24-05-2026, 11:32 AM
Unos minutos antes...
-Mirad, una nueva forastera...-...es enorme...-
-...lleva un palo muy brillante...-
-¡¡Callad o al final nos escuchará!!-
Algo se esconde en las alturas, sobre las copas de los árboles. Se mueven sigilosos, de rama en rama y balanceándose de un lado a otro en una demostración de destreza y fuerza sin parangón. Siguen los pasos de una mujer que camina por el suelo como los humanos, pero que destaca por tener un tamaño mucho mayor. Sus ropas son blancas, su cabellera rojiza y porta un arma que jamás han visto antes.
Son miembros de la tribu Mon Mager, del Clan fronterizo de la Tim Oki. Un pueblo formado por minks que se establecieron hace siglos y generaciones en estas selvas, viviendo pacíficamente y en armonía alejados del mundo exterior y sus conflictos. Todos ellos comparten similitudes genéticas y físicas, descendientes de grandes simios y primates. Atléticos, ágiles y con pelaje recio de tonos oscuros o terracota. Pero de entre todos ellos destaca uno. No por su carisma o su liderazgo, ni por tener más envergadura que los demás. Al contrario. Es diminuto, más lento y asustadizo en comparación. Un pequeño tití que intenta seguir el ritmo de la manada. Su nombre es Nok.
Pequeño Nok
Observan atentos a la soldado. Ven como se va perdiendo entre los caminos mientras esta se queda embelesada con la flora del lugar. Lo que no esperan es la llegada de las avispas asesinas. Antes de que la colmena se abalance sobre la Buccaneer, estos sacan unos palos impregnados en jarabe. Pero antes de salir a socorrer, se quedan como meros espectadores.
-¿Chicos, que hacéis? Hemos de salir en su rescate o la matarán.- reclama el pequeño monito
-Cierra el pico, Nok, o te lanzamos junto a ella.-
-Esto está mal...- se lamenta
No hay ni una pizca de miedo en tus ojos, al contrario. Pese a la gran diferencia de números y la sorpresa de una emboscada, enfrentas el desafío con una voluntad férrea y pasión por la batalla.
Las avispas se dividen en un mar de insectos que atacan por diferentes flancos, intentando abrazarte y encerrarte en una tormenta de aguijones y veneno. Sin embargo, en contra de toda intuición lógica y coherencia, saltas a los cielos para ser tú quien encare a las malas bestias.
Desciendes como un verdadero ángel de la guerra, maniobrando con la alabarda con una fuerza monstruosa de tal manera que en el ataque en picado, cortas el aire y lo empujas, desplazando a los insectos que salen despedidos y estampados en todas las direcciones por la onda de choque. Tu impacto es tan salvaje que dejas un pequeño cráter de tierra bajo tus pies.
Pero la lucha no termina. Son demasiados, y estás en el ojo del huracán. Sientes los primeros pinchazos por zonas de difícil acceso, como los muslos o puntos flacos de la espalda. Son los aguijones de los más valientes y silenciosos insectos, que han conseguido atravesar tus defensas.
Contraatacas con más violencia. Un corte amplio y desolador que arrasa con gran parte de la formación, atravesando la nube de bichos y pulverizando a todo aquel que se encuentre al paso de tu acero.
Te sientes grande e invencible. Nunca le has temido al combate por muy duro que sea, y que cada mandoble de Stormhogg deje un reguero de sangre sienta de maravilla, es la fantasía de toda guerrera. Pero los enemigos no parecen acabar nunca.
La horda te envuelve y los mordiscos empiezan a sentirse cada vez más intensos. Y cuando menos lo esperas, te fijas en que en una de las heridas, empieza a superar un líquido azulado. ¿Que es eso? No lo sabes, pero lo intuyes. Los hombros empiezan a pesar cada vez más. La alabarda se te resbala por los dedos, cuando nunca te ha fallado. Los sentidos te traicionan y la naturaleza empieza a sonar ralentizada y a verse con colores pastel que no deberían estar ahí.
Los insectos, lejos de ser normales, están cargados de veneno. Si tan solo Enji pudiera estar aquí, o cualquiera de tus compañeros. Podrías alcanzar el Den Den Mushi y llamarlos, pero no te responden las manos. Los párpados se cierran, vas a caer.
Te llega a la nariz un aroma raro. Una especie de olor a almendras quemadas y eucalipto. Lo sientes bien, como si llegara desde las alturas y bañara la estancia. ¿Es real o tan solo otro efecto del veneno? Puede que sea lo último que vas a sentir...
Antes de cerrar los ojos observas una alucinación más. Parecen personas, pero deformes. Tienen pelo y se mueven entre los árboles de un lado a otro. Cargan palos en llamas que humean con mucha intensidad. Parece que están ahuyentando a los bichos. Parece que... Caes redonda al suelo inconsciente
Un tiempo indefinido más tarde...
Una música de tambores suena con fuerza. Es estridente, rebota en cada rincón de tu cabeza. Te trae recuerdos primitivos en lo más profundo de tu ser. Recuerdos que no son tuyos o que jamás has experimentado. La sombra de un hombre tenebroso, unos gritos, una discusión. Una huída. Despiertas entre sudores fríos, sobresaltada. Estás en una especie de cama vegetal, sobre un montón de hierbas. Te cubre malamente una manta de algo que parece ser pelo de animal o lana. Está todo oscuro, tan solo hay una pequeña llama de una vela de cera natural que alumbra la pequeña estancia tenuemente. Estás desnuda, aunque varias vendas cubren partes específicas de tu cuerpo, sobretodo aquellas en las que recuerdas haber tenido heridas, que van aseguradas con una gasa que huele a antibiótico.
Miras a tu alrededor y no ves tus cosas. Ni tu botiquín, ni tu uniforme y lo peor. No está Stormhogg. Nada, con suerte conservas la vida y tú integridad física. A tu lado, algo que no es tuyo. Un plato diminuto tirado en el suelo. Parecía cargar una dosis ridícula de alimento y puedes confirmar que llevaba algún líquido con medicación que está derramada por el suelo. Alguien te ha estado cuidado.
En una esquina lo ves. Aterrado del despertar de una montaña de músculos que podría hacerlo trizas. Un pequeño tití de aspecto amable y tierno, aunque muy asustado. En sus manos todavía conserva una pequeña cuchara de madera, que lo delata como el artífice de tu temprana recuperación. Aunque está acorralado y es incapaz de pelear, la usa malamente como una defensa entre él y tu, como si fuera un arma improvisada.
Cajita feliz

![[Imagen: X9flDKv.jpeg]](https://i.imgur.com/X9flDKv.jpeg)