14-05-2026, 05:21 PM
(Última modificación: 14-05-2026, 06:04 PM por Kyoshiro Germain.)
Kyoshiro apenas llevaba una semana dentro de la Marina y aun así sentía que el mundo entero había decidido avanzar demasiado rápido sin preguntarle si estaba preparado.Dos semanas atrás seguía viviendo entre las paredes tranquilas del monasterio. Despertando con campanas lejanas, barriendo hojas secas en silencio y perdiéndose durante horas leyendo libros viejos bajo la sombra de los árboles. Allí el tiempo parecía lento… amable incluso. Ahora todo era distinto.Las calles tenían demasiadas personas, los puertos demasiado ruidosos y las cartas oficiales demasiadas palabras difíciles.
Ni siquiera entendía del todo cómo había terminado asignado tan rápido a una división. Había escuchado algo acerca de recomendaciones, contactos y un vínculo extraño entre alguien de la Marina y alguien del monasterio, pero honestamente no había prestado demasiada atención. Cuando algo dejaba de interesarle, su mente simplemente comenzaba a vagar sola hacia otro sitio. Lo único que realmente recordaba era la razón por la que había salido del monasterio: “Conocer el mundo.”
Esa era su misión. Experimentarlo. Verlo todo.
Aunque claramente nadie le había advertido que “el mundo” incluía gigantes de veinticinco metros secuestrando personas hacia un bosque en mitad de la mañana.
El muchacho caminaba algo distraído por el sendero iluminado apenas por algunas nubes lejanas. La enorme mochila cruzaba diagonalmente su pecho mediante una sola correa, golpeándole suavemente la espalda y sus alas con cada paso. Dentro llevaba casi toda su vida: ropa doblada sin demasiado orden, varios libros gastados, cuadernos llenos de notas incompletas y pequeñas pertenencias del monasterio que se había negado a abandonar. Ni siquiera vestía el uniforme Marine todavía, la misma aún en su elegante plástico sin abrir..
La sudadera azul abierta ondeaba ligeramente con el viento nocturno, dejando ver la camiseta blanca algo holgada debajo. Sus pantalones negros terminaban a media pantorrilla y las sandalias simples golpeaban el suelo con un ritmo tranquilo mientras las largas calcetas blancas sobresalían bajo la tela oscura. Sus pequeñas alas blancas asomaban por los cortes improvisados de la espalda del abrigo; claramente alguien había abierto aquellos agujeros sin demasiada habilidad. Las dos antenas capilares sobre su cabeza se balanceaban suavemente mientras caminaba mirando todo alrededor con curiosidad casi infantil.
Cada cosa lo distraía. El sol de la mañana. El sonido del mar. Un gato callejero. Incluso se había detenido unos segundos antes únicamente para observar cómo el viento movía una bandera Marine. Por eso iba tarde. Otra vez.
“Busca a tu líder. Si no lo encuentras, busca al gigante… lo entenderás cuando lo veas.” - Recordó el comando de hace unas horas al recibir la carta. En ese momento no había entendido qué querían decir… Ahora sí.
—¡¡¡EH, TÚ, PEDAZO DE TROZO DE CACHO DE CARNE DE MÚSCULOS CON OJOS!!! ¡TIENES QUE BAJARNOS! ¡KAGURA ESTÁ MALÍSIMA! ¡TIENE MUCHA FIEBRE!
Kyoshiro se detuvo lentamente sin creer lo que veía. Parpadeó una vez. Dos veces. A lo lejos… una gigantesca silueta avanzaba hacia el bosque cargando personas en las manos. El muchacho inclinó apenas la cabeza hacia un lado mientras el viento agitaba algunos mechones blancos alrededor de su rostro. —…Ah…Entonces era eso.
Sus ojos claros se abrieron con una mezcla de fascinación y absoluta confusión. Honestamente no parecía asustado. Más bien… impresionado. Como un niño viendo algo imposible por primera vez. —Es enorme… —murmuró por lo bajo.
Dejó caer la mochila pesadamente al suelo y curvó sus manos alrededor de su boca para proyectar mejor su voz: —¿¡Hola!? —gritó mientras agitaba una mano hacia arriba intentando llamar la atención—. ¿¡Ustedes son la División 81!?
Su voz no sonaba particularmente fuerte ni heroica. De hecho parecía más la de alguien intentando no interrumpir demasiado.
—¡Mi nombre es Kyoshiro! —añadió dando un par de pasos, aunque bajó la velocidad y se detuvo casi de golpe. . ¿¡Estoy en el lugar correcto!? ¡Me dijeron que buscara al líder!
El resto, se convirtió en un susurro mientras los veía alejarse…—Porque llevo una semana aquí y honestamente no sé si debería ayudar… correr… o llamar a alguien adulto…
Ni siquiera entendía del todo cómo había terminado asignado tan rápido a una división. Había escuchado algo acerca de recomendaciones, contactos y un vínculo extraño entre alguien de la Marina y alguien del monasterio, pero honestamente no había prestado demasiada atención. Cuando algo dejaba de interesarle, su mente simplemente comenzaba a vagar sola hacia otro sitio. Lo único que realmente recordaba era la razón por la que había salido del monasterio: “Conocer el mundo.”
Esa era su misión. Experimentarlo. Verlo todo.
Aunque claramente nadie le había advertido que “el mundo” incluía gigantes de veinticinco metros secuestrando personas hacia un bosque en mitad de la mañana.
El muchacho caminaba algo distraído por el sendero iluminado apenas por algunas nubes lejanas. La enorme mochila cruzaba diagonalmente su pecho mediante una sola correa, golpeándole suavemente la espalda y sus alas con cada paso. Dentro llevaba casi toda su vida: ropa doblada sin demasiado orden, varios libros gastados, cuadernos llenos de notas incompletas y pequeñas pertenencias del monasterio que se había negado a abandonar. Ni siquiera vestía el uniforme Marine todavía, la misma aún en su elegante plástico sin abrir..
La sudadera azul abierta ondeaba ligeramente con el viento nocturno, dejando ver la camiseta blanca algo holgada debajo. Sus pantalones negros terminaban a media pantorrilla y las sandalias simples golpeaban el suelo con un ritmo tranquilo mientras las largas calcetas blancas sobresalían bajo la tela oscura. Sus pequeñas alas blancas asomaban por los cortes improvisados de la espalda del abrigo; claramente alguien había abierto aquellos agujeros sin demasiada habilidad. Las dos antenas capilares sobre su cabeza se balanceaban suavemente mientras caminaba mirando todo alrededor con curiosidad casi infantil.
Cada cosa lo distraía. El sol de la mañana. El sonido del mar. Un gato callejero. Incluso se había detenido unos segundos antes únicamente para observar cómo el viento movía una bandera Marine. Por eso iba tarde. Otra vez.
“Busca a tu líder. Si no lo encuentras, busca al gigante… lo entenderás cuando lo veas.” - Recordó el comando de hace unas horas al recibir la carta. En ese momento no había entendido qué querían decir… Ahora sí.
—¡¡¡EH, TÚ, PEDAZO DE TROZO DE CACHO DE CARNE DE MÚSCULOS CON OJOS!!! ¡TIENES QUE BAJARNOS! ¡KAGURA ESTÁ MALÍSIMA! ¡TIENE MUCHA FIEBRE!
Kyoshiro se detuvo lentamente sin creer lo que veía. Parpadeó una vez. Dos veces. A lo lejos… una gigantesca silueta avanzaba hacia el bosque cargando personas en las manos. El muchacho inclinó apenas la cabeza hacia un lado mientras el viento agitaba algunos mechones blancos alrededor de su rostro. —…Ah…Entonces era eso.
Sus ojos claros se abrieron con una mezcla de fascinación y absoluta confusión. Honestamente no parecía asustado. Más bien… impresionado. Como un niño viendo algo imposible por primera vez. —Es enorme… —murmuró por lo bajo.
Dejó caer la mochila pesadamente al suelo y curvó sus manos alrededor de su boca para proyectar mejor su voz: —¿¡Hola!? —gritó mientras agitaba una mano hacia arriba intentando llamar la atención—. ¿¡Ustedes son la División 81!?
Su voz no sonaba particularmente fuerte ni heroica. De hecho parecía más la de alguien intentando no interrumpir demasiado.
—¡Mi nombre es Kyoshiro! —añadió dando un par de pasos, aunque bajó la velocidad y se detuvo casi de golpe. . ¿¡Estoy en el lugar correcto!? ¡Me dijeron que buscara al líder!
El resto, se convirtió en un susurro mientras los veía alejarse…—Porque llevo una semana aquí y honestamente no sé si debería ayudar… correr… o llamar a alguien adulto…
Resumen

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