[Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación)
#4
El camino entre el Reino Sakura y Gyasta no es largo pero tampoco es cómodo, con la nieve acumulada hasta los tobillos y el viento siempre invernal golpeando de frente durante buena parte del trayecto se pueden volver un fastidio. Sin embargo, es un camino seguro que todo el mundo conoce en Drum por el cual los abetos que le flanquean camino son más altos y están más juntos que los pinos de la calle principal de Sakura. Hoffen camina delante marcando el paso con la alegría que otorga la inocencia de su juventud ante un problema que ella cree prácticamente finiquitado cuando, a lo lejos, Gyasta aparece. Primero se observa un cartel de madera clara cubierto de nieve en la parte superior con el nombre del pueblo escrito en grandes caracteres negros sobre una flecha, para luego llegar a donde se encuentra el humilde pueblo formado por un puñado de casas de una sola planta con tejados empinados pensados así para que la nieve no se acumule y derrumbe las estructuras. No hay vendedores gritando en las calles ni niños corriendo entre los pinos y las pocas personas que se ven fuera caminan rápido con haces de leña a la espalda y la cabeza gacha sin prestar atención a los recién llegados. Gyasta es un pueblo que respira hacia dentro, con las chimeneas humeando, ventanas cerradas y calles vacías.
 
Junto a las últimas casas del pueblo, hacia el este, el lago se extiende en una forma ovalada de unos doscientos metros de largo por ciento veinte de ancho, completamente helado y con una superficie que a la luz de la mañana brilla con intensidad. No obstante, donde normalmente habría cuatro o cinco lugareños patinando ahora no hay ni un alma. En la loma que bordea el pueblo por el norte se alza un árbol cuatro veces más alto que cualquier abeto cercano y con un tronco tan grueso que tres hombres con los brazos extendidos no llegarían a rodearlo, sus ramas más bajas a unos ocho metros del suelo cubiertas de una nieve que el viento no ha logrado arrancarles. Hoffen se detiene frente a una de las casas, indistinguible de las demás salvo por una delgada columna de humo que sale de la chimenea. Stroud se planta a dos metros de la puerta, de frente a la entrada. Bertram se retira cinco metros a la derecha buscando un ángulo con visión tanto de la puerta como del perímetro. Kibai ocupa una posición a tres metros a la izquierda con las diez avispas ya repartidas en silencio por el tejado y los cuatro costados de la casa. Hoffen asiente ante la pregunta de Stroud y empuja la puerta entrando sin llamar, dejando en claro que esta es su casa o que tiene pésimos modales, los marines lo averiguarían pronto. Desde fuera se escucha la voz de una mujer, ronca y con el temblor de quien lleva días con fiebre, preguntándole dónde había estado. La respuesta de Hoffen llega en voz baja pero audible desde la puerta – “Mamá, todo va a estar bien, traje ayuda.”
 

 
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RE: [Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación) - por Fuguwu - 11-05-2026, 11:35 PM

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