15-05-2026, 02:12 AM
(Última modificación: 15-05-2026, 04:45 AM por Ryota Miyamoto.)
88 de Otoño - Año 17
10:00AM
El sonido del aire siendo cortado resonaba desde el hermoso claro de un bosque, ubicado en los extremos de la isla Neur. Aquel lugar era una extensa pradera despejada, permitiendo una visión de hasta cuarenta metros a la redonda sin ningún obstáculo más que hermosos árboles otoñales rodeando el lugar.
Ryota se desplazaba ágilmente por el terreno con los ojos cerrados, al mismo tiempo en que lanzaba diversos golpes al aire y parecía evadir otros de un enemigo imaginario. “Izquierda, derecha, abajo, otra vez izquierda…” Pensaba en cada una de las direcciones desde las que su intangible oponente lo asediaba.
El capitán de los Hanu Mahana se encontraba en un entrenamiento solitario, recordando al oponente más fuerte contra el que se habría enfrentado hace algunos meses en aquellas instalaciones del demonio. La icónica risa de la mujer retumbaba en su cabeza, al igual que sus movimientos, los cuales no pudo predecir en su primer enfrentamiento, pero ahora parecían tan lentos como los de una oruga en el invierno.
El tiempo que transcurrió desde entonces no había sido en vano, tanto su fuerza como velocidad se habían afilado siendo ahora una amenaza mucho más real para aquellos que buscaran arrebatarle su libertad.
“Ahora…” De repente, los ojos color miel del castaño se abrieron de par en par al ver una abertura en la guardia de su contrincante. “¡Buto!” ejecutó un rápido salto que lo impulsó varios metros hacia arriba para luego descender e impactar el suelo con la cabeza, imaginando cómo el estómago de la mujer era golpeado por su cabeza, dejando un cráter en el terreno producto del impacto.
La colisión hizo que varias hojas de los arboles aledaños cayeran al suelo, en parte por el ataque y en parte por la estación que vivía la isla. “Bro… ya no es un buen oponente para sombra, aunque de seguir viva.” Recordo sus últimos momentos alzando la mirada hacia el nublado cielo. “Seguro se habría hecho mucho más fuerte…” Se levantó limpiando su ropa y estiró los brazos. Sabía que aún le faltaban unos minutos más de entrenamiento y por mucho que deseara saltárselo, desde su estadía en Karate aprendió que, si no seguían fortaleciéndose, ni él ni los suyos podrían continuar avanzando.
Sin más palabras, volvió a levantar su guardia para retomar. Sin embargo, en ese momento escucho pasos entre el prado. “¿Uh?” Giro el rostro para ver de quien se trataba y allí la vio, la hermosa mujer de cabellos negros que lo acompañaba en esa aventura llamada vida. “Hey, ¿también vas a practicar un poco?” Relajo su semblante ofreciendo una sonrisa serena.
10:00AM
El sonido del aire siendo cortado resonaba desde el hermoso claro de un bosque, ubicado en los extremos de la isla Neur. Aquel lugar era una extensa pradera despejada, permitiendo una visión de hasta cuarenta metros a la redonda sin ningún obstáculo más que hermosos árboles otoñales rodeando el lugar.
Ryota se desplazaba ágilmente por el terreno con los ojos cerrados, al mismo tiempo en que lanzaba diversos golpes al aire y parecía evadir otros de un enemigo imaginario. “Izquierda, derecha, abajo, otra vez izquierda…” Pensaba en cada una de las direcciones desde las que su intangible oponente lo asediaba.
El capitán de los Hanu Mahana se encontraba en un entrenamiento solitario, recordando al oponente más fuerte contra el que se habría enfrentado hace algunos meses en aquellas instalaciones del demonio. La icónica risa de la mujer retumbaba en su cabeza, al igual que sus movimientos, los cuales no pudo predecir en su primer enfrentamiento, pero ahora parecían tan lentos como los de una oruga en el invierno.
El tiempo que transcurrió desde entonces no había sido en vano, tanto su fuerza como velocidad se habían afilado siendo ahora una amenaza mucho más real para aquellos que buscaran arrebatarle su libertad.
“Ahora…” De repente, los ojos color miel del castaño se abrieron de par en par al ver una abertura en la guardia de su contrincante. “¡Buto!” ejecutó un rápido salto que lo impulsó varios metros hacia arriba para luego descender e impactar el suelo con la cabeza, imaginando cómo el estómago de la mujer era golpeado por su cabeza, dejando un cráter en el terreno producto del impacto.
La colisión hizo que varias hojas de los arboles aledaños cayeran al suelo, en parte por el ataque y en parte por la estación que vivía la isla. “Bro… ya no es un buen oponente para sombra, aunque de seguir viva.” Recordo sus últimos momentos alzando la mirada hacia el nublado cielo. “Seguro se habría hecho mucho más fuerte…” Se levantó limpiando su ropa y estiró los brazos. Sabía que aún le faltaban unos minutos más de entrenamiento y por mucho que deseara saltárselo, desde su estadía en Karate aprendió que, si no seguían fortaleciéndose, ni él ni los suyos podrían continuar avanzando.
Sin más palabras, volvió a levantar su guardia para retomar. Sin embargo, en ese momento escucho pasos entre el prado. “¿Uh?” Giro el rostro para ver de quien se trataba y allí la vio, la hermosa mujer de cabellos negros que lo acompañaba en esa aventura llamada vida. “Hey, ¿también vas a practicar un poco?” Relajo su semblante ofreciendo una sonrisa serena.
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