09-05-2026, 09:20 PM
Bertram se mantiene arrodillado junto a la niña, su mano aún firmemente agarrada de su manga mientras el joven marine habla con ella con total calma y tranquilidad, su lado más natural saliendo a la luz, siendo una persona cuyo objetivo es proteger y ayudar a quien lo necesite, sobre todo a aquellos que no tienen forma de enfrentar sus problemas por su cuenta por cualquier motivo, bien sea por falta de conocimiento, estar enfermo o, como es el caso, ser una niña pequeña que solo desea que ayuden a su madre enferma. En ese momento, el joven marine se lamenta de no tener conocimientos médicos por su propia cuenta, de esa manera podría tener al menos una posibilidad de ayudarla, pues a pesar de que uno sea médico hay cosas que necesitan un conocimiento más elevado de lo que uno posee
El joven arquero mantiene una expresión calidad y amable en todo momento, pero cuando la pequeña alza finalmente la vista, y con ello su rostro muestra una nueva expresión. Sus ojos, aún húmedos, ya no muestran duda o titubeo, sino que fija su mirada con determinación y confianza en los rojizos ojos del marine que ayudó al anciano antes de responder a las palabras de Bertram, sacando una sonrisa cargada de orgullo y alegría genuina del contramaestre.
La joven se presenta como Hoffen, y dijo que ofreció pagar porque no creía que nadie la ayudaría gratis, y por desgracia en el mundo es lo más habitual, pero en el caso de Bertram no piensa cobrar a la niña por diversos motivos; primero, como marine no ve adecuado cobrar a una niña aunque sea en caramelos por hacer parte de su trabajo; segundo, personalmente es incapaz de cobrar a una niña que se nota está desesperada por ayudar a su madre y que está lidiando con algo de lo que no debería preocuparse a su edad, sino que debería estar jugando con sus amigos y disfrutar de su infancia. El joven pelirrojo se alegra que el simple gesto de ayudar a un pobre hombre a cargar con un trineo desvelara alguien que necesitara un empujón de valor para dar un paso arriesgado. Conforme la niña termina de explicarlo todo sonríe al marine de tal manera que despeja muchas nubes negras que rondaban su mente por recuerdos lejanos, haciendo que el marine acaricie con suavidad el pelo de la pequeña valiente que lucha sola por su madre.
El joven arquero se acerca con la niña a sus compañeros, donde ella explica que su padre era médico en Gyasta en un pueblo junto a un lago, pero que desapareció hace unos días sin dejar rastro, y que su madre se puso enferma casi al mismo tiempo. Lo que más le llama la atención es lo que dice de que desde entonces no se ha encontrado un solo médico en la isla, algo que junto a la frase del anciano hacen que las sospechas del marine se eleven, no hacia la joven, sino hacia los que supuestamente deben mirar por el bien de los ciudadanos, pues si los médicos desaparecen los soldados deberían empezar a moverse, salvo que estén involucrados en las desapariciones. Cuando Stroud menciona que espera no esté sobreestimando sus capacidades el joven pelirrojo sonríe y dice
-Eso es absolutamente inverosímil, por eso mismo dije de consultar a un médico temas de enfermedades, tendrás más posibilidades de averiguar lo que le pasa y una posible cura que cualquiera que no tenga nada de conocimientos al respecto, sir.-
Finalmente la división se encamina hacia Gyasta, rumbo a la casa de la niña para ver qué pueden hacer por ella y su madre, aunque por el momento no saben si realmente podrán hacer algo para ayudar o solo sabrán qué le pasa y tendrán que buscar ayuda más especializada. Mientras caminan por los caminos nevados que unen ambas ciudades, bajo abetos nevados y todo el entorno natural Bertram mantiene sus ojos atentos al entorno, siempre atento a cualquier detalle o movimiento por precaución escucha las palabras de Stroud sobre separarse. El arquero se rasca con calma tras la cabeza mientras camina en silencio por un tiempo, ponderando palabras y ordenando ideas antes de responder en el mismo tono, evitando que la niña los escuche
-Entiendo lo que dices, sir, y ciertamente es arriesgado separarse sin conocer el entorno. Sin embargo, en esa situación coincidieron el hecho de que por experiencia e intuición sabía que era poco probable que un grupo de hombres ebrios fueran una fuente fiel de información con el hecho de que me hice marine con el fin de ayudar y proteger, por lo que decidí ayudar a un anciano con una carga pesada. Hablando del anciano, antes de regresar y encontrarme con la niña pregunté por la situación en la isla y respondió con una frase algo críptica, dijo que lo raro no se ve, se escucha.-
Bertram toma un poco de aire y sigue
-A futuro tendré eso en cuenta, pero personalmente evito la gente en ese estado al buscar información, no porque no tengan información válida, sino porque mayormente su comportamiento no suele ser colaborativo. Y en el pasado más de una vez obtuve información valiosa simplemente ayudando a la gente con labores cotidianas, un gesto simple y que no parece tener mucho impacto, pero que, algunas veces, provoca que la gente se abra más a nosotros, sir.-
Los rojizos ojos del arquero recorren cada rincón del camino, y tras aclarar el tema con Stroud se acerca un poco más a la niña, manteniéndose cerca de ella en todo momento a modo de precaución, si como la niña dice todos los médicos han desaparecido, no sería raro que fuese obra de alguien y de ser así, podrían intentar ir a por ella para poder controlar al médico. Con eso en mente el arquero está determinado a al menos protegerla si es necesario. Finalmente llegan al pueblo, un pueblo más humilde y sencillo que el Reino de Sakura aunque no muy alejado, teniendo un estilo más sobrio y sencillo, reforzando la idea de una isla nevada, casas construidas para aguantar el frío más que para destacar estéticamente. Nieve apilada alrededor de las casas y los caminos por donde pasan los marines y casi nadie en la calle, y los que se encuentran en la misma parecen más bien estar regresando tras reabastecerse de leña para las chimeneas.
Cuando se acercan a la casa de la pequeña Hoffen, momento en el que Stroud pregunta si hay alguien más que la madre de la niña en casa mientras hace un pequeño gesto disimulado a sus compañeros para que se mantengan atentos al entorno. Bertram no ha dejado de prestar atención al entorno, y tiene por costumbre siempre mirar lo que le rodea cada vez que llega a un lugar nuevo. La niña es simplemente una niña, o por lo menos eso es lo que percibe el arquero que se mantiene a una distancia desde la que puede ayudar la niña en caso de que alguien haga algo, pero al mismo tiempo toma un puesto donde puede tener una visión más clara de lo que rodea la casa, fijándose en zonas donde típicamente puede esconderse alguien para una emboscada, como ramas frondosas, callejuelas oscuras, esquinas con poca luz. Hubiera preferido tener alguna forma de saber desde ese lugar lo que les espera dentro, pero de momento solo puede acercarse con precaución, aunque manteniendo siempre una actitud calmada, alegre y cercana, pues a pesar de la situación su mente está enfocada en ayudar a la niña. Algo le dice al joven pelirrojo que el hombre de la campana que fue sin más y la desaparición de los médicos no son dos temas ajenos entre sí. El arquero no es quien debe ir el primero, su especialidad es la cobertura y el ataque a distancia, pero igualmente se acerca con calma a la casa, teniendo una baza guardada en caso de un ataque repentino poder defenderse.
El joven arquero mantiene una expresión calidad y amable en todo momento, pero cuando la pequeña alza finalmente la vista, y con ello su rostro muestra una nueva expresión. Sus ojos, aún húmedos, ya no muestran duda o titubeo, sino que fija su mirada con determinación y confianza en los rojizos ojos del marine que ayudó al anciano antes de responder a las palabras de Bertram, sacando una sonrisa cargada de orgullo y alegría genuina del contramaestre.
La joven se presenta como Hoffen, y dijo que ofreció pagar porque no creía que nadie la ayudaría gratis, y por desgracia en el mundo es lo más habitual, pero en el caso de Bertram no piensa cobrar a la niña por diversos motivos; primero, como marine no ve adecuado cobrar a una niña aunque sea en caramelos por hacer parte de su trabajo; segundo, personalmente es incapaz de cobrar a una niña que se nota está desesperada por ayudar a su madre y que está lidiando con algo de lo que no debería preocuparse a su edad, sino que debería estar jugando con sus amigos y disfrutar de su infancia. El joven pelirrojo se alegra que el simple gesto de ayudar a un pobre hombre a cargar con un trineo desvelara alguien que necesitara un empujón de valor para dar un paso arriesgado. Conforme la niña termina de explicarlo todo sonríe al marine de tal manera que despeja muchas nubes negras que rondaban su mente por recuerdos lejanos, haciendo que el marine acaricie con suavidad el pelo de la pequeña valiente que lucha sola por su madre.
El joven arquero se acerca con la niña a sus compañeros, donde ella explica que su padre era médico en Gyasta en un pueblo junto a un lago, pero que desapareció hace unos días sin dejar rastro, y que su madre se puso enferma casi al mismo tiempo. Lo que más le llama la atención es lo que dice de que desde entonces no se ha encontrado un solo médico en la isla, algo que junto a la frase del anciano hacen que las sospechas del marine se eleven, no hacia la joven, sino hacia los que supuestamente deben mirar por el bien de los ciudadanos, pues si los médicos desaparecen los soldados deberían empezar a moverse, salvo que estén involucrados en las desapariciones. Cuando Stroud menciona que espera no esté sobreestimando sus capacidades el joven pelirrojo sonríe y dice
-Eso es absolutamente inverosímil, por eso mismo dije de consultar a un médico temas de enfermedades, tendrás más posibilidades de averiguar lo que le pasa y una posible cura que cualquiera que no tenga nada de conocimientos al respecto, sir.-
Finalmente la división se encamina hacia Gyasta, rumbo a la casa de la niña para ver qué pueden hacer por ella y su madre, aunque por el momento no saben si realmente podrán hacer algo para ayudar o solo sabrán qué le pasa y tendrán que buscar ayuda más especializada. Mientras caminan por los caminos nevados que unen ambas ciudades, bajo abetos nevados y todo el entorno natural Bertram mantiene sus ojos atentos al entorno, siempre atento a cualquier detalle o movimiento por precaución escucha las palabras de Stroud sobre separarse. El arquero se rasca con calma tras la cabeza mientras camina en silencio por un tiempo, ponderando palabras y ordenando ideas antes de responder en el mismo tono, evitando que la niña los escuche
-Entiendo lo que dices, sir, y ciertamente es arriesgado separarse sin conocer el entorno. Sin embargo, en esa situación coincidieron el hecho de que por experiencia e intuición sabía que era poco probable que un grupo de hombres ebrios fueran una fuente fiel de información con el hecho de que me hice marine con el fin de ayudar y proteger, por lo que decidí ayudar a un anciano con una carga pesada. Hablando del anciano, antes de regresar y encontrarme con la niña pregunté por la situación en la isla y respondió con una frase algo críptica, dijo que lo raro no se ve, se escucha.-
Bertram toma un poco de aire y sigue
-A futuro tendré eso en cuenta, pero personalmente evito la gente en ese estado al buscar información, no porque no tengan información válida, sino porque mayormente su comportamiento no suele ser colaborativo. Y en el pasado más de una vez obtuve información valiosa simplemente ayudando a la gente con labores cotidianas, un gesto simple y que no parece tener mucho impacto, pero que, algunas veces, provoca que la gente se abra más a nosotros, sir.-
Los rojizos ojos del arquero recorren cada rincón del camino, y tras aclarar el tema con Stroud se acerca un poco más a la niña, manteniéndose cerca de ella en todo momento a modo de precaución, si como la niña dice todos los médicos han desaparecido, no sería raro que fuese obra de alguien y de ser así, podrían intentar ir a por ella para poder controlar al médico. Con eso en mente el arquero está determinado a al menos protegerla si es necesario. Finalmente llegan al pueblo, un pueblo más humilde y sencillo que el Reino de Sakura aunque no muy alejado, teniendo un estilo más sobrio y sencillo, reforzando la idea de una isla nevada, casas construidas para aguantar el frío más que para destacar estéticamente. Nieve apilada alrededor de las casas y los caminos por donde pasan los marines y casi nadie en la calle, y los que se encuentran en la misma parecen más bien estar regresando tras reabastecerse de leña para las chimeneas.
Cuando se acercan a la casa de la pequeña Hoffen, momento en el que Stroud pregunta si hay alguien más que la madre de la niña en casa mientras hace un pequeño gesto disimulado a sus compañeros para que se mantengan atentos al entorno. Bertram no ha dejado de prestar atención al entorno, y tiene por costumbre siempre mirar lo que le rodea cada vez que llega a un lugar nuevo. La niña es simplemente una niña, o por lo menos eso es lo que percibe el arquero que se mantiene a una distancia desde la que puede ayudar la niña en caso de que alguien haga algo, pero al mismo tiempo toma un puesto donde puede tener una visión más clara de lo que rodea la casa, fijándose en zonas donde típicamente puede esconderse alguien para una emboscada, como ramas frondosas, callejuelas oscuras, esquinas con poca luz. Hubiera preferido tener alguna forma de saber desde ese lugar lo que les espera dentro, pero de momento solo puede acercarse con precaución, aunque manteniendo siempre una actitud calmada, alegre y cercana, pues a pesar de la situación su mente está enfocada en ayudar a la niña. Algo le dice al joven pelirrojo que el hombre de la campana que fue sin más y la desaparición de los médicos no son dos temas ajenos entre sí. El arquero no es quien debe ir el primero, su especialidad es la cobertura y el ataque a distancia, pero igualmente se acerca con calma a la casa, teniendo una baza guardada en caso de un ataque repentino poder defenderse.
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