No estaba seguro de cómo había ocurrido tan rápido pero de un momento a otro se encontraba en la mano del gigante, y poco después en la misma mano que Kagura, algo que agradeció por que de esa forma era mucho más fácil protegerla y mantenerla a salvo, aunque si al gigante les diera por dejarles caer mal arreglo tenia eso, por mucho que él intentara amortiguar la caída de ella lo más probable es que ambos acabaran espachurrados en el suelo como una bola de helado que se le cae a un niño.
Lo primero que hizo al estar junto con la pelirroja fue observarla, pues estaba preocupado por ella, pues desde el principio se había dado cuenta de que no estaba bien, al menos no del todo, sabía que como era un poco terca seguramente no lo reconocería, pero esas mejillas sonrojadas la delataban, no se iba a sonrojar de la nada, así que imaginaba que tal vez debía tener algún tipo de catarro o gripe.
Poner la mano en la frente podría ayudarle a medir su temperatura corporal, pero la mano no era lo más fiable para ese tipo de cosas, lo más fiable era poner los labios en la frente ajena o frente contra frente. No estaba seguro de poder colocar los labios en la frente de la joven, por mucho que la conociera durante años, quizás frente con frente era lo más apropiado, después de todo necesitaba saber si estaba con mucha fiebre o no.
Cuando su frente se encontró con la de ella pudo notar que estaba ardiendo, y enseguida también se dio cuenta de lo cerca que estaban sus caras hasta el punto de que podía notar la respiración de ella contra su cara. En realidad no se estaba tan mal, era agradable estar tan cerca, pero por el momento no era apropiado. Pero su carita… ¡¡¡JESSE CENTRATE!!!
Tenían que conseguir que el gigante les bajara y sobre todo conseguir medicación para la pobre Kagura que seguramente no estaba disfrutando mucho del paseo a juzgar por cómo estaba actuando.
– Tranquila Kagurita, en cuanto bajemos te buscare un médico. – Le aseguró, para después tomar sus manos.
Acto seguido giró su rostro hacia el gigante, y decidió que era el momento de volver a hablarle, aunque no estaba seguro de si le entendería, bueno, en realidad no estaba de si fuera si quiera a hacerle caso, pero tenía que intentarlo. Por Kagurita.
– ¡¡¡EH, TÚ, PEDAZO DE TROZO DE CACHO DE CARNE DE MÚSCULOS CON OJOS!!! TIENES QUE BAJARNOS, KAGURA... – Dijo señalándola – ESTA MALISIMA, TIENE MUCHA FIEBRE. – Dijo imitando una tos, intentando que de esa forma el gigante entendiera lo que quería decir. – ¡NECESITA UN MÉDICO! – No sabía si lo que estaba haciendo servía de algo o no, pero al menos tenía que intentarlo como fuera.
No soltó las manos de la pelirroja en ningún momento, ella le necesitaba y él estaba ahí con ella, lo que hizo fue estrecharla en un abrazo por si acaso en algún momento empezaba sentir frío, y además, le gustaba cobijarla entre sus brazos como había hecho con ella desde que era una niña.
Lo primero que hizo al estar junto con la pelirroja fue observarla, pues estaba preocupado por ella, pues desde el principio se había dado cuenta de que no estaba bien, al menos no del todo, sabía que como era un poco terca seguramente no lo reconocería, pero esas mejillas sonrojadas la delataban, no se iba a sonrojar de la nada, así que imaginaba que tal vez debía tener algún tipo de catarro o gripe.
Poner la mano en la frente podría ayudarle a medir su temperatura corporal, pero la mano no era lo más fiable para ese tipo de cosas, lo más fiable era poner los labios en la frente ajena o frente contra frente. No estaba seguro de poder colocar los labios en la frente de la joven, por mucho que la conociera durante años, quizás frente con frente era lo más apropiado, después de todo necesitaba saber si estaba con mucha fiebre o no.
Cuando su frente se encontró con la de ella pudo notar que estaba ardiendo, y enseguida también se dio cuenta de lo cerca que estaban sus caras hasta el punto de que podía notar la respiración de ella contra su cara. En realidad no se estaba tan mal, era agradable estar tan cerca, pero por el momento no era apropiado. Pero su carita… ¡¡¡JESSE CENTRATE!!!
Tenían que conseguir que el gigante les bajara y sobre todo conseguir medicación para la pobre Kagura que seguramente no estaba disfrutando mucho del paseo a juzgar por cómo estaba actuando.
– Tranquila Kagurita, en cuanto bajemos te buscare un médico. – Le aseguró, para después tomar sus manos.
Acto seguido giró su rostro hacia el gigante, y decidió que era el momento de volver a hablarle, aunque no estaba seguro de si le entendería, bueno, en realidad no estaba de si fuera si quiera a hacerle caso, pero tenía que intentarlo. Por Kagurita.
– ¡¡¡EH, TÚ, PEDAZO DE TROZO DE CACHO DE CARNE DE MÚSCULOS CON OJOS!!! TIENES QUE BAJARNOS, KAGURA... – Dijo señalándola – ESTA MALISIMA, TIENE MUCHA FIEBRE. – Dijo imitando una tos, intentando que de esa forma el gigante entendiera lo que quería decir. – ¡NECESITA UN MÉDICO! – No sabía si lo que estaba haciendo servía de algo o no, pero al menos tenía que intentarlo como fuera.
No soltó las manos de la pelirroja en ningún momento, ella le necesitaba y él estaba ahí con ella, lo que hizo fue estrecharla en un abrazo por si acaso en algún momento empezaba sentir frío, y además, le gustaba cobijarla entre sus brazos como había hecho con ella desde que era una niña.
![[Imagen: 2ngknii.png]](https://i.imgur.com/2ngknii.png)
