La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo]
#23
La mujer reptil y el hermoso hombre de hebras rosadas cayeron uno tras otro al suelo. Un golpe que seguro no sentirían pero que algún moretón les dejaría. Si no los hubiera visto ser tan peligrosos, tal vez, y solo tal vez, no hubiera actuado de esa forma pero prefería prevenir a terminar siendo parte de la sangre que coloreaba la habitación de rojo carmesí.

Dejando caer las cerbatanas, entro a la habitación. Una oda de violencia sin conciencia de la mujer de cabellera verde pero… ¿Cómo culparla? Estaba bajo los efectos de la droga experimental que causaba la perdida de cualquier rastro de racionalidad, volvía a quien lo tuviera dentro de su sistema amo y señor de sus instintos más bajos, de aquellos primarios que solo buscaban la supervivencia del más apto, del más fuerte… y ella sin duda ganaría, por un largo margen, esa batalla. ¡Como lo excito verla desatarse!

Con cuidado decidió amarrarla a una silla, pensó que sería mas pesada pero no fue así, mientras lo hacia pudo apreciar mejor las cicatrices de su cara y parte de su cuerpo, con el dorso de la mano lástima que tenia guantes acaricio con delicada una de estas. ¿Cómo un rostro tan bonito termino dañado tan horripilantemente? Esa era una historia que le gustaría saber, una lastima que… quizás no saliera viva en esta oportunidad. ¿Por qué lo decía? Porque cuando estuvo fisgoneando por el recinto vio una bomba y una cuenta regresiva, alguien al verse descubiertos la activo. Estaban jugando contra el reloj.

Al sujeto solo lo miro, no le iban los hombres además parecía ser más un jugador de cercanías, perfecto para él que prefería las distancias. Sin más, merodeo por el lugar, cuando el reloj en su muñeca marco 10 minutos después, se acerco de nuevo a la mujer, y con la misma delicadeza de antes, aparto el cabello de su cara… luego en una suave caricia fue bajando hasta llegar a su mentón y alzarle la cabeza, los ojos debajo de la mascara fueron más allá, recorriendo su cuerpo con una mirada oculta pero no necesitaba verse reflejado en un espejo para saber que era de interés peculiar y más aun con su entrepierna dura como granito. Metiendo la mano en su chaqueta, extrajo una inyectadora pequeña, le quito el protector, y sin titubeos lo clavo en el cuello de la dama.

El antídoto…

Saco el instrumento utilizado y lo lanzo al suelo, tenía esa mala maña, tirar todo por donde pasaba. Cuando el reloj indico que habían pasado 19 minutos desde los dardos sedantes, procedió a sentarse sobre una de las mesas, las que daba directo a ambos piratas, cruzo las piernas, saco sus armas y los apunto.

3…
2…
1…


HEY HEY!! ¡¡¡Quien putas eres desgraciado!!! ¡¡¡Te matare te matare hasta que mueras cabron!!!

Una sonrisa se dibujo en sus labios ocultos. ¿Sería así de energética en la cama? Él tenía una misión de vida, y si salía vivo… lo dejaría matarlo pero en como una mantis religiosa: luego del sexo. El pelirrosado no despertó, curioso… quizás reaccionaba mal al sedante y se murió. Una perdida para aquellas amantes de lo “bonito” — Ese vocabulario para una señorita. Estoy atónito — dijo con su voz grave y varonil atenuada por la máscara, lo cierto es que le encantaban las mujeres vulgares, vibrantes, pasionales y dominantes — ¿Cómo te sientes? Te he suministrado el antídoto, me debes… no lo sé, tal vez… ¿agarrarte un seno o darte una nalgada? — dijo lo ultimo con un matiz de broma, aunque no estaba bromeando realmente — … igual, no tenemos tiempo ahora, alguien tuvo la brillante idea de mandar esto a explotar en 25 minutos… y ya han pasado 20… — miro su reloj — … corrijo: 21 minutos — se levanto y guardo sus armas — … lo que sucedió en Little Garden, lo que sucedió aquí, tiene su origen en el Reino de Arabasta. Desconozco porque meten sus preciosas y sexys naricitas en esto pero terminen lo que han comenzado, vayan al reino de las arenas. Las contactaré… y si aún están interesados, podríamos tener una divertida aventura — llevo la diestra al mentón de la mascara como si pensara… — claro, si salen vivos de aquí — camino hasta la puerta  y antes de salir miro por ultima vez al hombre dormido luego se detuvo en la mujer iguana —… allá te cobraré mi deuda, no vayas tan tapada… y ve vestida de rojo — con una ultima mirada lasciva, una que obviamente ella no pudo ver, el hombre dejo el recinto.

¿Por qué no la soltó? Quería observar si eran capaces de escapar por sus propios medios.



GATITA MIAU

NARARDOR


Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]


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RE: La Droga y el Tirador [Aventura T3][Presente Relativo] - por Maria Merlot - 10-05-2026, 02:26 PM

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