siendo demasiado llamativa. Por lo que simplemente sacó su kanabo como le había dicho y se mantuvo a tres metros de Gronn en posición defensiva con el arma en alto, dejando la pared de la derecha a su espalda y a medio metro de ella en aquel cañón de ocho metros de ancho. Además, sin olvidar vigilar su espalda - y recordando como habían caído rocas como si nada - la semioni volvió a mirar hacia arriba, encontrándose con el no tan molesto sol gracias a la ayuda de su sombrero, para apreciar si algo sucedía en las alturas de aquel cañón.
resumen
aclaración
