[EVENTO LOCAL- ALAS NEGRAS] Con tuercas y a lo loco.
#10
Cuando terminé de escuchar el discurso que dió Triana antes de entrar en la guarida de Utakata, sentí como comenzaban a erizarse los vellos de mis brazos. Su actitud, su manera de comunicar, y su manera de guiarnos, hacía de ella una líder nata. Cada una de esas palabras me golpeó en el pecho, resonando como un tambor que marcaba el inicio de nuestra guerra contra aquel tipo. Sonreí ampliamente, pues aquellas palabras convirtieron la tensión en impulso para todos nosotros. Me sentía motivado, lleno de esa energía que me recorría cada ápice de mi cuerpo. La idea de poner la bandera de los Alas Negras en la parte más alta de aquel lugar me hacía tener cosquilleos en el estómago. Crují los nudillos de ambas manos, y avancé sin apartar los ojos de la entrada. -Chicos, vamos a destrozar este sitio. Sin miedo a nada, por Yojimbo.-

Estuvimos andando por aquel túnel de acero durante unos minutos, resonando el eco de nuestras pisadas por todo el pasillo. Aquel lugar parecía extremadamente sintético y frío, gris metálico, oscuro, apagado. Ni un solo color. Podías ver que aquel lugar era una virguería de la ingeniería, y todas las cosas impresionantes, escapaban completamente a mi entendimiento. Yo podía saber sobre insectos, sobre piratas, sobre algo de historia; pero sobre aquello, nada de nada. Sin embargo, estaba cien por cien convencido que Tobías debería estar disfrutando de todo aquello como un niño con un juguete nuevo. Seguramente que en su cabeza estaría intentando averiguar el porque de todo aquello. Cuando el camino acabó, llegamos a una zona común que tenía la forma de un octágono. Tomé aire y la observé con tranquilidad. Pude ver que en cada uno de sus lados tenía una puerta circular que estaban cerradas completamente, y que eran extremadamente resistentes, capaces de aguantar explosiones, fuego y cualquier cosa que le echaras. Encima de aquellas puertas, había unas placas indicando las distintas salas del lugar. Mis ojos recorrieron las inscripciones mientras avanzaba hasta casi colocarme en el centro, pero frene porque había un enorme logotipo.

Cuando agaché la cabeza para observar el logotipo incrustado en aquel suelo de metal, pude leer aquellas letras que estaban grabadas: “Laboratory for Autonomous Biomechanical Organisms”, o simplemente L.A.B.O. Fruncí el ceño una ve que lo leí, dejando que las palabras me inundaran la cabeza. No me terminaba de convencer. Todo tenía un aire completamente artificial que me revolvía completamente el estómago. Alcé la cabeza y volví a leer el nombre de las salas, desde la puerta uno a la puerta siete. Mecatrónica y Diseño Estructural. Inteligencia Artificial Cognitiva. Sensórica y Percepción. Energía y Autonomía. Control y Movimiento. Interacción Humano-Máquina. Auto-reparación y Evolución. Todos aquellos nombres eran complejos y difíciles de entender. Me sentí frustrado una vez más, al no entender absolutamente nada. Miré a Tobías. -Oye Tobias, ¿Sabes que son...?- No pude terminar la pregunta. Una voz retumbó en aquel lugar, amplificada por unos altavoces en el techo. Por acto reflejo, miré hacia arriba, atendiendo a aquella voz.

Aquella voz comenzó a darnos la bienvenida con cierta emoción. A medida que hablaba, escuché como se cerraba la puerta tras nosotros, con aquel estruendo metálico que rebotó por toda la sala. Por instinto, miré hacia atrás, y pude leer las palabras en el cartel que había encima de aquella puerta: “Pruebas en entorno controlado”. ”¿Veníamos del entorno controlado? ¿Aquellos campesinos eran experimentos?” Giré de nuevo la cabeza, sintiendo como un escalofrío me recorría por el cuerpo. Con el ceño fruncido, volví a alzar la vista hacia los altavoces que estaban en el techo, convencido que aquella voz pertenecía a Utakata. Cada una de sus palabras desprendía arrogancia y chulería, como si tuviera el control de todo aquello. Nos agradeció que participaramos en su nuevo proyecto, como si fueramos voluntarios. ”¿Pero este tio se cree que nos va a utilizar? ¿Es que no sabe con quien está tratando?” Pensaba mientras la puerta número cuatro se abría completamente de manera automática. Sin tiempo a reaccionar, noté como un gas púrpura comenzó a salir de las rejillas de ventilación. Sentí como se aceleraba mi corazón, no por miedo, sino por haber entrado de manera oficial en el juego de el psicópata de Utakata.

El Shichibukai siguió hablando. Nos explicó, con cierto tono de orgullo en su voz, que aquel gas púrpura que estaba comenzando a descender hacia nosotros, había sido extraido de las habilidades de la antigua usuaria de la fruta Doku Doku, una tal Ryze Tengen. En cuanto escuché su nombre, me acordé automáticamente de Sabaody. Recordé la pelea que tuvimos Jolyne y yo contra la marine tontatta. O mejor dicho, fue prácticamente Jolyne la que peleó, porque yo caí paralizado y nuestra tiradora fue la que le derrotó. Aquella voz siguió hablando, explicando que ese gas si entraba en contacto con nosotros, nos corroería la piel si no seguíamos las instrucciones y no entrabamos en la estancia que había abierto para nosotros. Con todo en contra, no me sentí preocupado. Escuché como Jolyne me echaba la culpa de aquella muerte, como si yo hubiera estado a su mismo nivel. Echando la vista atrás, el antiguo yo se habría puesto nervioso al escuchar uno de sus fracasos. Recordar una de mis derrotas me habría herido el orgullo, pero ya no era un chiquillo. Apoyarme en mis compañeros no me hacía débil. Por ello, solté una carcajada amplia y escandalosa en mitad de aquella situación. -¡Pero que dices Jolyne! ¡Si me quedé paralizado como una estatua! ¡Tu fuiste la campeona de aquel combate! ¡Shajajajajajajajajaja!- Reía de buena gana mientras comenzaba a caminar tras Garnet (quien salió corriendo al grito de “Marine el último”) hacia aquella puerta, la número cuatro.

Nuestros pasos resonaban con fuerza mientras entrabamos en aquella estancia. Caminaba con una confianza absoluta que me habían dado aquellos exhaustos entrenamientos, ya fuera con Garnet o solo. Me había caido tantas veces que no podía dudar de mí mismo. Y es que era posible que mis compañeros fueran más fuertes que yo, pero cada día estaba más y más cerca de ellos, y con eso era suficiente para seguir avanzando hacia adelante. Dentro de la sala, me quedé alucinado con el enorme tamaño del lugar. Era muchísimo más amplio de lo que esperaba. En el centro de aquel lugar, había una plataforma de cristal, haciendo que silbara impresionado. -Fiuuuu... El sitio es bien amplio. Seguro que será un muy buen sitio para entrenar cuando lo hagamos nuestro, ¿No crees Garnet?- Aquella idea me hizo sonreir casi de inmediato, pero la voz de Utakata me volvió a interrumpir. Según él, estabamos en el “Stage 01, campo de pruebas balístico.” Explicó que alguno de nosotros debería de quedarse sobre la plataforma para abrir la puerta y que pudieramos ir avanzando. Fruncí el ceño mientras recorría con la mirada a mis compañeros. La idea de quedarse allí solos no era algo que me gustara. Continuó hablando sobre aquella investigación que estaba relacionada con las habilidades de las frutas del diablo y unos autómatas que fueran superiores a los S.E.E.D.S. de la marina. Alcé mi ceja derecha y me señalé la cicatriz quemada de mi lado izquierdo del rostro con el índice derecho. -¿Lo de S.E.E.D.S. no era el robot con el que nos pegamos y acabó explotando y haciendome esta quemadura?- Aquella pregunta se quedó en aire, ya que Utakata siguió hablando y mencionó una recompensa. Aquella recompensa era una reunión con uno de nosotros y que nos concedería lo que quisiéramos. Miré a Triana, sabiendo que era ella la que tendría que ser la que estuviera en aquella reunión, aunque no me importaría estar presente, claro está.

Después de aquel amplio discurso de Utakata, el silencio se instauró en la sala durante unos pocos segundos. Mi miraba se deslizaba entre la plataforma, la puerta y mis compañeros, valorando todas las posibilidades, riesgos y consecuencias que podían llevar nuestras decisiones. Sin embargo, antes de que alguno de nosotros comenzara a hablar, Jolyne avanzó y se situó en la plataforma. Nos pidió que siguieramos adelante, que ella nos cubriría nuestras espaldas. Le dediqué una sonrisa, que luego se convertiría en una risa cuando Garnet le pidió que le enseñara la fuerza del campo. -Jolyne, protégenos como me protegiste en Sabaody contra la marine. Si lo bordas, te regalaré un gallo de pelea.- Le dediqué un gesto con la mano, para acato seguido girarme y seguir a Garnet hacia la siguiente puerta.

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RE: [EVENTO LOCAL- ALAS NEGRAS] Con tuercas y a lo loco. - por Kenzo D. Fujiwara - 07-05-2026, 05:03 AM

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