09-05-2026, 01:39 AM
El destino era impredecible y en ocasiones cruelmente gracioso. ¿Quién habría imaginado que Jesse terminaría siendo el líder de la división a la que yo misma pertenecería? Era como si nuestros caminos estuvieran destinados a cruzarse una y otra vez, enlazándose con más fuerza conforme avanzábamos y sinceramente, todo aquello me llenaba de una felicidad difícil de ocultar. Entre tantos rostros desconocidos tener a alguien familiar a mi lado era casi un alivio. Reí por lo bajo incapaz de contener la emoción que se escapaba en pequeños gestos. Por otra parte Alex no tardó en corresponder a mi saludo, chocando suavemente su puño contra el mío. Ese contacto sencillo bastó para ensanchar mi sonrisa, Sentí el corazón latirme con tanta fuerza quizas por la emoción. Confirmando que habia logrado algo que jamás pensé posible, convertirme en una amiga de un gigante, un ser cuya presencia imponía respeto a su paso.
De pronto me sentí mareada y mis piernas flaquearon bajo mi propio peso, a estas alturas la ropa comenzaba a sofocarme tanto que casi me era imposible prestar atención a mi alrededor, por inercia llevé las manos al listón de mi blusa para aflojarlo en busca de un poco de aire. Estaba tan perdida entre el calor y el malestar que no noté cuándo Jesse se acercó con cacutela, apenas note su presencia cuando cayó sobre mí, mi cuerpo entero se tensó y un sudor frío recorrió mi espalda al comprender que descubriría enseguida que había llegado hasta aqui con fiebre. —Ehh… bueno…—balbuceé mientras intentaba alejarme un poco, buscando alguna excusa apresurada que lograra salvarme, di gracias a Dios cuando el gigante tomó el control de la situación antes de que pudiera continuar. Sin dudarlo lo observé con atención mientras repetía aquellos movimientos de la última vez, gritando y golpeando el suelo con fuerza. Las vibraciones sacudieron el terreno bajo mis pies y terminé aferrándome a los hombros de Jesse para no caer, manteniendo mis orbes fijos en las facciones del gigante, intenté entender qué significaban realmente aquellos movimientos. ¿Acaso estaba molesto conmigo? —¿¡QUÉ PASA!?—grité con todas mis fuerzas, confundida y desesperada ¿Qué es lo que quería realmente?
Había demasiadas emociones mezclándose dentro de mí, tantas que apenas podía comprenderlas. Quizás si había sido una pésima idea abandonar la cama esta mañana. El mareo seguía empeorando y ante las acciones de Alex, me limité a observar en silencio hasta que vi su enorme mano extenderse hacia mí. Con facilidad sujetó la tela de mi blusa y me elevó del suelo como si no pesara nada —Adiós Jesse… fue un placer conocerte—murmuré entre broma y resignación, dejándome hacer mientras mi cuerpo terminaba descansando sobre la palma del gigante. Alex comenzó a caminar pronunciando mi nombre de manera completamente errónea —¡ES KAGURA!—grité en respuesta aunque el condenado solo soltó una sonora carcajada mientras avanzaba hacia otra dirección, quizás el bosque.
Sus pasos eran pesados y constantes, terminé acostándome sobre su mano porque las vibraciones me hacian sentir peor, seguramente se daria cuenta del calor insoportable que emanaba mi cuerpo por la fiebre. Sin mas fruncí ligeramente el ceño y atrapada entre el sofoco y el agotamiento, no dudé en quitarme la blusa y el pantalón, lanzándolos despreocupadamente por los aires mientras me acurrucaba sobre su palma abrazando mi sombrilla como si fuese una cama improvisada. Todo aquello debía ser un sueño absurdo; mi mente había llegado al límite y lo único que deseaba era dormir… simplemente descansar.
De pronto me sentí mareada y mis piernas flaquearon bajo mi propio peso, a estas alturas la ropa comenzaba a sofocarme tanto que casi me era imposible prestar atención a mi alrededor, por inercia llevé las manos al listón de mi blusa para aflojarlo en busca de un poco de aire. Estaba tan perdida entre el calor y el malestar que no noté cuándo Jesse se acercó con cacutela, apenas note su presencia cuando cayó sobre mí, mi cuerpo entero se tensó y un sudor frío recorrió mi espalda al comprender que descubriría enseguida que había llegado hasta aqui con fiebre. —Ehh… bueno…—balbuceé mientras intentaba alejarme un poco, buscando alguna excusa apresurada que lograra salvarme, di gracias a Dios cuando el gigante tomó el control de la situación antes de que pudiera continuar. Sin dudarlo lo observé con atención mientras repetía aquellos movimientos de la última vez, gritando y golpeando el suelo con fuerza. Las vibraciones sacudieron el terreno bajo mis pies y terminé aferrándome a los hombros de Jesse para no caer, manteniendo mis orbes fijos en las facciones del gigante, intenté entender qué significaban realmente aquellos movimientos. ¿Acaso estaba molesto conmigo? —¿¡QUÉ PASA!?—grité con todas mis fuerzas, confundida y desesperada ¿Qué es lo que quería realmente?
Había demasiadas emociones mezclándose dentro de mí, tantas que apenas podía comprenderlas. Quizás si había sido una pésima idea abandonar la cama esta mañana. El mareo seguía empeorando y ante las acciones de Alex, me limité a observar en silencio hasta que vi su enorme mano extenderse hacia mí. Con facilidad sujetó la tela de mi blusa y me elevó del suelo como si no pesara nada —Adiós Jesse… fue un placer conocerte—murmuré entre broma y resignación, dejándome hacer mientras mi cuerpo terminaba descansando sobre la palma del gigante. Alex comenzó a caminar pronunciando mi nombre de manera completamente errónea —¡ES KAGURA!—grité en respuesta aunque el condenado solo soltó una sonora carcajada mientras avanzaba hacia otra dirección, quizás el bosque.
Sus pasos eran pesados y constantes, terminé acostándome sobre su mano porque las vibraciones me hacian sentir peor, seguramente se daria cuenta del calor insoportable que emanaba mi cuerpo por la fiebre. Sin mas fruncí ligeramente el ceño y atrapada entre el sofoco y el agotamiento, no dudé en quitarme la blusa y el pantalón, lanzándolos despreocupadamente por los aires mientras me acurrucaba sobre su palma abrazando mi sombrilla como si fuese una cama improvisada. Todo aquello debía ser un sueño absurdo; mi mente había llegado al límite y lo único que deseaba era dormir… simplemente descansar.
Resumen

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