La excepción que confirma la regla [Pasado]
#5
No llegó a entender el comentario de su compañera, pues desconoce que lleva al resto a no poder conciliar el sueño. Bueno, ¿a quién engaña? Tal vez todos ellos sigan preocupados por lo vivido en el pasado apenas un par de días atrás. Nadie puede juzgarlos por ello, y mucho menos él.

―Entiendo. Esperaba no tener que despertar por la mañana, pero veo que no me vais a dejar bajar la guardia.―Mentía de forma amable, aunque notoria, permitiendo que ella se diera cuenta de ello incluso con su tono monótono.

Dejó que la noche guiase su camino. Los primeros pasos en la arena los avanzó con calma, más tranquilo sabiendo que no estaba solo. No acostumbra a una compañía como la de ella, ni ninguna otra cuando se sumerge en sus pensamientos más profundos, pero esa noche podía hacer una excepción. Sabe que al menos es alguien con quién puede mantener una conversación, y el tiempo que compartirán juntos para el resto del camino debe saber aprovecharlo con cada uno de ellos en las pocas oportunidades en las que se sienta capacitado para ello.

―Además, estábamos hablando de ti~

Palabras pronunciadas con un tono calmado que le resuenan dulces en el oído. Durante una fracción de segundo, un pensamiento más fugaz que las estrellas pasa por su mente, haciéndole relajar los hombros cuando la observa de soslayo, sin tan siquiera darse cuenta de ello.

Pero cae en saco roto al oírla mencionar la parte de su historia, ralentizando el ritmo de su andar cuando, poco a poco, comienza a sentirse progresivamente más culpable.

―Me desperté en la misma habitación que Kazan y dos piratas más

"Parece que solo ha llegado a conocer el nombre del Wotan" Pensó erróneamente, inconsciente de la verdad que se ocultaba en esas sencillas palabras.

―Shin tenía razón. Es un buen tipo. 

Aquellas palabras se le hicieron pesadas y desagradables. Habla con ligereza de un criminal buscado por el gobierno con una alta recompensa por su cabeza, y le menciona que es una buena persona.

"No sé si la culpa es de Shin, o es que ella ya es así de ingenua como él." No tiene la mente en disposición de rebatir aquellas palabras, y tampoco es tan cruel como para hacerlo después verse comprometido en una situación en la que habían desesperado para sobrevivir.

―Así que un marine, ¿eh? Parece que también lo habéis tenido difícil.―A diferencia de su situación, ella parece haber obtenido más información del sujeto al que se enfrentaron. Habiendo estado sola, en una habitación con tres criminales del estado...¿Cómo es posible que hubiese salido de allí sin tan siquiera un rasguño?―¿Transformándose en bandera? Dicho así suena hasta gracioso.―Casi parecía que le quería restar importancia a toda esa situación, pero él no había perdido detalle alguno.

En aquel momento, tras todo lo dicho quiso hacerle más preguntas. Había partes de la historia que no le cuadraban, detalles que no se tomó la molestia de explicar, pero de todos los miembros de la división ella había estado en solitario, y eso fue lo único que se mantuvo en su memoria, estable, firme...y atacando sus esquemas.

No iba a ganarle ahora.

―Ahm...―No supo ni cómo responder. Quería dejarlo para otro momento, pero no quiere dejar que la joven se quede con la palabra en la boca.―Vamos a ver...¿por donde empiezo?

Respiró hondo. En su mente tuvo que ordenar a una velocidad vertiginosa todo lo ocurrido previamente a su ruptura, el abrazo a su amigo, el deseo de abandonar aquella vida, la culpa hacia los amigos que una vez perdió...y todo mientras piensa en no olvidar lo que a ella le quería preguntar después.

Volvió a subir los hombros. Había retomado su ser habitual, ocultando sus emociones.

―Nos despertamos con collares de esclavitud Shin, el pirata Barald Kane, y un tal Tezca Norova, quién decía ser su capitán.―Algo que hasta ese día sigue sospechando, pero no tuvo la ocasión de verificar.―Habíamos perdido nuestros derechos de libertad, y a todos nosotros nos invadía una sensación inmensa de terror.―Ahora tenía que mencionar una de las partes que menos le gustaba, y eso le hizo retomar la caminata, aligerando la carga de lo que se estaba convirtiendo en un informe.―Bajo acuerdos que yo mismo propuse, los cuatro accedimos a colaborar en una alianza temporal para salir de allí. Digamos que de alguna forma, los consideramos miembros de los Shichibukais para evitarnos problemas, al menos hasta liberarnos de los collares.―Aunque aquello solo fue una excusa para engañarse a sí mismo.―Accedimos a una sala similar a unas cloacas, donde la mayoría del lugar era agua empantanada, donde encontramos un Wotan escondiéndose en el medio. Él era también un Marine. Teniente, para ser exactos.―Uno de los detalles que ella no tuvo a bien mencionar de Arnold.―Shin no hizo preguntas, y entró en combate de inmediato. Disparar primero y preguntar después, supongo. No es que ese gigante nos diese conversación de todas formas.

Sólo tras esas palabras volvió a buscar el rostro de quién se mantenía en su compañía, buscando en ella una posible reacción en su rostro, aunque la oscuridad de la noche la protegiese de pequeñas muecas que no fuesen exageradas.

―Barald, al igual que tú es un espadachín, y desgraciadamente uno bastante diestro he de decir.―algo que avala la gran recompensa por su cabeza.―Tezca, por otro lado, es un consumidor de fruta del diablo, tal y como lo somos Shin y yo. Parece que tiene la capacidad de manipular la arcilla, pero no sé que tanta libertad tiene de hacer eso.―Aquellos alimentos y sus leyendas siguen siendo todo un misterio para el marine de pelo oscuro, y que tarde o temprano necesitaría desvelar.―Al final, tanto Shin como el teniente cayeron tras intercambiar varios ataques a distancia. Creí...que ambos habían fallecido en combate.

Y no pudo seguir hablando.

Hizo una nueva pausa, asumiendo lo que estaba desvelando hasta el final. La realidad es que durante toda esa conversación, ha intentado actuar como si tuviera un superior de mayor rango al que tuviese que informar de lo sucedido, pero ya no puede más. Ella no es una persona sin rostro; no es alguien a quién él puede simplemente considerar como uno más, y aunque no entiende el por qué, eso le impide actuar como lo hace con normalidad.

Ella no es nadie más que una irregularidad, y no por ello debería comportarse de forma distinta.

Pero entonces...¿por qué?

―Lo siento...yo.―Cerró los ojos un momento. No puede dejarse ver de esa manera, y es lo que más le preocupa. Acelera una acción forzada para mantener la tranquilidad que le caracteriza, pero hay algo que le impide comportarse de la misma manera.

Bueno...la realidad, es que hay muchas más que una sola razón.

―Cuando cayeron los collares de nuestros cuellos los piratas huyeron por la puerta de salida, y yo me llevé a Shin conmigo cargándolo a la espalda hasta el Tempestad. Al llegar lo dejé descansar en una cama, y el resto ya lo conoces.

¿Hasta que punto ella estaba viendo la fractura en su interior? Su coraza deja de ser firme, y él busca tapar los huecos antes de que en ellos se filtre más de lo que ya lo han logrado sorprender. Tantas emociones contenidas al mismo tiempo terminan pasando factura a cualquiera, pero él, hasta el día de hoy, incluso tras varios años sigue intentándolo como si le fuese la vida en ello...y eso es algo que debe aprender con el tiempo, o caer en el intento.

―Quiero que sepas que me alegro mucho de que estés bien, Nyra. Siento mucho no haber podido estar ahí para acompañarte. Debe de haber sido un infierno estar sola, sin ninguno de tus compañeros.

Aquellas palabras en un principio medidas a conciencia, han terminado desdibujándose en un sentimiento de disculpa, pero no sólo hacia ella. Una parte de él quiere que aquella que es inconsciente lo disculpe...y aún no es del todo consciente del motivo que lo lleva a sentir esa sensación.

Hablar con ella un poco más quizás le permita descubrirlo...
  Responder


Mensajes en este tema
RE: La excepción que confirma la regla [Pasado] - por Kael Omuyaga - 08-05-2026, 02:10 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)