18-05-2026, 03:56 PM
OST
No sabe confrontar sus palabras. Cada una de ellas refleja una seguridad que no comprende, mostrando sinceridad que cree genuina, un sentimiento cálido como el sol matutino en las costas de la Isla de Samba, y que aún así una gran parte de él se resiste a poder sentir en los poros de su piel. La coraza de piedra se agrieta a partes desiguales, perdiendo el control mientras trata de mantenerse a flote, pero los cimientos que componen la estructura dejan en su sitio algo que parece haber quedado maldito por experiencias pasadas en la vida de aquel que ahora está sin palabras, emitiendo un juicio interno.
"Si no sabes cómo afrontar todas las posibles opciones, entonces no formaste la mejor estrategia".
Aquello se había vuelto una vez más en lo que para él resulta la peor de sus pesadillas: improvisación.
—No...no te permitiré abandonarnos de esa manera.—Porque en aquel pequeño espacio emocional no se encontraría sola, pero sería tan solo su segunda entidad.—Le prometí a la muerte que no se llevaría a mi amigo sin que yo lo acompañase, y esta le permitió quedarse para que viva por más tiempo.—Su único escudo, frágil para una mente clara, era lo imperturbable de su tono de voz, aunque sus palabras revelasen una realidad distinta.—Entrenar es apenas un comienzo, pero eso nunca te hará lo bastante fuerte.
No arriesgaría a perder los pedazos que lo conforman, no por una respuesta que uno de los dos no pareció terminar de comprender. ¿Se trata de enseñanza o falta de conexión? ¿Es quizás el primer paso...o es tal vez el último?
—No te estoy pidiendo que hagas desaparecer los miedos que escondo dentro. Ni tú, ni Shin, ni nadie pueden borrarlos por mí.
Llegados a ese punto, sus ojos hablaron por él. Dijeron basta con un grito más alto de lo que jamás sus palabras podrían expresar, y le obligaron a cortar esa pequeña conexión que parecía poco a poco hacerse cada vez más profunda, arrancando un pedazo de voluntad que lo había llevado a expresar más de lo que jamás habría dicho en voz alta.
Alejó sus pasos hacia atrás, pero nunca le entregó la espalda. Giró su cuerpo hasta tenerla de lado, dejando que recobrase la tranquilidad en el monótono y abrumador paisaje plano de las dunas desérticas.
—No soy ningún hombre sencillo, Nyra. Quizá nunca seas capaz de entender del todo cómo funciono. Incluso si algún día creyeses saber cómo puedo actuar y responder, algún día encontrarías algo que jamás habrías predicho de mí.—Nadie en el mundo ha sido capaz de lograrlo, y eso él lo sabe perfectamente.—Tal vez eso te termine haciendo daño. Puede que incluso tus ideales choquen con los míos, tu forma de querer hacer las cosas, y quizás te terminen poniendo en mi contra.
La confrontación de albino y el azabache en las aguas que los llevaron hasta la isla de Kutsukku le entregaron algo de conocimiento. Nunca podría estar en la misma página que su hermano, pero siempre le permitiría una disculpa sincera, por más que sigan rivalizando.
Por primera vez, durante lo que podría ser menos que un instante, ese recuerdo le dió un lujo mayor que aquella confesión. Al final, ese estúpido, oloroso, creído y desgraciado compañero de vida sigue pudiendo conseguir lo que él cree que ya ha perdido, incluso cuando él no está para presenciarlo.
Le ha permitido sonreír.
——Yo también he tomado una decisión. Pedirte imposibles no es justo para ti, ni para aquellos que una vez estuvieron ahí, donde ahora tú estás.—Eleva la vista al cielo, donde sus únicos amigos ahora descansan, dándole fuerzas para dar el siguiente paso.—Para poder entender a qué me refiero...para que puedas ser más fuerte tendrás que caminar a mi lado y no perderme de vista, y así yo tampoco podré perdértela a ti. Te dejaré un espacio para que puedas conocerme de verdad, si eso es a lo que aspiras.—Entrega sus pasos para cortar su distancia, pero deja de ser alguien que corta su camino.—Yo tampoco sé mucho sobre ti, así que...quiero saber quién eres. Espero que detrás de todo lo que nos has mostrado, seas alguien interesante.
Aún callan muchas cosas, siguen permaneciendo guardados en los pasillos y habitaciones de aquel inmenso castillo laberíntico un mar de preocupaciones, lamentos que quizás jamás se silencien por completo, y una infinidad de puertas que aún mantienen la cerradura intacta, pero...
al menos parece que ha sido capaz de compartir su llavero con alguien más.
