[Presente relativo] Poner el alma en el ruedo
#19
Los recuerdos vinieron a mi cabeza. Aunque no parecían querer colaborar en esa locura al no moverse ni un ápice, lo que empezó una tarde practicando con mis vacas, acabó en un rodeo imprevisto en una isla lejana. Miré la cara sudorosa de Aspros mientras saludaba al público tras dar un espectáculo fantástico. Por el contrario, yo me limitaba a tocar mi gorra sin quitármela. Como siempre, él parecía tener el don para estar perfecto mientras que yo acabé desgreñada como si me hubiese pelado contra una bandada de pájaros por tanta sacudida. Sabía que no se podría comparar con sus mejores momentos sobre el escenario, pero se le veía cómodo rodeado de tanta gente. Aunque Aspros hubiese dejado ese mundillo antes de unirse a la banda, me preguntaba si todavía echaba de menos el tener un público delante. -Pues claro que te ha gustado - le dije entre risas. Al fin y al cabo, yo seguía empeñada en que nos unían nuestros orígenes. Por otra parte, me alegré de que Sasha y Garnet disfrutaran también durante todo el espectáculo. - ¡GRACIAS! ¡ESPERAREMOS IMPACIENTES VUESTRO TURNO! Estaba ansiosa por ver lo que tenían por ofrecer con su gran bestia.

Salí de allí recolocándome mi pelo revoltoso para que no me molestara en la cara, todavía eufórica por el trote de aquellos toros. Había sido una experiencia alucinante y empecé a divagar sobre los múltiples entretenimientos que nos podría ofrecer la habilidad de mi compañero, capaz de dar vida a tantas creaciones. Tal vez incluso podría montar la granja de mis sueños con todo tipo de animales extraños, pero no estaba segura de si mi compañero se prestaría a ello.

Una vez fuera, me apresuré en tomar una buena posición para ver de cerca a Sasha y a Garnet, que imaginaba que no tardarían en salir. -Podemos estar tranquilos -miré a Aspros. -Nos ha salido genial. Era humilde y no me gustaba intercambiar la piel del oso antes de cazarlo, pero el resto tampoco lo tendría fácil para ganar. Me quedé hablando con Aspros en lo que esperábamos entre la multitud hasta que de pronto, apareció. Era un lagarto enorme, de por lo menos seis vacas de largo. -¡SASHA! -grité. Las palabras de mi compañero se hicieron realidad y llevaba a Garnet como su jinete. Entre la gente de mi alrededor se notaba una mezcla de miedo y asombro completamente entendible. Se abrieron las puertas y entre las sacudidas de Sasha, el joven alado se transformó en un tigre enorme. -Aspros, ¿¡estás viendo lo mismo que yo!? – dije completamente perpleja. 

No sabía si estábamos viendo un rodeo o un circo. Los dos conceptos se fusionaron como aquella calabaza con un pepino formando la pepinaza, que ganaría el concurso de hortalizas de mi pueblo. No contento con eso, Garnet sacó un instrumento que empezó a tocar con bastante soltura incluso poniéndose de pie. El público se volvió eufórico y yo empecé a vitorear -¡Así se hace! Cuando nos dedicó su actuación, me llevé las manos al pecho emocionada. No podía creer lo que veían mis ojos, los Shogun Gari también sabían gastárselas.

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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

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RE: [Presente relativo] Poner el alma en el ruedo - por Jolyne Jones - 22-11-2023, 02:02 AM

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