20-11-2023, 10:56 PM
—Sí, me enseñó unas cuantas cosas. —Confirmó el panda al tiempo que tomaba las riendas del manejo de cuerdas en aquel barco. Las otras dos personas que tendrían fuerza para ayudar con eso serían Khruner o Kovashi, pero el oso estaba durmiendo y Kovashi había decidido ponerse a pescar. Era algo necesario para el aprovisionamiento, ya que no habían podido reabastecerse en Whisky Peak y la escasez de alimentos podría ser un problema. Don Bambú se dedicó a lo suyo con absoluta concentración, porque no era su trabajo habitual y no quería liarla en aquel momento tan serio. Después de todo, iban a enterrar a un superior. A un camarada de la Revolución.
La situación se tensó considerablemente con la aparición de Caoba, que no parecía saber nada del asunto. Don Bambú le conocía de más bien poco y no se consideró el adecuado para comunicarle la terrible noticia a elle. Tuvo la esperanza de que Enma, que era de los que más estaban con ella, le hubiera dicho algo, pero evidentemente no había sido el caso.
En silencio, mientras Nadja transmitía la noticia, el panda continuó haciendo su trabajo, manejando las velas según el barco se desplazaba. Cuando el viento cambiaba de dirección, las giraba ligeramente para pillar vientos más favorables. Cuando iban demasiado deprisa, las subía un poco para frenar el barco. Eran conocimientos básicos de navegación que le había cogido a Derya, pero solo servían si alguien más capacitado manejaba el barco para compensar.
El barco se acercaba al lugar señalado donde iban a enterrar al difunto vanguardia. Era una playa similar a aquella donde murió Moris. Una playa como otra cualquiera, pero en media hora sería única en el mundo. Don Bambú hizo los preparativos para soltar el ancla, que consistían en decelerar el barco levantando las velas y detenerlo en el momento en el que la embarcación estaba lo bastante próxima a la costa. El sonido metálico de la cadena del ancla descendiendo a toda velocidad camufló el del aleteo de los cuervos de Enma. El muchacho había iniciado una maniobra de reconocimiento para asegurarse de que no había cazadores cerca.
Lo mejor es que no hubiera nadie. Ninguno en ese barco estaba de humor para dejar supervivientes.
La situación se tensó considerablemente con la aparición de Caoba, que no parecía saber nada del asunto. Don Bambú le conocía de más bien poco y no se consideró el adecuado para comunicarle la terrible noticia a elle. Tuvo la esperanza de que Enma, que era de los que más estaban con ella, le hubiera dicho algo, pero evidentemente no había sido el caso.
En silencio, mientras Nadja transmitía la noticia, el panda continuó haciendo su trabajo, manejando las velas según el barco se desplazaba. Cuando el viento cambiaba de dirección, las giraba ligeramente para pillar vientos más favorables. Cuando iban demasiado deprisa, las subía un poco para frenar el barco. Eran conocimientos básicos de navegación que le había cogido a Derya, pero solo servían si alguien más capacitado manejaba el barco para compensar.
El barco se acercaba al lugar señalado donde iban a enterrar al difunto vanguardia. Era una playa similar a aquella donde murió Moris. Una playa como otra cualquiera, pero en media hora sería única en el mundo. Don Bambú hizo los preparativos para soltar el ancla, que consistían en decelerar el barco levantando las velas y detenerlo en el momento en el que la embarcación estaba lo bastante próxima a la costa. El sonido metálico de la cadena del ancla descendiendo a toda velocidad camufló el del aleteo de los cuervos de Enma. El muchacho había iniciado una maniobra de reconocimiento para asegurarse de que no había cazadores cerca.
Lo mejor es que no hubiera nadie. Ninguno en ese barco estaba de humor para dejar supervivientes.
