16-05-2026, 09:03 PM
(Última modificación: 16-05-2026, 09:12 PM por Kenzo D. Fujiwara.)
El robot de colores rojizos y detalles en dorado dejó que sujetara el dedo índice de su brazo derecho con mano izquierda. Sinceramente que no reaccionara y que me permitiera hacerlo significaba que aquel robot estaba muy seguro de que no era una amenaza real para él. Ambos nos mirábamos y pude notar como procesaba mis preguntas a una velocidad vertiginosa. Y tras unos segundos, habló con aquella voz artificial, diciendo que no tenía autorización para responderme. Siguió hablándome, pero antes de que terminara, mi cuerpo ya había comenzado a moverse antes que mis pensamientos. -¡AIAN KURO!- Grité agarrando su mano mientras hacía acopio de todas mis fuerzas en las piernas para correr hacia adelante sin soltar su dedo, mientras tensaba todos mis músculos para no soltarlo en ningún momento, incluso cuando mi rival hiciera fuerza. Pasé por debajo de su enorme axila derecha, sabiendo que lo que tenía justo atrás era la pared. Por ello, cuando me encontraba a menos de un metro de la pared, apoyé mi pie izquierdo contra ella, usándola de trampolín para saltar hacia arriba violentamente y cambiar radicalmente de dirección. Mientras saltaba, alcé mi brazo derecho y lo imbuí con haki de armamento, ennegreciendolo completamente. -¡RARIATTO!- Grité con todas mis fuerzas mientras descargaba aquel golpe de lleno sobre la parte alta de su espalda, provocandole no solo un daño importante, sino provocando su caída.
Aquel golpe sonó como un cañonazo por toda sala. Sus enormes piernas cedieron cayendo hacia adelante. Entonces aproveché ese instante para soltar su brazo y apoyar ambos pies sobre su espalda (la zona donde irían los omoplatos) para aferrarme a él, y sin querer parar de atacar, recubrí mi otro brazo, el izquierdo, de haki de armadura, cargando ambos brazos hacia atrás. Sentía como mis músculos ardían como un fuego fatuo, pero la realidad era que aquella sensación alimentaba la adrenalina que recorría mi cuerpo como un circuito cerrado. Fue entonces cuando golpeé con ambos puños con toda la fuerza que mi cuerpo me permitía. -¡¡¡¡RYUKEN!!!!- Grité enrabietado mientras mis dos puños impactaban sobre la nuca del robot de manera violenta. Pude notar como mi rabia me invadía. Me sentía hambriento. Con ese golpe no solo solté mi furia, sino toda la frustración acumulada de años en los que em intentaba demostrar a mi mismo que podía ser suficiente junto a mis compañeros. Pelear contra un robot así, que era más fuerte, más rápido y más resistente que yo, era la clase de reto que necesitaba. La clase de rival que sería capaz de aplastarme si cometía el más mínimo error. -¡UTAKATA! ¿¡ESO ES TODO LO QUE TIENES!? ¡NO PUEDES CONMIGO NI PODRÁS CON NINGUNO DE LOS ALAS NEGRAS!- Gritaba hacia el robot, de pie sobre él, mirándolo como si acabara de conquistar una montaña que nadie había escalado. Las cosas comenzaban a ponerse a favor mía, pero aún no había ganado nada.
Aquel golpe sonó como un cañonazo por toda sala. Sus enormes piernas cedieron cayendo hacia adelante. Entonces aproveché ese instante para soltar su brazo y apoyar ambos pies sobre su espalda (la zona donde irían los omoplatos) para aferrarme a él, y sin querer parar de atacar, recubrí mi otro brazo, el izquierdo, de haki de armadura, cargando ambos brazos hacia atrás. Sentía como mis músculos ardían como un fuego fatuo, pero la realidad era que aquella sensación alimentaba la adrenalina que recorría mi cuerpo como un circuito cerrado. Fue entonces cuando golpeé con ambos puños con toda la fuerza que mi cuerpo me permitía. -¡¡¡¡RYUKEN!!!!- Grité enrabietado mientras mis dos puños impactaban sobre la nuca del robot de manera violenta. Pude notar como mi rabia me invadía. Me sentía hambriento. Con ese golpe no solo solté mi furia, sino toda la frustración acumulada de años en los que em intentaba demostrar a mi mismo que podía ser suficiente junto a mis compañeros. Pelear contra un robot así, que era más fuerte, más rápido y más resistente que yo, era la clase de reto que necesitaba. La clase de rival que sería capaz de aplastarme si cometía el más mínimo error. -¡UTAKATA! ¿¡ESO ES TODO LO QUE TIENES!? ¡NO PUEDES CONMIGO NI PODRÁS CON NINGUNO DE LOS ALAS NEGRAS!- Gritaba hacia el robot, de pie sobre él, mirándolo como si acabara de conquistar una montaña que nadie había escalado. Las cosas comenzaban a ponerse a favor mía, pero aún no había ganado nada.
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![[Imagen: oSgdXs8.png]](https://imgur.com/oSgdXs8.png)
Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
