25-05-2026, 11:18 PM
En mi respuesta, él separó los juegos entre los que tenían estrategia y los que solo existían por diversión.
En las suya, a aquella misma pregunta que él había formulado, veía una más el mismo patrón.
El baile, como única excepción, le vino como un recuerdo más el presente. Yo ya sabía que le gustaba bailar, lo noté en aquella misión en Samba, y justamente por eso lo mencioné. Sin embargo, yo era capaz de dar toda una lista, y él sólo había mencionado una única actividad que había traído a colación yo primero.
Y todo ello, bajo la confesión que resumía lo que yo ya intuía: su obsesión por el trabajo lo había llevado a olvidarse de quién es.
Quizás, en el fondo, sí que era un poquito lista, aunque fuera de manera muy diferente a como lo era él.
—Gracias —sonreí felizmente ante su halago.
Mientras tanto, mi mente giraba sobre la misma rueda. Una cuestión reveladora en una pelota que reboté para que tuviera que devolver el golpe, y esta caía una vez más contra una pared. Paciencia, estrategia, alerta… Casi parecía que hubiera calcado su personalidad de la del manual del marine perfecto.
Incluso aquella pregunta, que es la que más información podría darme sobre él, no mostraba nada en absoluto.
Cuando nuestros pies dieron con algo de vegetación justo con una pregunta que me permitía mostrar lo que veía. Mi sonrisa se amplió al responder.
—De Choi aún no he visto gran cosa, pero sé que es una persona que siente más de lo que muestra y que es leal a la gente que le importa. —El cómo le afectó la marcha de Dravenia así me lo dejó ver—. A Dimitri lo conocí hace años. En aquel entonces era un civil y me ayudó a resolver un caso. Le importan las personas de verdad. Creo que eso es lo que lo mueve y lo que lo hace unirse a otros. No creo que soportase fácilmente ver una injusticia sin poder intervenir. —¿Por qué si no dejarse golpear por un tipo aún más grande con tal de defender a una mujer que no conocía?—. A Shin lo conozco desde hace bastante poco, pero siento una gran complicidad con él. ¡Es muy divertido! —Por un instante casi se me escapa una risita al recordar el reto contra el faro, aunque por supuesto aquel era un secreto que no revelaría jamás—. Pero tiene también un objetivo muy fuerte y no se detendrá hasta conseguirlo, y sé que tratará de proteger a todos por el camino.
Sólo entonces mis aguamarinas se giraron a los ónices de él.
—¿Y sobre ti? Siempre tan recto, tan contenido y controlado, tan perfecto… ¿Me equivoco si adivino que ni siquiera habrías pensado en el baile si yo no lo hubiera mencionado o hubiéramos tenido aquella misión en Samba? —inquirí, tratando de descifrar su mirada—. Por más que aquello fuera una misión, apuesto a que te lo pasaste aunque fuera un poquito bien~ —me burlé un poquito con una sonrisa ladina antes de continuar la conversación—. ¿Y antes de eso? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo solamente porque te apetecía?
Miré un instante al frente, ofreciéndole unos segundos de reflexión mientras observaba el camino por el que avanzábamos.
—Tu problema, Kael… es que apenas pareces saber de ti más de lo que muestras en el trabajo. ¿Cómo esperas que los demás podamos conocerte de verdad si ni tú mismo sabes quién eres?
¿Quizás podría ponerle algunos ejemplos? ¿Eso lo ayudaría?
—¿Y si probaras cosas nuevas o que hace mucho que no haces, sólo por ver si te gusta o no? —Pregunté girando el rostro hacia él una vez más—. Yo misma quiero pedirle un día de estos a uno de los comerciantes una vuelta en camello y que me enseñe a montar. O también podría practicar con los soldados algún otro estilo de combate. Si algo no me gusta, simplemente dejaré de hacerlo. ¡No se pierde nada por probar!
En las suya, a aquella misma pregunta que él había formulado, veía una más el mismo patrón.
El baile, como única excepción, le vino como un recuerdo más el presente. Yo ya sabía que le gustaba bailar, lo noté en aquella misión en Samba, y justamente por eso lo mencioné. Sin embargo, yo era capaz de dar toda una lista, y él sólo había mencionado una única actividad que había traído a colación yo primero.
Y todo ello, bajo la confesión que resumía lo que yo ya intuía: su obsesión por el trabajo lo había llevado a olvidarse de quién es.
Quizás, en el fondo, sí que era un poquito lista, aunque fuera de manera muy diferente a como lo era él.
—Gracias —sonreí felizmente ante su halago.
Mientras tanto, mi mente giraba sobre la misma rueda. Una cuestión reveladora en una pelota que reboté para que tuviera que devolver el golpe, y esta caía una vez más contra una pared. Paciencia, estrategia, alerta… Casi parecía que hubiera calcado su personalidad de la del manual del marine perfecto.
Incluso aquella pregunta, que es la que más información podría darme sobre él, no mostraba nada en absoluto.
Cuando nuestros pies dieron con algo de vegetación justo con una pregunta que me permitía mostrar lo que veía. Mi sonrisa se amplió al responder.
—De Choi aún no he visto gran cosa, pero sé que es una persona que siente más de lo que muestra y que es leal a la gente que le importa. —El cómo le afectó la marcha de Dravenia así me lo dejó ver—. A Dimitri lo conocí hace años. En aquel entonces era un civil y me ayudó a resolver un caso. Le importan las personas de verdad. Creo que eso es lo que lo mueve y lo que lo hace unirse a otros. No creo que soportase fácilmente ver una injusticia sin poder intervenir. —¿Por qué si no dejarse golpear por un tipo aún más grande con tal de defender a una mujer que no conocía?—. A Shin lo conozco desde hace bastante poco, pero siento una gran complicidad con él. ¡Es muy divertido! —Por un instante casi se me escapa una risita al recordar el reto contra el faro, aunque por supuesto aquel era un secreto que no revelaría jamás—. Pero tiene también un objetivo muy fuerte y no se detendrá hasta conseguirlo, y sé que tratará de proteger a todos por el camino.
Sólo entonces mis aguamarinas se giraron a los ónices de él.
—¿Y sobre ti? Siempre tan recto, tan contenido y controlado, tan perfecto… ¿Me equivoco si adivino que ni siquiera habrías pensado en el baile si yo no lo hubiera mencionado o hubiéramos tenido aquella misión en Samba? —inquirí, tratando de descifrar su mirada—. Por más que aquello fuera una misión, apuesto a que te lo pasaste aunque fuera un poquito bien~ —me burlé un poquito con una sonrisa ladina antes de continuar la conversación—. ¿Y antes de eso? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo solamente porque te apetecía?
Miré un instante al frente, ofreciéndole unos segundos de reflexión mientras observaba el camino por el que avanzábamos.
—Tu problema, Kael… es que apenas pareces saber de ti más de lo que muestras en el trabajo. ¿Cómo esperas que los demás podamos conocerte de verdad si ni tú mismo sabes quién eres?
¿Quizás podría ponerle algunos ejemplos? ¿Eso lo ayudaría?
—¿Y si probaras cosas nuevas o que hace mucho que no haces, sólo por ver si te gusta o no? —Pregunté girando el rostro hacia él una vez más—. Yo misma quiero pedirle un día de estos a uno de los comerciantes una vuelta en camello y que me enseñe a montar. O también podría practicar con los soldados algún otro estilo de combate. Si algo no me gusta, simplemente dejaré de hacerlo. ¡No se pierde nada por probar!
