14-08-2023, 02:27 PM
Asustado, el hombre se quedó de rodillas en el suelo.
— Mi niña ... — Sollozaba. La niña se lanzó a los brazos de su padre, contenta. Sí, ahora estaba contenta después de hablar con Khruner
— Nada, que casi recibo un tiro en la cara — Era la verdad, tan solo hubiera hecho falta que al tío se le resbalara el dedo y a tomar por culo. El padre cogería a la hija por los hombros, la miró fijamente. El hombre acarreaba una polémica depresión desde que la mujer murió y su hija era consciente de que bien no estaba.
— Papá no tienes por qué llorar, el osito y su amigo están aquí para trabajar — No esperé ni a que terminara de hablar, mi cara era un poema y miré a Caló en plan "que coño le has dicho". Una cosa era liberar un pueblo de una posible opresión, otra currar como un chino.
— ¿Es verdad? no sabéis cuanto os lo agradezco, de verdad, el campo se me está empezando a morir, casi me quedo sin manos este invierno, pero pude aguantar y ahora que la cosecha puede florecer, me quedo sin mano de obra ... — Nos miró con interés, como el que ve una vaca buena a la que poder sacar la leche. — Sois grandes, fuertes — Se levantó, tocando al mink. No se sorprendió al verlo. — Especialmente tú, grandullón — Sin embargo, cuando le tocó, enseguida se alejó de Caló, algo asustado. El oso intimidaba.
Volví a poner mis brazos en jarra.
— Está bien, algo podremos hacer ... Supongo, pero no te va a salir barato — El hombre cambió su semblante, pero fue un instante, pronto volvió a enseñarnos la sonrisa tan agradable que tenía. Su hija tenía la misma. — Claro, claro, pero de eso hablaremos luego ... Vamos, pasad. — Cogió la mano de su niña y entraron por la puerta. Yo les seguí. — No se preocupe señor oso, por la puerta no sé si entrará, pero los techos de mi casa son altos, una vez dentro, estará cómodo — La casa era de corte clásico, típicos jarrones, fotos viejas, sofá antiguos. Eso si, una gran cocina y joder, desde fuera, pareciera que tenía dos pisos o más, pero no, solo era uno bien distribuido. El tipo se sentó en el comedor, esperando que el resto fueran allí. — Mi nombre es Gerald Maclemor, ¿cómo os llamáis vosotros? — Preguntó al mismo tiempo que su hija Ebelynne se lanzaba a sus brazos de nuevo.
— Mi niña ... — Sollozaba. La niña se lanzó a los brazos de su padre, contenta. Sí, ahora estaba contenta después de hablar con Khruner
— Nada, que casi recibo un tiro en la cara — Era la verdad, tan solo hubiera hecho falta que al tío se le resbalara el dedo y a tomar por culo. El padre cogería a la hija por los hombros, la miró fijamente. El hombre acarreaba una polémica depresión desde que la mujer murió y su hija era consciente de que bien no estaba.
— Papá no tienes por qué llorar, el osito y su amigo están aquí para trabajar — No esperé ni a que terminara de hablar, mi cara era un poema y miré a Caló en plan "que coño le has dicho". Una cosa era liberar un pueblo de una posible opresión, otra currar como un chino.
— ¿Es verdad? no sabéis cuanto os lo agradezco, de verdad, el campo se me está empezando a morir, casi me quedo sin manos este invierno, pero pude aguantar y ahora que la cosecha puede florecer, me quedo sin mano de obra ... — Nos miró con interés, como el que ve una vaca buena a la que poder sacar la leche. — Sois grandes, fuertes — Se levantó, tocando al mink. No se sorprendió al verlo. — Especialmente tú, grandullón — Sin embargo, cuando le tocó, enseguida se alejó de Caló, algo asustado. El oso intimidaba.
Volví a poner mis brazos en jarra.
— Está bien, algo podremos hacer ... Supongo, pero no te va a salir barato — El hombre cambió su semblante, pero fue un instante, pronto volvió a enseñarnos la sonrisa tan agradable que tenía. Su hija tenía la misma. — Claro, claro, pero de eso hablaremos luego ... Vamos, pasad. — Cogió la mano de su niña y entraron por la puerta. Yo les seguí. — No se preocupe señor oso, por la puerta no sé si entrará, pero los techos de mi casa son altos, una vez dentro, estará cómodo — La casa era de corte clásico, típicos jarrones, fotos viejas, sofá antiguos. Eso si, una gran cocina y joder, desde fuera, pareciera que tenía dos pisos o más, pero no, solo era uno bien distribuido. El tipo se sentó en el comedor, esperando que el resto fueran allí. — Mi nombre es Gerald Maclemor, ¿cómo os llamáis vosotros? — Preguntó al mismo tiempo que su hija Ebelynne se lanzaba a sus brazos de nuevo.
Cita:Nombre: Gerald Maclemor
Edad: 46
Altura: 1´80
Imagen: https://i.pinimg.com/564x/e6/7b/fa/e67bf...b71686.jpg
