19-05-2026, 05:47 PM
Día 21 de Otoño, Año 17.
9:00am, Drunk Drag casi en ruinas
Los okamas están totalmente desesperados por salir, y los que entraron son brutalmente ignorados no por falta de interés, más bien porque lo hicieron por la espalda del rubio que está totalmente concentrado en disfrutar de la expresión en la cara de Charlotte y las emociones que la inundan, ira, frustración y culpa mayormente. Charlotte, en un acto desesperado y descuidado, ignorando la clara desventaja que tiene ya que el vikingo demostró con creces que era más que capaz de ver los movimientos de la okama casi como si fueran a cámara lenta, sin embargo, por la emoción, el placer y su satisfacción entre algún que otro motivo, el rubio se deja golpear y sale despedido varios metros sin separarse del suelo, atravesando la puerta violentamente y dejando un hueco en su lugar. La fuerza del empuje es brutal, pero mayor es la suya al dejar un rastro claro en el suelo de sus pies arrastrándose y evitando ser levantado. El carnicero sigue disfrutando del pánico y el caos que provoca, aunque en este caso él fue el provocado.Charlotte se queda en el sitio, como esperando que el rubio se abalance sobre ella o la ataque de alguna manera, sin embargo no pasa nada, lo único que ve es como varios de sus compañeros caen golpeados por varios trozos del suelo que volaron al interior, producto de la ferocidad y violencia de los golpes de la enorme hacha del carnicero que parece haberse cansado de juegos. Tras eso el sujeto no se detiene, toma su hacha con firmeza y de una feroz combinación de tajos parte las paredes y los okamas que intentan salir corriendo por la puerta ahora que él no se encontraba bloqueando la misma, pero casi fue peor. La estructura del local, ya deteriorada en un inicio, tras los impactos previos y esta feroz fuerza cede y empieza a derrumbarse como una torre de jenga cuando quitas la pieza equivocada. Una enorme nube de polvo, producto de la destrucción se eleva en la zona donde lo único que se escucha son los gritos ahogados de los okamas, el edificio cayéndose sobre sí mismo y la risa despiadada del vikingo que ante una afronta no traiciona su fama y, haciendo honor a su apodo, acaba con todos los presentes.
Si esto fuese una isla cualquiera con base marine o un ejército propio todo ese escándalo habría provocado que las fuerzas del orden se encaminaran al lugar, sin embargo es una isla sin ley, donde reinan los piratas y prima la ley del más fuerte por lo que nadie se molesta si derrumban un edificio o matan a alguien, mientras no sean sus compañeros. El Drunk Drag, un local levantado por okamas y simpatizantes deja de existir bajo los violentos ataques del carnicero de Whiskey Peak, un hombre brutal en combate y que no duda en dar un grotesco y visceral final a sus enemigos. Sobra decir que ninguno de los okamas ha sobrevivido al derrumbe y en el lugar no queda más que escombros y edificios abandonados, así como un cofre medio roto con algunos brillos dorados reflejando la luz del sol ahora que no hay paredes que lo escondan.
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