14-05-2026, 12:37 AM
Inflexión
—¿Y por qué eso debería ser razón para no trabajar juntos o alejarnos?
Lo que debe encontrar respuesta se responde en su mente con más dudas. Su mente le pone las palabras directamente sobre la lengua, y sin embargo se niega a pronunciarlas, recapacitando, volviendo a pensar, creyendo que debía ofrecerle algún nuevo dato con el que seguir indagando en aquellas verdades que poco a poco se están pronunciando.
—Mientras nuestros caminos sean el mismo, poco importa cuál sea el destino final que busquemos.
¿El camino hacia la cima, o el camino sempiterno que los lleva en dirección a ninguna parte concreta hasta el infinito, avanzando por la línea mortal del Grand Line? Cada palabra que extrae de sus labios deposita nuevas dudas, como un infante con ganas de comerse el mundo, alguien contenido por el desconocimiento, pero que camina dando pasos en busca de todo lo que ello le pueda ofrecer.
¿Hasta que punto podía ella aguantar?
—Entiendo que tengas miedo, Kael… sobre todo, después de lo que ha pasado. Yo…—Su suspiro le hizo darse cuenta. Volvía a sentir de cerca aquellas emociones que ha apartado para mantener esa conversación. Un esfuerzo imposible que milagrosamente ha realizado solo por la excepcional situación en la que para él ahora mismo se encuentra.—. No puedo… imaginar cómo debiste de sentirte cuando creíste que no ibas a verlo más.
Una presión tensó sus músculos. La sensación de terror causada por la fuerza desconocida llegó una vez más a sus músculos, atacando su cuerpo durante una fracción de segundo. El cuerpo le pidió retroceder, retraerse en aquellos pasos que le estaban acercando de una forma premeditado...pero ella lo tenía anclado. No había contacto; no le tenía sujeto por ningún lado ni tampoco se apoyaba en él, pero su tranquilidad en las palabras le pedían asentarse, descender sus pensamientos al presente, y mantener sus ojos en los de ella para que ambos pudiesen observar a través de los contrarios. Donde él veía el brillo de las estrellas reflejados en los berilos aguamarina, ella tenía en frente la profundidad que guarda en sus oscuras turmalinas.
—Después de lo que has vivido, ¿pretendes alejarte de Shin?
"¿Alejarme?" Una nueva duda que no cobraba sentido, pero esta vez no generó una nueva cuestión como posible respuesta. Le entregó un pensamiento, un interrogante que a diferencia del resto no podía ignorar, no en ese momento, no en esas circunstancias.
Las palabras que le siguieron no le llegaron, no formaron parte su respuesta...hasta que fue invadido una vez más.
¿de qué sirve una vida en la que no hay nada lo bastante valioso como para darla, Kael?
Y otra...
Si tú estás dispuesto a darlo todo por lo que quieres conseguir… ¿de verdad crees que vas a poder evitar que lo hagamos los demás?
Y otra más...
¿por qué no hacerlo juntos para que podamos tratar de protegernos y apoyarnos entre nosotros?
Un asedio incesante frente a sus defensas. Sus armas inutilizadas, sus muros resquebrajados por los cañones que poco a poco impactan con más fuerza en las aberturas que va entregando...y sin embargo sabe que ha sido él quién ha bajado el portón. Una táctica dispuesta a recibir su asedio, pero que recibió con mucha más fuerza de la que estaba capacitado para soportar.
—Shin, León, Caín, Himari...—Aquellos nombres fueron las palabras que con más suavidad había pronunciado, acunando cada uno de ellos en un salto hacia el viento, entregándose a las esponjosas orejas contrarias.—Esos son los nombres de aquellos que, junto conmigo, conformamos una antigua división Marine, justo como lo es ahora la división setenta y cinco.—Su tono maldito conformaba aquellas frases en un ritmo más lento, pausado...protegido.— A tres de ellos los conocí después de ti, algunos meses más tarde, y como tú, fueron compañeros de división.
Unas escaleras que subían hasta el recuerdo. Guardado bajo llave, abrió el candado que lo tenía encerrado en un cofre mental seguro, recóndito y a salvo...
—Antes de que pudiera darme cuenta, los que tan solo veía como soldados de la marina se comportaban como una unidad en equipo enérgica, alocada, algo indisciplinada...una donde no había día en la que no hubiera peleas o malentendidos, pero aún así trabajadores.
...lo tomó entre sus manos un par de segundos, recordando mientras lo observa aquellas pantallas.
Shin replicando a León por haberle puesto la comida quemada en el borde, mientras el resto resplandecían como en un restaurante, sólo porque su relación era como la del perro y el gato. Himari ayudando al albino a tranquilizarse, y Omuyaga apartado al pelirrojo para evitar comportamiento digno de un jardín para niños, mientras Caín observaba con su silencio amable y poco perceptivo.
—Aquella rutina derivó en un sentimiento de compañerismo, y con el tiempo, lo que debía ser un grupo profesional, se convirtieron en amigos.—Una pareja que rozaba las campanas, unos amigos que quería como los hermanos que nunca tuvo.—. En una familia.
Más adelante, la pelicula mostraba escenarios salpicados, momentos difíciles, situaciones peligrosas...y todas acababan, de alguna manera, en un suspiro compartido y unas risas al anochecer que mantenía lo vivido en todas y cada una de las noches.
—Ellos fueron para mí lo que tú estás buscando. Lo que tú pides que seamos.
Al final de la cinta, la última escena.
Un recuerdo amargo, una decisión mal tomada, una insubordinación a lo que se les había ordenado.
Un error fatal
Ninguno de los presentes está aquí para compartir una sola cerveza. Ni uno solo discutía sobre la comida ni empezaban una disputa por lo más estúpido que en la cabeza de aquellos simios encontrasen con lógica.
—Pero ellos ya no están.—Las palabras no se le atragantaron. Ofrecidas con la pesadez de una montaña atadas a su cuerpo con una cadena maciza.—Todos ellos han fallecido...y por un minuto...creí que incluso él también me había dejado.—Y rompió su conexión con ella. Alzó la mirada hacia el cielo, estático durante unos segundos en diagonal, hasta que ofreció sus respetos a la luna.—Nadie debe llenar ese vacío que ellos dejaron...ni siquiera tú.
Él le ha abierto una puerta, y ella se estaba colando sin saber hacia donde podía llegar a acceder, a que tanta profundidad podría adentrarse, ni tampoco lo que llegaría a encontrar ahí dentro, se mantuviese quieta y en silencio, o continuase avanzando sin importar las consecuencias.
Él era su responsable, y ya no podía negar lo que de los hilos de su cabeza comenzaron a despegarse las pegatinas ni las notas escritas.
—Pero ellos ya no están.—Las palabras no se le atragantaron. Ofrecidas con la pesadez de una montaña atadas a su cuerpo con una cadena maciza.—Todos ellos han fallecido...y por un minuto...creí que incluso él también me había dejado.—Y rompió su conexión con ella. Alzó la mirada hacia el cielo, estático durante unos segundos en diagonal, hasta que ofreció sus respetos a la luna.—Nadie debe llenar ese vacío que ellos dejaron...ni siquiera tú.
Él le ha abierto una puerta, y ella se estaba colando sin saber hacia donde podía llegar a acceder, a que tanta profundidad podría adentrarse, ni tampoco lo que llegaría a encontrar ahí dentro, se mantuviese quieta y en silencio, o continuase avanzando sin importar las consecuencias.
Él era su responsable, y ya no podía negar lo que de los hilos de su cabeza comenzaron a despegarse las pegatinas ni las notas escritas.
—Pero tú no pareces del tipo de persona que acepta un no por respuesta.
Aunque siempre ha lidiado con las medias verdades, ya no podía jugar un juego en contra de aquello que florece sin control en el desierto, en medio de la noche, alejados de todo rastro de vida o civilización, perdiéndose en la oscuridad hasta el oasis descarnado.
Fue solo entonces cuando cerró en un solo paso la corta distancia que los terminaba de separar, tensando la cuerda entre el contacto y lo prudente, presionando con su voluntad frente a la de la contraria...bajando la mirada una vez más. Sin defensas, sin esquivas...
Sin máscaras
Un único momento que perderían para siempre en un único recuerdo.
—Dime que de verdad puedes permanecer a mi lado. Dime cómo quieres hacerlo; cómo quieres ayudarme a recordar a vivir sin miedo de perderlos a todos.—Una fracción casi imperceptible, donde su voz se había finalmente lastimado.—Porque si vas a entrar en mi vida, Nyra, no te voy a dejar salir de ella. Porque si vuelvo a perder una sola vez más...
...creo que esta vez ya no podré volver.
