17-05-2026, 09:43 AM
Aquel hombre, sin duda alguna, era alguien peculiar. Parecía ser la típica persona que es un caos con patas, pero, contrariamente a esa apariencia entrópica y desordenada, parecía tener absolutamente todo bajo control, lo cual no dejaba de sorprender a Kisuke que solía ser muy ordenado y disciplinado. Pese a esa diferencia de personalidad tan marcada, al antiguo pescador le había caído bien su superior, puesto que aquella flexibilidad y adaptabilidad que había mostrado aquel hombre, era el complemento perfecto a su estoica y rígida personalidad. Alhen seguía haciendo referencias a gatos cuando hablaba y cuando abrió la enorme caja los dos revolucionarios pudieron ver como salían disparados un montón de mapas bajo los cuales había apilados muchos fajos de billetes.
"Pues si parece que hay cien millones ahí si..."
Al parecer, la Mano de la Armada Revolucionaria era cartógrafo, al menos de afición dada la cantidad de mapas que al parecer, según sus propias palabras, había elaborado y almacenado en aquella caja. Era una afición que Kisuke compartía aunque aún era bastante novato en ese campo y era algo que quería mejorar. Ya habría tiempo de hablar de eso más adelante. Alhen prosiguió explicando y dijo que tenían que ser rápidos para dejar todo hilvanado antes de marcharse, por lo que tendrían que ponerse manos a la obra para organizar y establecer las prioridades de las construcciones a llevar a cabo. La parte económica y comercial quedaría a cargo de él mismo por lo que no tendrían que preocuparse por ese aspecto.
-Le agradecemos su colaboración, señor... nos va a ser de gran utilidad...
En ese momento, entró el felino altanero que había acompañado a Alhen durante todo el trayecto hasta el castillo y que había decidido seguir su propio camino al llegar a la construcción. A Kisuke le gustaban los gatos puesto que según su propio criterio eran animales que amaban la libertad y estaban dotados de una inteligencia muy aguda. Fue entonces cuando el hombre presentó al dúo revolucionario ante la gata que, por lo que parecía, se llamaba Yoru.
-Es un placer Yoru... Espero que el lugar haya sido de tu agrado...
Lo dijo con una media sonrisa hacia la gata mientras se levantaba y se ajustaba el cinto del que pendían sus espadas. Crujió sus dedos y su cuello con un gesto habitual, y se estiró dispuesto a ponerse a trabajar cuanto antes para llevar a cabo la misión que acababan de encomendarles.
-Pues manos a la obra... Hay mucho por hacer...
"Pues si parece que hay cien millones ahí si..."
Al parecer, la Mano de la Armada Revolucionaria era cartógrafo, al menos de afición dada la cantidad de mapas que al parecer, según sus propias palabras, había elaborado y almacenado en aquella caja. Era una afición que Kisuke compartía aunque aún era bastante novato en ese campo y era algo que quería mejorar. Ya habría tiempo de hablar de eso más adelante. Alhen prosiguió explicando y dijo que tenían que ser rápidos para dejar todo hilvanado antes de marcharse, por lo que tendrían que ponerse manos a la obra para organizar y establecer las prioridades de las construcciones a llevar a cabo. La parte económica y comercial quedaría a cargo de él mismo por lo que no tendrían que preocuparse por ese aspecto.
-Le agradecemos su colaboración, señor... nos va a ser de gran utilidad...
En ese momento, entró el felino altanero que había acompañado a Alhen durante todo el trayecto hasta el castillo y que había decidido seguir su propio camino al llegar a la construcción. A Kisuke le gustaban los gatos puesto que según su propio criterio eran animales que amaban la libertad y estaban dotados de una inteligencia muy aguda. Fue entonces cuando el hombre presentó al dúo revolucionario ante la gata que, por lo que parecía, se llamaba Yoru.
-Es un placer Yoru... Espero que el lugar haya sido de tu agrado...
Lo dijo con una media sonrisa hacia la gata mientras se levantaba y se ajustaba el cinto del que pendían sus espadas. Crujió sus dedos y su cuello con un gesto habitual, y se estiró dispuesto a ponerse a trabajar cuanto antes para llevar a cabo la misión que acababan de encomendarles.
-Pues manos a la obra... Hay mucho por hacer...
