10-05-2026, 08:21 PM
Ante la propuesta de Kisuke, Alhen dio una orden de desembarco mientras se acercaba con su parsimoniosa actitud al antiguo pescador y al mink. El Comandante de los Ejércitos del Oeste, no daba crédito ante el poder y el magnetismo que tenía la voz de Alhen, puesto que sin alzar un ápice el tono ni variar ese tono tranquilo y relajado, los soldados comenzaron a desembarcar en perfecta formación y sincronía. Aquello, sin duda alguna, era una muestra de por qué aquel hombre era una de las Manos de la Comandante Suprema. El espadachín, antes de echar a caminar observó con curiosidad como 4 soldados bajaban entre ellos lo que parecía una gran y pesada caja.
"Imagino que "eso" es lo que ha pedido la Mano que bajen... pero, ¿qué es "eso"?
Tras iniciar el trayecto con un tranquilo paseo, Alhen les ofreció tabaco a ambos y Kisuke aceptó agradeciendo con un gesto de cabeza a su superior, mientras escuchaba a este comentar que obtendría su respuesta cuando llegasen al castillo. Como era lo que esperaba no varió su expresión y asintió con un gesto de la cabeza mientras escuchaba a aquel hombre contar todas las anécdotas que había vivido durante el viaje hasta aquel lugar. La mayoría eran cosas banales o cotidianas, pero lo que si llamó la atención del antiguo pescador fue lo que contó sobre un Rey Marino, que les había atacado aquel mismo día en la mañana. La despreocupación con la que contaba aquello, denotaba que, no solo no le había costado esfuerzo deshacerse de aquella bestia de la naturaleza, lo cual ya era de por si una hazaña memorable, si no que, además, parecía que para él era lo mismo que sus soldados no supiesen dar con el punto exacto de cocción del arroz.
-Derrotar un Rey Marino no es poca cosa... pero me alegra saber que no fue a mayores el incidente y pudieran llegar sin más incidentes.
Tenía muchísima curiosidad por conocer las habilidades de Alhen y como combatía, así como si era usuario de algún tipo de akuma no mi o que tan poderoso era su haki. Como gran amante de los combates, aquellas cosas siempre le carcomían por dentro cuando conocía a personas poderosas. Si había visto que portaba una espada en la cintura por lo que era probable que fuese un espadachín, pero hasta ahí era lo único que podía deducir de su estilo de combate. Se preguntaba si el abanico también formaría parte de su estilo de pelea o era simplemente un abanico común y corriente.
"Por otro lado, siendo Mano de la Comandante Suprema, es probable que tenga el mismo haki aterrador que Panda... ese haoshoku..."
Sin darse cuenta, por estar con sus pensamientos a otra cosa, habían llegado al castillo sin mayor problema. Los soldados se quedaron a la entrada, salvo los que cargaban con la pesada caja, que acompañaron a Kisuke, Panda y Alhen al interior del castillo hasta la sala donde iban a reunirse. Allí dejaron con cuidado la carga y se fueron con sus compañeros haciendo el saludo reglamentario al salir y cerrar la puerta tras ellos.
"Bueno... pues vamos a ello... a ver que nos cuenta la Mano..."
Entonces Alhen empezó a hablar con un tono y un acento bastante distintos a los que había mostrado hasta ahora. Su discurso era claro, directo e intenso, podía percibirse la autoridad que manaba de él. Kisuke sonrió al percatarse de que aquel tipo astuto era mucho más que lo que habían visto hasta ahora, por lo que, bajo ningún concepto debía ser subestimado. Habló de las órdenes que había dado la Comandante Suprema, que quería reforzar todos aquellos lugares que se habían conseguido victorias dotándolos de refuerzos económicos y de recursos, ya que no debían ceder ni un paso en su misión. Para ello habría tiempo más tarde, sin embargo, como indicó la Mano de la Armada Revolucionaria.
"Bien, parece que vamos a poder dejar la isla en las mejores condiciones imaginadas..."
El tono del informe de Alhen se volvió más ominoso y serio, recordando a todos aquellos compañeros que habían ido quedando a lo largo del camino de ambos, tanto de Panda, como suyo, ya que el mink había estado un par de años más en la Armada que el propio Kisuke, o algo por el estilo, y el antiguo pescador frunció el ceño y apretó el puño y los dientes al recordar a todos y cada uno de sus amigos, en especial a Zorak, al que el propio Kisuke había convencido para entrar en la Armada, hacía ya tanto tiempo en Ballywood. No había día que no recordase a su hermano y co-fundador del escuadrón de los Toros Negros y sentía rabia de lo triste y desolador que había sido su final.
"Ojalá pudieses vernos, boca-sierra... aquí seguimos luchando por hacer de este un mundo mejor..."
Estaba convencido que todos aquellos compañeros y amigos que se habían ido quedando en el camino habrían sido una ayuda inestimable a la revolución, pero no se podía deshacer lo que ya estaba hecho y, lamentablemente, la liberación de los oprimidos se estaba cobrando la vida de muchas buenas personas que solo querían hacer del mundo un lugar donde todos sus habitantes valiesen lo mismo, no hubiese discriminación ni distinciones por razones de raza, sexo, religión o cualquier otro tipo de discriminación que sufriese cualquier colectivo.
-Por el honor y el respeto a nuestros compañeros caídos haremos todo lo posible para alcanzar el objetivo final de la revolución.
Fue entonces cuando Alhen les comunicó otra mala noticia, sobre todo para Panda, y es que al parecer Derya, su antigua compañera había sido asesinada por el desertor Kovashi Shimatsu, con el que el mink se vio en Sabaody el mismo día que Kisuke encontró y se comió su akuma no mi y tuvo que rescatar a Zorak del demente de Ashura, negociando con el pirata en un encuentro bastante tenso, en el que el antiguo pescador vio claramente que cada espadachín tiene su propio kendõ. El Comandante Kageyama pudo percibir con su kenbunshoku como la ira de su amigo iba creciendo como un pulso magmático en las profundidades de la tierra antes de hacer erupción en el volcán, pero vio que estaba tratando de controlarlo, apretando el puño y clavando sus propias zarpas en la palma haciéndolo sangrar. Alhen le concedió permiso para encargarse del asunto personalmente y Kisuke dudó por unos instantes. Dada su posición quizá no podría acompañarlo, y además cabía la posibilidad de que fuese algo que el úrsido quisiese hacer solo, puesto que era un asunto muy personal.
-Estoy seguro de que el Mariscal podrá llevar a cabo la misión, sin ninguna duda.
Prefirió mostrar confianza absoluta en su amigo y apoyarle de aquella manera que ponerle en un compromiso, porque sabía que su amigo con lo que respetaba los rangos y las jerarquías, no podría negarse a un Comandante ofreciéndole su ayuda, por lo que no diría nada a menos que Alhen le dijese a él mismo que fuese también en aquella misión, aunque Kisuke lo dudaba, puesto que estaba seguro que él tendría que quedarse allí a coordinar los últimos movimientos del establecimiento del bastión revolucionario allí en Mogaro. Y ahí es a donde fue la exposición de Alhen. Las atribuciones de personal y económicas que les estaba entregando en persona la Mano de la Armada Revolucionaria estaban enfocadas en la solidificación de Mogaro como un bastión revolucionario, así como a la construcción del mayor astillero del Nuevo Mundo.
-Trabajaremos al 120% para conseguirlo, señor. Supongo que la caja contiene los fondos para llevar estos trabajos a cabo, ¿me equivoco?
Por último, Alhen comunicó que treinta días después iba a tener lugar la Primera Asamblea de la Liberación en Báltigo. El objetivo era al parecer establecer una reorganización de la Armada, formar nuevos grupos, reubicar tropas y marcar los pasos a seguir en los tiempos por venir con una dirección clara, derrocar al Gobierno Mundial y comenzar a hacer una guerra "más directa". También les dijo que se quedaría con ellos para apoyarles en la gestión de los nuevos planes para Mogaro, y que irían para allá juntos.
-Será un honor asistir a un evento de este calibre, señor, y le agradecemos su colaboración durante el periodo que permanezcamos aquí. Como Comandante del Ejército del Oeste de la Armada Revolucionaria, daré lo mejor de mi mismo para llevar a cabo nuestro cometido junto a todos nuestros compañeros.
Kisuke se levantó e hizo el saludo protocolario, tras lo que se crujió los dedos y el cuello antes de preguntar.
-Bien, pues manos a la obra... Tenemos tiempo limitado, puesto que tendremos que partir a Báltigo, así que, señor, ¿cómo debemos proceder?
"Imagino que "eso" es lo que ha pedido la Mano que bajen... pero, ¿qué es "eso"?
Tras iniciar el trayecto con un tranquilo paseo, Alhen les ofreció tabaco a ambos y Kisuke aceptó agradeciendo con un gesto de cabeza a su superior, mientras escuchaba a este comentar que obtendría su respuesta cuando llegasen al castillo. Como era lo que esperaba no varió su expresión y asintió con un gesto de la cabeza mientras escuchaba a aquel hombre contar todas las anécdotas que había vivido durante el viaje hasta aquel lugar. La mayoría eran cosas banales o cotidianas, pero lo que si llamó la atención del antiguo pescador fue lo que contó sobre un Rey Marino, que les había atacado aquel mismo día en la mañana. La despreocupación con la que contaba aquello, denotaba que, no solo no le había costado esfuerzo deshacerse de aquella bestia de la naturaleza, lo cual ya era de por si una hazaña memorable, si no que, además, parecía que para él era lo mismo que sus soldados no supiesen dar con el punto exacto de cocción del arroz.
-Derrotar un Rey Marino no es poca cosa... pero me alegra saber que no fue a mayores el incidente y pudieran llegar sin más incidentes.
Tenía muchísima curiosidad por conocer las habilidades de Alhen y como combatía, así como si era usuario de algún tipo de akuma no mi o que tan poderoso era su haki. Como gran amante de los combates, aquellas cosas siempre le carcomían por dentro cuando conocía a personas poderosas. Si había visto que portaba una espada en la cintura por lo que era probable que fuese un espadachín, pero hasta ahí era lo único que podía deducir de su estilo de combate. Se preguntaba si el abanico también formaría parte de su estilo de pelea o era simplemente un abanico común y corriente.
"Por otro lado, siendo Mano de la Comandante Suprema, es probable que tenga el mismo haki aterrador que Panda... ese haoshoku..."
Sin darse cuenta, por estar con sus pensamientos a otra cosa, habían llegado al castillo sin mayor problema. Los soldados se quedaron a la entrada, salvo los que cargaban con la pesada caja, que acompañaron a Kisuke, Panda y Alhen al interior del castillo hasta la sala donde iban a reunirse. Allí dejaron con cuidado la carga y se fueron con sus compañeros haciendo el saludo reglamentario al salir y cerrar la puerta tras ellos.
"Bueno... pues vamos a ello... a ver que nos cuenta la Mano..."
Entonces Alhen empezó a hablar con un tono y un acento bastante distintos a los que había mostrado hasta ahora. Su discurso era claro, directo e intenso, podía percibirse la autoridad que manaba de él. Kisuke sonrió al percatarse de que aquel tipo astuto era mucho más que lo que habían visto hasta ahora, por lo que, bajo ningún concepto debía ser subestimado. Habló de las órdenes que había dado la Comandante Suprema, que quería reforzar todos aquellos lugares que se habían conseguido victorias dotándolos de refuerzos económicos y de recursos, ya que no debían ceder ni un paso en su misión. Para ello habría tiempo más tarde, sin embargo, como indicó la Mano de la Armada Revolucionaria.
"Bien, parece que vamos a poder dejar la isla en las mejores condiciones imaginadas..."
El tono del informe de Alhen se volvió más ominoso y serio, recordando a todos aquellos compañeros que habían ido quedando a lo largo del camino de ambos, tanto de Panda, como suyo, ya que el mink había estado un par de años más en la Armada que el propio Kisuke, o algo por el estilo, y el antiguo pescador frunció el ceño y apretó el puño y los dientes al recordar a todos y cada uno de sus amigos, en especial a Zorak, al que el propio Kisuke había convencido para entrar en la Armada, hacía ya tanto tiempo en Ballywood. No había día que no recordase a su hermano y co-fundador del escuadrón de los Toros Negros y sentía rabia de lo triste y desolador que había sido su final.
"Ojalá pudieses vernos, boca-sierra... aquí seguimos luchando por hacer de este un mundo mejor..."
Estaba convencido que todos aquellos compañeros y amigos que se habían ido quedando en el camino habrían sido una ayuda inestimable a la revolución, pero no se podía deshacer lo que ya estaba hecho y, lamentablemente, la liberación de los oprimidos se estaba cobrando la vida de muchas buenas personas que solo querían hacer del mundo un lugar donde todos sus habitantes valiesen lo mismo, no hubiese discriminación ni distinciones por razones de raza, sexo, religión o cualquier otro tipo de discriminación que sufriese cualquier colectivo.
-Por el honor y el respeto a nuestros compañeros caídos haremos todo lo posible para alcanzar el objetivo final de la revolución.
Fue entonces cuando Alhen les comunicó otra mala noticia, sobre todo para Panda, y es que al parecer Derya, su antigua compañera había sido asesinada por el desertor Kovashi Shimatsu, con el que el mink se vio en Sabaody el mismo día que Kisuke encontró y se comió su akuma no mi y tuvo que rescatar a Zorak del demente de Ashura, negociando con el pirata en un encuentro bastante tenso, en el que el antiguo pescador vio claramente que cada espadachín tiene su propio kendõ. El Comandante Kageyama pudo percibir con su kenbunshoku como la ira de su amigo iba creciendo como un pulso magmático en las profundidades de la tierra antes de hacer erupción en el volcán, pero vio que estaba tratando de controlarlo, apretando el puño y clavando sus propias zarpas en la palma haciéndolo sangrar. Alhen le concedió permiso para encargarse del asunto personalmente y Kisuke dudó por unos instantes. Dada su posición quizá no podría acompañarlo, y además cabía la posibilidad de que fuese algo que el úrsido quisiese hacer solo, puesto que era un asunto muy personal.
-Estoy seguro de que el Mariscal podrá llevar a cabo la misión, sin ninguna duda.
Prefirió mostrar confianza absoluta en su amigo y apoyarle de aquella manera que ponerle en un compromiso, porque sabía que su amigo con lo que respetaba los rangos y las jerarquías, no podría negarse a un Comandante ofreciéndole su ayuda, por lo que no diría nada a menos que Alhen le dijese a él mismo que fuese también en aquella misión, aunque Kisuke lo dudaba, puesto que estaba seguro que él tendría que quedarse allí a coordinar los últimos movimientos del establecimiento del bastión revolucionario allí en Mogaro. Y ahí es a donde fue la exposición de Alhen. Las atribuciones de personal y económicas que les estaba entregando en persona la Mano de la Armada Revolucionaria estaban enfocadas en la solidificación de Mogaro como un bastión revolucionario, así como a la construcción del mayor astillero del Nuevo Mundo.
-Trabajaremos al 120% para conseguirlo, señor. Supongo que la caja contiene los fondos para llevar estos trabajos a cabo, ¿me equivoco?
Por último, Alhen comunicó que treinta días después iba a tener lugar la Primera Asamblea de la Liberación en Báltigo. El objetivo era al parecer establecer una reorganización de la Armada, formar nuevos grupos, reubicar tropas y marcar los pasos a seguir en los tiempos por venir con una dirección clara, derrocar al Gobierno Mundial y comenzar a hacer una guerra "más directa". También les dijo que se quedaría con ellos para apoyarles en la gestión de los nuevos planes para Mogaro, y que irían para allá juntos.
-Será un honor asistir a un evento de este calibre, señor, y le agradecemos su colaboración durante el periodo que permanezcamos aquí. Como Comandante del Ejército del Oeste de la Armada Revolucionaria, daré lo mejor de mi mismo para llevar a cabo nuestro cometido junto a todos nuestros compañeros.
Kisuke se levantó e hizo el saludo protocolario, tras lo que se crujió los dedos y el cuello antes de preguntar.
-Bien, pues manos a la obra... Tenemos tiempo limitado, puesto que tendremos que partir a Báltigo, así que, señor, ¿cómo debemos proceder?
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