12-05-2026, 09:41 AM
Me sentía cómoda en aquel lugar, quizá demasiado. Escucharlo reír suavemente logró inundarme el corazón con una extraña calidez que hacía mucho no sentía. Su forma de actuar era tan recta, tan correcta y perfectamente medida, que por primera vez en bastante tiempo no me sentía avergonzada de mi apariencia desarreglada ni de las fachas con las que había terminado frente a él. Mientras seguía comiendo aquella barra de proteína, lo observé con atención silenciosa, casi hipnotizada. Cada uno de sus movimientos parecía cuidadosamente calculado; la forma en que acomodaba las manos, cómo desviaba apenas la mirada o incluso cómo respiraba transmitía una serenidad difícil de ignorar. No entendía exactamente por qué, pero sentía que si apartaba los ojos aunque fuera un segundo terminaría perdiéndome algo importante de él.
Mientras terminaba de comer, comencé a escuchar sus palabras con mayor atención y apenas comprendí el tono serio detrás de ellas, sentí como si un balde de agua helada hubiera caído directamente sobre mi cabeza haciéndome entender la gravedad de la situación. Mis mejillas se tiñeron ligeramente de rojo mientras bajaba la mirada hacia la barra de proteína que se encontraba entre mis manos —Sí, pero…— intenté replicar casi por reflejo aunque las palabras murieron antes de salir. Su punto de vista era demasiado acertado como para discutirlo con excusas. ¿Qué estaba haciendo en ese lugar exactamente? Había entrenado con tanta desesperación y terquedad que terminé llevando mi cuerpo al límite, ignorando completamente las consecuencias pensé que solo era un detalle menor. Pero en otra situación podrían haber encontrado con personas peligrosas, probablemente habría terminado indefensa a su merced. La simple idea hizo que me sintiera todavía más avergonzada y a la vez asustada. Permanecí en silencio unos segundos antes de suspirar suavemente, perdi ante su punto de vista —Lo tomaré en cuenta la próxima vez…y estaré más que agradecida de ser escoltada— respondí finalmente, sintiéndome extrañamente igual que una niña siendo reprendida por su padre.
Por otra parte, observé cómo el joven comenzaba a preparar sus herramientas. Optando por posturas refinadas, me percate que entrenaría con el arco por lo que sentí más curiosidad que antes. Desde mi punto de vista, era un joven totalmente serio, pulcro y sin duda muy guapo, seguramente derrite el corazón de cualquier dama. Sonriendo levemente, mi atención se desvió a su arco cuya cuerda estaba lista con sus flechas, atenta a sus movimientos, me sentía satisfecha en ese momento, por lo que pronto comienza a buscar el compañero de mi superior –¿Puedo acariciarlo? – pregunte abiertamente, me gustaban mucho los animales.
Mientras terminaba de comer, comencé a escuchar sus palabras con mayor atención y apenas comprendí el tono serio detrás de ellas, sentí como si un balde de agua helada hubiera caído directamente sobre mi cabeza haciéndome entender la gravedad de la situación. Mis mejillas se tiñeron ligeramente de rojo mientras bajaba la mirada hacia la barra de proteína que se encontraba entre mis manos —Sí, pero…— intenté replicar casi por reflejo aunque las palabras murieron antes de salir. Su punto de vista era demasiado acertado como para discutirlo con excusas. ¿Qué estaba haciendo en ese lugar exactamente? Había entrenado con tanta desesperación y terquedad que terminé llevando mi cuerpo al límite, ignorando completamente las consecuencias pensé que solo era un detalle menor. Pero en otra situación podrían haber encontrado con personas peligrosas, probablemente habría terminado indefensa a su merced. La simple idea hizo que me sintiera todavía más avergonzada y a la vez asustada. Permanecí en silencio unos segundos antes de suspirar suavemente, perdi ante su punto de vista —Lo tomaré en cuenta la próxima vez…y estaré más que agradecida de ser escoltada— respondí finalmente, sintiéndome extrañamente igual que una niña siendo reprendida por su padre.
Por otra parte, observé cómo el joven comenzaba a preparar sus herramientas. Optando por posturas refinadas, me percate que entrenaría con el arco por lo que sentí más curiosidad que antes. Desde mi punto de vista, era un joven totalmente serio, pulcro y sin duda muy guapo, seguramente derrite el corazón de cualquier dama. Sonriendo levemente, mi atención se desvió a su arco cuya cuerda estaba lista con sus flechas, atenta a sus movimientos, me sentía satisfecha en ese momento, por lo que pronto comienza a buscar el compañero de mi superior –¿Puedo acariciarlo? – pregunte abiertamente, me gustaban mucho los animales.

![[Imagen: firmakagura.gif]](https://i.ibb.co/RpjVZL6m/firmakagura.gif)