15-05-2026, 10:49 PM
(Última modificación: 15-05-2026, 10:51 PM por Ryota Miyamoto.)
Los ojos de Ryota se posaron en el corcel tras Runin. Su expresión se mostraba atemorizada y derrotada, la típica de todo hombre que tratara de poner resistencia a los caprichos de la imponente amazona. “¿Si? Kekeke debes tener el toque con los animales…” Forzó la sonrisa, tenía la empatía suficiente para sentir pena por el animal, mas no la estupidez para contradecir a la morena.
El trío no tardó en recortar la distancia mientras Runin explicaba el porqué de su visita. Cardan fue el responsable de guiarla hasta allí en la búsqueda de un lugar para ¿canalizar su ira?
“Lo mismo que te hubieran hecho esos pobres bros árboles Kekeke” Respondió con humor al motivo de su última técnica. “¿Me cambio?” Siguió a las palabras de Runin. “Ah si, lo aprendí allí… aunque, no creo que haya cambiado mucho… tan solo madure un poco.” Era la primera vez que pensaba en “un cambio” desde que abandonó Karate y ahora que se detenía a reflexionar en ello, encontró sentido en las palabras de Runin. Quizás en la actualidad, si era mucho más confiable que antes.

“Esto fue solo lo que conseguí tras tu consejo.”
Hablo con sinceridad, sabiendo que de no ser por esa conversación con Runin, quizás nunca se hubiera dado cuenta de lo que le faltaba. “Se llama Hasshoken, el puño de los ocho impactos.” Explico, elevando su puño izquierdo para chocarlo levemente contra la palma de su mano derecha frente a ella. “Es un estilo de combate que emplea el flujo de la fuerza para atravesar las defensas del oponente y conseguir el mayor daño posible.” En ese momento, una diminuta e inofensiva onda de fuerza se originó más allá de la mano que sostenía el puño.
Ryota separó las manos, relajándose para llevarlas a su cabello y peinarlo hacia atrás. “¿Bastante cool verdad? Kekeke aunque fueron muchos días de entrenamiento y creí que iba a morir porque mi maestra era una tirana…” Se relajó un poco más comenzando a reír. “Pero fue lo único a lo que podía aferrarme para seguir avanzando. Si mis golpes débiles consiguieron ser fuertes con esto, los tuyos serían algo abominable kekeke.” No pensó en ese momento, tan solo mantuvo la conversación sin entender que ello podría conllevar responsabilidades casi instantáneas.
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