24-05-2026, 01:07 PM
(Última modificación: 24-05-2026, 01:09 PM por Voz Seductora.)
Y de nuevo, decisiones. Los condicionantes de nuestra vida, las autoras de nuestros éxitos o fallos, de nuestras victorias y derrotas... las decisiones. Estaban en todas partes, a todas horas, todos los días, y hasta la más insignificante de ellas podría ser crucial años más tarde ¿quien sabía cómo funcionaba esa ciencia?. Era la obra magna de la causalidad. Lo que hagas hoy tendrá su peso más pronto o más temprano, pero siempre se tienen consecuencias al tomar decisiones. Pero ¿era bueno tomar tantas? Quizá para alguien despreocupado y dicharachero como Jolyne no, pero de nuevo, nada era porque si y cada paso que había dado, y cada decisión que había tomado la había llevado hacia un punto concreto. El aquí y el ahora.
Terminó su recorrido por el tubo llegando a una boca de ventilación bastante similar a por la que había entrado, solo que lo que había debajo era muy diferente: Una habitación muchísimo más grande, más amplia, y más alta, llena de máquinas, cables, luces y pitidos y... ¿una explosión? Desde la posición que tenía, Jolyne pudo ver como una explosión en uno de los costados de la pared destrozaba una de las paredes de la misma y frente a esa explosión su capitana y amiga Triana con las espadas descruzadas delante de ella haciendo que los pitidos se apagasen por completo y que, la otra persona en esa habitación, dejase de hacer lo que estaba haciendo frente a una consola de trabajo y se girase para dirigirse hacia Triana.
Junto a la consola, un tarro enorme repleto de cables que salían por todas partes en la habitación permanecía con un cerebro flotando en él gracias a un líquido que tenía, parecido al agua. La distancia de la consola a donde estaba Triana eran cuarenta metros y el robot que había en la habitación tardaría solo unos segundos en llegar hasta donde estaba la capitana de Jolyne, con intenciones poco amigables con ella, por lo cual, de nuevo: Decisiones.
Si la tiradora miraba con suficiente atención vería un pequeño botón de suministro y mantenimiento a su derecha, que abriría la puerta de la ventilación tras despresurizarla soltando un chorro de vapor y podría salir a ayudar a su compañera... o podría volver sobre sus propios pasos y buscar un escenario mejor para descender.
¿Qué escogería esta vez?
Terminó su recorrido por el tubo llegando a una boca de ventilación bastante similar a por la que había entrado, solo que lo que había debajo era muy diferente: Una habitación muchísimo más grande, más amplia, y más alta, llena de máquinas, cables, luces y pitidos y... ¿una explosión? Desde la posición que tenía, Jolyne pudo ver como una explosión en uno de los costados de la pared destrozaba una de las paredes de la misma y frente a esa explosión su capitana y amiga Triana con las espadas descruzadas delante de ella haciendo que los pitidos se apagasen por completo y que, la otra persona en esa habitación, dejase de hacer lo que estaba haciendo frente a una consola de trabajo y se girase para dirigirse hacia Triana.
Junto a la consola, un tarro enorme repleto de cables que salían por todas partes en la habitación permanecía con un cerebro flotando en él gracias a un líquido que tenía, parecido al agua. La distancia de la consola a donde estaba Triana eran cuarenta metros y el robot que había en la habitación tardaría solo unos segundos en llegar hasta donde estaba la capitana de Jolyne, con intenciones poco amigables con ella, por lo cual, de nuevo: Decisiones.
Si la tiradora miraba con suficiente atención vería un pequeño botón de suministro y mantenimiento a su derecha, que abriría la puerta de la ventilación tras despresurizarla soltando un chorro de vapor y podría salir a ayudar a su compañera... o podría volver sobre sus propios pasos y buscar un escenario mejor para descender.
¿Qué escogería esta vez?
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