[Aventura T3][Presente Absoluto] Hasta los héroes tienen días libres
#4
La fascinación de Sigrid crecía con cada paso que daba dentro de Kyodaina. Era una isla prácticamente virgen, intacta, sin ciudades enormes contaminando los ríos ni personas arrancando todo lo útil hasta dejar solo tierra muerta. Allí la vida salvaje florecía de verdad, descontrolada, enorme y peligrosa, pero también hermosa. Sus ojos azules recorrían cada rincón con un interés casi infantil mientras avanzaba entre raíces gigantes y árboles que parecían tocar el cielo. Había plantas por todas partes, algunas conocidas, otras completamente nuevas incluso para alguien que había pasado años viajando de isla en isla junto a su madre.
 
Y eso la emocionaba demasiado. —VIKYKYKYKY, mira eso.— murmuró mientras se agachaba frente a una planta de hojas moradas con pequeños puntos brillantes que parecían latir lentamente. La observó de cerca sin miedo alguno, inclinando la cabeza mientras una enorme mano apartaba otras ramas para verla mejor. —Nunca había visto algo así— El bioma entero daba la sensación de querer devorar a cualquiera lo suficientemente descuidado como para bajar la guardia. Había espinas enormes, flores con formas extrañas y raíces que parecían moverse ligeramente bajo el barro húmedo. A lo lejos seguían escuchándose rugidos y movimientos pesados entre la vegetación, pero Sigrid estaba completamente fascinada. De hecho, probablemente estaba demasiado tranquila para alguien sola en una jungla así.
 
Tomó algunas hojas con cuidado y las guardó dentro de su bolsa médica mientras seguía caminando lentamente, observando cada detalle como una niña entrando a una juguetería nueva. —Es una pena no traer alguna libreta— comentó de pronto, casi decepcionada. —Podría dibujarlas y estudiarlas después. — Frunció apenas el ceño mientras miraba otra flor gigantesca colgando de un árbol cercano. —O enseñárselas a Masami preciosa. — añadió poco después, recuperando la sonrisa. —Aunque seguramente intentaría comérselas antes. — La enorme buccaner siguió avanzando, apartando hojas y ramas mientras la luz del sol apenas lograba atravesar la espesura de la jungla. El aire húmedo, los sonidos salvajes y aquella cantidad absurda de flora desconocida hacían que incluso alguien tan ruidosa y energética como Sigrid caminara por momentos en un silencio genuino de admiración.
 
Porque para ella aquello también era medicina y entre una planta extraña y otra todavía más rara, el tiempo simplemente dejó de importar. Sigrid avanzaba cada vez más profundo dentro de Kyodaina sin darse cuenta, guardando hojas, arrancando pequeñas raíces útiles y observando flores gigantescas con una fascinación imposible de ocultar. Pasaron minutos, luego horas quizá, pero la vikinga ni siquiera lo notó. Hasta que finalmente levantó la mirada y entendió algo importante. —Oh.— Estaba perdida, no había senderos, no había playa. No había referencia alguna más allá de árboles enormes y vegetación salvaje extendiéndose en todas direcciones. La selva había terminado tragándosela por completo. — Esto no es nada bueno.— murmuró mientras rascaba ligeramente su mejilla con torpeza. Fue entonces cuando los pájaros dejaron de cantar y el silencio cayó de golpe, segundos después, sus oídos captaron algo más, una vibración extraña, lejana al principio, pero acercándose rápido.
 
Sigrid frunció el ceño y giró apenas la cabeza. Sus sentidos agudos captaron el sonido antes incluso de que pudiera verlo un zumbido masivo, pesado, como decenas no, cientos de alas batiéndose al mismo tiempo. —¿Hmm?— Entonces aparecieron. Una nube de avispas avanzaba entre los árboles como una plaga viviente, devorando todo a su paso. Vegetación, pequeños animales, cualquier cosa que quedara atrapada en su trayectoria desaparecía en segundos. El sonido era monstruoso y sinceramente eso sí llamó completamente la atención de Sigrid. —VIKYKYKYKYKY, ustedes son enormes.— soltó mientras una sonrisa comenzaba a dibujarse en su rostro. Su mano tomó la alabarda casi al instante no dudó ni retrocedió. Flexionó ligeramente las piernas y, con un impulso brutal, el gigantesco cuerpo de la buccaner salió disparado hacia arriba. El suelo explotó bajo sus pies mientras ascendía varios metros entre ramas y hojas.
 
Y luego cayó, la alabarda descendió junto a ella en un arco feroz, cargado con toda la fuerza de sus enormes brazos. —¡¡¡HAAAAAAARGH!!!— El impacto destrozó la formación completa. El aire explotó junto al golpe y decenas de aquellas avispas gigantes fueron cortadas o aplastadas al instante, mientras otras tantas salían despedidas violentamente contra árboles y rocas, reventando tras el impacto, la vegetación tembló, hojas y restos de insectos cayeron alrededor de la vikinga mientras esta aterrizaba con fuerza, apoyando el arma en el suelo.
 
—VIKYKYKYKY— soltó su risa, observando los restos alrededor. —Creo que encontré las avispas medicinales equivocadas. — Pero no terminó ahí, El zumbido continuó, más fuerte, más cercano. Sigrid levantó la mirada justo a tiempo para ver otras dos enormes nubes de avispas atravesando la vegetación directamente hacia ella, arrasando hojas y pequeñas ramas en su avance. El aire parecía vibrar por la cantidad absurda de insectos acercándose. La sonrisa de la vikinga creció. —Oh ¿quieren más? — Apretó con fuerza el asta de su alabarda y plantó ambos pies contra el suelo húmedo de la selva. Sus músculos se tensaron mientras giraba ligeramente el arma, acomodando el cuerpo como si estuviera preparándose para derribar algo muchísimo más grande y entonces gritó. — ¡¡¡STORMBRJÓTR!!!— El enorme cuerpo de Sigrid giró con brutalidad, liberando un movimiento centrífugo devastador. La alabarda cortó el aire a su alrededor con un silbido ensordecedor, tan potente que incluso las hojas cercanas fueron arrancadas de las ramas por la presión del giro.
 
La hoja impactó de lleno contra la primera nube de insectos y la atravesó, decenas de avispas gigantes explotaron o fueron partidas al instante mientras el impulso continuaba sin detenerse, alcanzando también a la segunda formación. El golpe barrió el aire alrededor de la vikinga como una tormenta viva, enviando cuerpos despedidos contra árboles, troncos y rocas, el bosque tembló, ramas cayeron, el zumbido se convirtió en caos. Sigrid terminó el giro con una pisada pesada que hundió ligeramente el suelo bajo sus botas, dejando la alabarda extendida a un costado mientras restos de insectos caían alrededor suyo.
 
—VIKYKYKYKYKY— su risa resonó entre la selva. —¡Eso estuvo divertido! — Aunque todavía mantenía la mirada alerta porque no había podido acabar con todas, pero algo le había llegado a la mente mientras peleaba con esas avispas, si había tantas avispas gigantes entonces seguramente existía algo todavía peor cerca.

Cosas Vikingas
[Imagen: Ndhw6vS.jpeg]
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RE: [Aventura T3][Presente Absoluto] Hasta los héroes tienen días libres - por Sigrid Birkisson - 20-05-2026, 03:49 PM

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