28-05-2026, 12:28 PM
(Última modificación: 01-06-2026, 05:40 PM por Tobias Murray.)
[personajeinvalido=3687]
El sonido que emitió aquel panel, tras probar la segunda contraseña, conectó directamente con la infancia del joven barba naranja. Lo trasladó a una época casi olvidada, en la que, con apenas cinco años, Tobías superaba los juego crípticos que su madre le diseñaba. Ésta hacía una tonadilla silbando cuando resolvía los acertijos. La melodía era distinta a la que había sonado en aquel dispositivo, pero el significado era el mismo y la puerta se abrió, al fin, acompañada por una fuerte explosión cerca de donde se encontraba el vaquero. La acción no había terminado. Sin dudar, el carpintero salió de la sala donde se había realizado su experimento, de vuelta al lugar donde se había separado de Triana y de Garnet. La puerta central estaba abierta y la que había cruzado el músico cerrada, en cambio, la central estaba abierta. El tiempo no sobraba y el camino que decidiera seguir repercutiría en la situación del que no tomara. Para ayudarlo a escoger, Tobías extendió su Haki de observación para interpretar, desde la distancia, que sucedía en cada sala y así decidir con más seguridad que camino tomar. Resumiendo lo que percibió, Garnet se hallaba solo en su sala, pero probablemente inconsciente por la cantidad de aura que percibía. Debía haber ganado su enfrentamiento, pero a un buen precio. Atrás podía notar la presencia del joven Kenzo, también solo la suya. Había vencido y estaba avanzando, buenas noticias. La situación más comprometida se daba en la sala central, en la que estaban Triana, una presencia muy poderosa, otra una muy débil, que debía ser el mismo Utakata, y Jolyne por las alturas. Al menos la capitana ya no estaba sola, pero aquel ser que enfrentaban era peligroso. Aquella explosión que había escuchado el joven barba naranja segundos atrás, debía provenir de la sala central.
Con la decisión tomada de adentrarse en la cámara central de investigación, el eco de un potente disparo alertó al vaquero, deteniendo sus intenciones de avanzar. Un segundo después, las luces se apagaron repentinamente. Tobías notó también como dos de las presencias de la sala a la que pretendía entrar se esfumaban junto a la iluminación, la más poderosa y la más débil. - ¿Han ganado? - Por prometedora que pareciera aquella situación, no podía permitirse el lujo de confiarse y relajarse. La decisión que había tomado se mantenía de forma inamovible para el pirata, iba a continuar hacia delante y ayudar a terminar de resolver aquel embrollo en el que se habían metido los Alas Negras. Tobías acababa de estar a oscuras voluntariamente hacía unos minutos, no le importaba seguir así un rato más. Lo único que pesaba ahora llegar hasta sus compañeras y ayudar en todo lo que pudiera, para así finiquitar aquella incursión y reorganizarse como es debido, juntos otra vez, y poder celebrar aquel hito, la derrota de un Shichibukai y la apropiación de su isla, con todo lo que albergaba. El vaquero estaba emocionado, se veía trabajando en aquel laboratorio, llevando a cabo sus proyectos y colaborando con el progreso de su tripulación. - No es momento para soñar. Tira para delante, Tobi. - Tenía que mantenerse frío, quizás aquello no había terminado, al fin y al cabo, a quien tenían que derrotar, era considerado el genio más inteligente de todos los tiempos, no era moco de pavo. Tobías comenzó, finalmente, a caminar en dirección a la puerta del centro.
El sonido que emitió aquel panel, tras probar la segunda contraseña, conectó directamente con la infancia del joven barba naranja. Lo trasladó a una época casi olvidada, en la que, con apenas cinco años, Tobías superaba los juego crípticos que su madre le diseñaba. Ésta hacía una tonadilla silbando cuando resolvía los acertijos. La melodía era distinta a la que había sonado en aquel dispositivo, pero el significado era el mismo y la puerta se abrió, al fin, acompañada por una fuerte explosión cerca de donde se encontraba el vaquero. La acción no había terminado. Sin dudar, el carpintero salió de la sala donde se había realizado su experimento, de vuelta al lugar donde se había separado de Triana y de Garnet. La puerta central estaba abierta y la que había cruzado el músico cerrada, en cambio, la central estaba abierta. El tiempo no sobraba y el camino que decidiera seguir repercutiría en la situación del que no tomara. Para ayudarlo a escoger, Tobías extendió su Haki de observación para interpretar, desde la distancia, que sucedía en cada sala y así decidir con más seguridad que camino tomar. Resumiendo lo que percibió, Garnet se hallaba solo en su sala, pero probablemente inconsciente por la cantidad de aura que percibía. Debía haber ganado su enfrentamiento, pero a un buen precio. Atrás podía notar la presencia del joven Kenzo, también solo la suya. Había vencido y estaba avanzando, buenas noticias. La situación más comprometida se daba en la sala central, en la que estaban Triana, una presencia muy poderosa, otra una muy débil, que debía ser el mismo Utakata, y Jolyne por las alturas. Al menos la capitana ya no estaba sola, pero aquel ser que enfrentaban era peligroso. Aquella explosión que había escuchado el joven barba naranja segundos atrás, debía provenir de la sala central.
Con la decisión tomada de adentrarse en la cámara central de investigación, el eco de un potente disparo alertó al vaquero, deteniendo sus intenciones de avanzar. Un segundo después, las luces se apagaron repentinamente. Tobías notó también como dos de las presencias de la sala a la que pretendía entrar se esfumaban junto a la iluminación, la más poderosa y la más débil. - ¿Han ganado? - Por prometedora que pareciera aquella situación, no podía permitirse el lujo de confiarse y relajarse. La decisión que había tomado se mantenía de forma inamovible para el pirata, iba a continuar hacia delante y ayudar a terminar de resolver aquel embrollo en el que se habían metido los Alas Negras. Tobías acababa de estar a oscuras voluntariamente hacía unos minutos, no le importaba seguir así un rato más. Lo único que pesaba ahora llegar hasta sus compañeras y ayudar en todo lo que pudiera, para así finiquitar aquella incursión y reorganizarse como es debido, juntos otra vez, y poder celebrar aquel hito, la derrota de un Shichibukai y la apropiación de su isla, con todo lo que albergaba. El vaquero estaba emocionado, se veía trabajando en aquel laboratorio, llevando a cabo sus proyectos y colaborando con el progreso de su tripulación. - No es momento para soñar. Tira para delante, Tobi. - Tenía que mantenerse frío, quizás aquello no había terminado, al fin y al cabo, a quien tenían que derrotar, era considerado el genio más inteligente de todos los tiempos, no era moco de pavo. Tobías comenzó, finalmente, a caminar en dirección a la puerta del centro.
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