21-05-2026, 06:49 PM
La persecución dio inicio pero por suerte aquel panel de controles y su mecanismo fueron lo que me permitieron salir de su rango de ataque pues en cuestión de segundos el telón del escenario le había caído por completo encima, y al ser los telones de teatro tan gruesos y pesados, era claro que estaría enredado un buen tiempo, lo suficiente como para que yo finalmente llegará a la zona del escenario, solo para darme cuenta de que no quedaba nadie en el lugar.
Aquellos señores que estaban ahí apantallando el evento arreglado habían desaparecido, tanto como las personas que coordinaron todo, no quedaba ni una sola alma, solo un simple salón vacío sin presencia alguna, solo quedó un despreciable hombre de la espada y una artista que le hizo frente a su tiranía.
Me sentí aliviada de que así fuera, de que todo aquel grupo de artistas hubiese tenido la oportunidad de salir de ese lugar, y lo más importante, que sus instrumentos nunca fueron tocados. El señor de la tuba logró irse a cuestas, dejando un rastro de sangre que llegaba hasta la salida, y claro, yo tampoco perdería el tiempo, así que tomé la misma ruta de escape.
Escuché de nuevos sus palabras llenas de hostilidad, de odio, había algo en él que me removía todo por dentro, me hacía sentir una incomodidad mezclada de enojo e inquietud. Vercingétorix se estaba librando de aquella prisión de telas y, tan pronto como vi aquellas lámparas incandescentes, las fui arrojando alrededor del escenario para impedir que me persiguiera, obligando a usar la otra puerta para salir de ahí, la misma que usó el hombre delgado que dirigió en su momento el espectáculo.
Con apuro tomé la caja de inscripciones donde todos los artistas, incluyéndome, pagamos la cuota de entrada a aquel evento, por un instante observé los fardos de billetes acumulados dentro, fácilmente podría haberlos tomado y huido con ellos, después de todo aquel lugar estaba condenado a desaparecer entre las llamas, sin embargo, no podía hacerlo, robar seguía siendo robar, incluso si el dinero provenía de personas corruptas y manipuladoras, no quería convertirme en alguien igual que ellos. Sin sentir aprecio ni consideración alguna por aquel evento amañado, ni en lo que implicaba tener dinero extra, esparcí los billetes alrededor del escenario como combustible que alimentaría aún más las llamas, no importaba quemar el lugar, sería el final de esta batalla por la música.
—-- Será mejor que huyas de aquí. —--- Sugerí sin mirar atrás, corriendo lejos de ese salón, lejos de Vercingétorix, quién gracias a él aprendí que la manipulación es igual que la mentira, y que no todo lo que brilla es oro.
Y sí mi camino se vuelve a cruzar con el suyo, espero… poder ser lo suficientemente fuerte como para detenerle.
Aquellos señores que estaban ahí apantallando el evento arreglado habían desaparecido, tanto como las personas que coordinaron todo, no quedaba ni una sola alma, solo un simple salón vacío sin presencia alguna, solo quedó un despreciable hombre de la espada y una artista que le hizo frente a su tiranía.
Me sentí aliviada de que así fuera, de que todo aquel grupo de artistas hubiese tenido la oportunidad de salir de ese lugar, y lo más importante, que sus instrumentos nunca fueron tocados. El señor de la tuba logró irse a cuestas, dejando un rastro de sangre que llegaba hasta la salida, y claro, yo tampoco perdería el tiempo, así que tomé la misma ruta de escape.
Escuché de nuevos sus palabras llenas de hostilidad, de odio, había algo en él que me removía todo por dentro, me hacía sentir una incomodidad mezclada de enojo e inquietud. Vercingétorix se estaba librando de aquella prisión de telas y, tan pronto como vi aquellas lámparas incandescentes, las fui arrojando alrededor del escenario para impedir que me persiguiera, obligando a usar la otra puerta para salir de ahí, la misma que usó el hombre delgado que dirigió en su momento el espectáculo.
Con apuro tomé la caja de inscripciones donde todos los artistas, incluyéndome, pagamos la cuota de entrada a aquel evento, por un instante observé los fardos de billetes acumulados dentro, fácilmente podría haberlos tomado y huido con ellos, después de todo aquel lugar estaba condenado a desaparecer entre las llamas, sin embargo, no podía hacerlo, robar seguía siendo robar, incluso si el dinero provenía de personas corruptas y manipuladoras, no quería convertirme en alguien igual que ellos. Sin sentir aprecio ni consideración alguna por aquel evento amañado, ni en lo que implicaba tener dinero extra, esparcí los billetes alrededor del escenario como combustible que alimentaría aún más las llamas, no importaba quemar el lugar, sería el final de esta batalla por la música.
—-- Será mejor que huyas de aquí. —--- Sugerí sin mirar atrás, corriendo lejos de ese salón, lejos de Vercingétorix, quién gracias a él aprendí que la manipulación es igual que la mentira, y que no todo lo que brilla es oro.
Y sí mi camino se vuelve a cruzar con el suyo, espero… poder ser lo suficientemente fuerte como para detenerle.
Resumen
Off
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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