28-05-2026, 05:08 PM
(Última modificación: 28-05-2026, 05:36 PM por Kyoshiro Germain.)
Ahora sostenía entre las manos una olla enorme… ¿o era un plato? Bueno, en ese momento tendría que funcionar como plato. Kyoshiro bajó la mirada hacia la sopa y no pudo evitar sorprenderse un poco por el aroma. Olía bien. Demasiado bien, quizá, para venir de Alex. No esperaba que el gigante supiera cocinar, y mucho menos que pudiera preparar algo que hiciera rugir el estómago con tanta facilidad. Aunque, casi de inmediato, una parte traicionera de su mente empezó a preguntarse con qué exactamente habría hecho aquella sopa. Por un segundo, un pensamiento intrusivo quiso convencerlo de que tal vez había carne de hombre ahí dentro… pero no. No podía ser. Probablemente.
De pronto; una voz. El peliblaco levantó la mirada apenas escuchó aquel grito atravesar el bosque. La voz no venía de Alex ni de ningún marine random del cuartel. Era una voz que no escuchaba desde hacía bastante tiempo... El peliblanco parpadeó una vez, luego otra, y vio aparecer a Kagura entre los árboles con su sombrilla, su bolsa de almuerzo, más ropa que con la que le recordaba, y con una energía que indicaba mejoría en salud. Su vibra era una que parecía no haber pedido permiso antes de entrar en la escena. —Ah… Kagura... —dijo, más sorprendido que otra cosa. No sabía qué hacía allí. De hecho, ni siquiera sabía si ella sabía que él llevaba semanas intentando enseñarle a Alex a hablar común. O si había llegado por casualidad. O si el olor de la sopa había desarrollado capacidades de convocatoria. O si aún eran de la división 81. De hecho no sabía nada de nadie que no fuera Alex.
Entonces escuchó a Alex, casi entre dientes."Kaguya." Kyoshiro no lo corrigió. Solo giró lentamente los ojos hacia el gigante y lo vio quedarse completamente fuera de servicio. Entonces sí hablábamos de ella - Susurró. Vio como para Alex, el color se le fue del rostro, los labios le temblaron y toda la tranquilidad que había tenido segundos antes pareció caerse al lago. Kyo sintió que su cabeza empezaba a conectar demasiadas cosas al mismo tiempo. Kagura=Kaguya. La sombrilla. La chica de la que Alex hablaba. El deseo. El combate. La sopa. La clase. Todo junto. Horrible momento para tener contexto.
El skypieano tragó saliva y bajó la mirada hacia los dibujos en la tierra. Oído. Mano. Acción. Boca. Bien. Eso todavía servía. Tal vez. Tomó la rama con ambas manos y señaló los dibujos como si aquello fuera perfectamente normal y no una situación emocional peligrosísima disfrazada de clase de vocabulario.
—Bonjour.... —dijo hacia Kagura, con una calma demasiado trabajada, de esas que no nacían de estar tranquilo sino de estar haciendo un esfuerzo enorme por no demostrar lo contrario. La saludó casi por reflejo, aunque su cabeza todavía seguía intentando acomodar demasiadas piezas al mismo tiempo. Kagura estaba ahí. Alex estaba paralizado. La sopa hervía. Los dibujos seguían en la tierra. Y, de pronto, todas esas semanas de avances pequeños parecían haberse convertido en una cuerda muy fina que alguien acababa de tensar demasiado.
Kyo levantó una mano con cuidado, luego alzó el índice hacia ella, no como quien ordena silencio, sino como quien pide paciencia antes de que algo frágil se caiga al suelo. —¿Me esperas un momentito? —le dijo a la recién llegada, con una pequeña sonrisa incómoda—. Solo… un momentito. No hagas nada.
La petición no era exactamente por él. O bueno, no solo por él. Era por la situación completa. Por Alex, que parecía haber olvidado cómo existir. Por Kagura, que probablemente no entendía por qué su llegada había congelado al gigante de esa manera. Por todo lo que Kyo sabía y ella no. Por todo lo que Alex sentía y todavía no podía decir sin convertirlo en fuerza, combate o impulso torpe.
Kyoshiro miró a Alex, se puso entre él y Kagura. Colocó su olla de sopa al lado, y extendió las manos a ambos lados y las agitó, buscando que la mirada del gigante se enfocara en él y nada más en él. Alex… respire. Lentement. Pas grand discours. Petit mot. (Alex… respira. Despacio. No gran discurso. Palabra pequeña.)
Kyoshiro dio un pequeño paso más hacia Alex, manteniendo ambas manos levantadas, como si estuviera intentando detener no al gigante, sino al impulso enorme que podía nacer de él en cualquier momento. —Rappelle-toi… pas poings. Mots. (Recuerda… no puños. Palabras.) —dijo despacio, marcando cada sonido como si lo estuviera colocando con cuidado sobre una mesa—. C’est… opportunité. Apprendre. (Es… oportunidad. Aprender.) - Justo ahora, con Kagura ahí, no era momento de pelear, ni de confesarlo todo, ni de romperse por dentro antes de empezar. Era una oportunidad. Una real. Una de esas raras veces en que el mundo ponía a la persona correcta cerca, aunque fuera en el peor momento posible.
Luego Kyo volvió a mirar a Kagura. Le sonrió apenas, con esa sonrisa incómoda de quien sabe demasiadas cosas y aun así intenta aparentar normalidad. No le explicó nada, solo volvió a mirar a Alex y señaló primero la olla, luego a Kagura, y finalmente su propia boca. —Alex veut… inviter Kagura… à soupe? (¿Alex quiere… invitar a Kagura… a sopa?) —Pausa. Tragó saliva—. Répète avec moi… ¿Quieres sopa? —Kyo hizo la mímica despacio: señaló a Kagura, luego la sopa, luego llevó una mano cerca de su boca como si comiera.
Y ahí quedó el mundo reducido a eso...Todo se redujo a una pregunta pequeña, torpe y sencilla flotando entre los tres. Kyoshiro sostuvo la respiración sin darse cuenta, esperando que Alex pudiera tomar aquella frase sin convertirla en algo más pesado.
De pronto; una voz. El peliblaco levantó la mirada apenas escuchó aquel grito atravesar el bosque. La voz no venía de Alex ni de ningún marine random del cuartel. Era una voz que no escuchaba desde hacía bastante tiempo... El peliblanco parpadeó una vez, luego otra, y vio aparecer a Kagura entre los árboles con su sombrilla, su bolsa de almuerzo, más ropa que con la que le recordaba, y con una energía que indicaba mejoría en salud. Su vibra era una que parecía no haber pedido permiso antes de entrar en la escena. —Ah… Kagura... —dijo, más sorprendido que otra cosa. No sabía qué hacía allí. De hecho, ni siquiera sabía si ella sabía que él llevaba semanas intentando enseñarle a Alex a hablar común. O si había llegado por casualidad. O si el olor de la sopa había desarrollado capacidades de convocatoria. O si aún eran de la división 81. De hecho no sabía nada de nadie que no fuera Alex.
Entonces escuchó a Alex, casi entre dientes."Kaguya." Kyoshiro no lo corrigió. Solo giró lentamente los ojos hacia el gigante y lo vio quedarse completamente fuera de servicio. Entonces sí hablábamos de ella - Susurró. Vio como para Alex, el color se le fue del rostro, los labios le temblaron y toda la tranquilidad que había tenido segundos antes pareció caerse al lago. Kyo sintió que su cabeza empezaba a conectar demasiadas cosas al mismo tiempo. Kagura=Kaguya. La sombrilla. La chica de la que Alex hablaba. El deseo. El combate. La sopa. La clase. Todo junto. Horrible momento para tener contexto.
El skypieano tragó saliva y bajó la mirada hacia los dibujos en la tierra. Oído. Mano. Acción. Boca. Bien. Eso todavía servía. Tal vez. Tomó la rama con ambas manos y señaló los dibujos como si aquello fuera perfectamente normal y no una situación emocional peligrosísima disfrazada de clase de vocabulario.
—Bonjour.... —dijo hacia Kagura, con una calma demasiado trabajada, de esas que no nacían de estar tranquilo sino de estar haciendo un esfuerzo enorme por no demostrar lo contrario. La saludó casi por reflejo, aunque su cabeza todavía seguía intentando acomodar demasiadas piezas al mismo tiempo. Kagura estaba ahí. Alex estaba paralizado. La sopa hervía. Los dibujos seguían en la tierra. Y, de pronto, todas esas semanas de avances pequeños parecían haberse convertido en una cuerda muy fina que alguien acababa de tensar demasiado.
Kyo levantó una mano con cuidado, luego alzó el índice hacia ella, no como quien ordena silencio, sino como quien pide paciencia antes de que algo frágil se caiga al suelo. —¿Me esperas un momentito? —le dijo a la recién llegada, con una pequeña sonrisa incómoda—. Solo… un momentito. No hagas nada.
La petición no era exactamente por él. O bueno, no solo por él. Era por la situación completa. Por Alex, que parecía haber olvidado cómo existir. Por Kagura, que probablemente no entendía por qué su llegada había congelado al gigante de esa manera. Por todo lo que Kyo sabía y ella no. Por todo lo que Alex sentía y todavía no podía decir sin convertirlo en fuerza, combate o impulso torpe.
Kyoshiro miró a Alex, se puso entre él y Kagura. Colocó su olla de sopa al lado, y extendió las manos a ambos lados y las agitó, buscando que la mirada del gigante se enfocara en él y nada más en él. Alex… respire. Lentement. Pas grand discours. Petit mot. (Alex… respira. Despacio. No gran discurso. Palabra pequeña.)
Kyoshiro dio un pequeño paso más hacia Alex, manteniendo ambas manos levantadas, como si estuviera intentando detener no al gigante, sino al impulso enorme que podía nacer de él en cualquier momento. —Rappelle-toi… pas poings. Mots. (Recuerda… no puños. Palabras.) —dijo despacio, marcando cada sonido como si lo estuviera colocando con cuidado sobre una mesa—. C’est… opportunité. Apprendre. (Es… oportunidad. Aprender.) - Justo ahora, con Kagura ahí, no era momento de pelear, ni de confesarlo todo, ni de romperse por dentro antes de empezar. Era una oportunidad. Una real. Una de esas raras veces en que el mundo ponía a la persona correcta cerca, aunque fuera en el peor momento posible.
Luego Kyo volvió a mirar a Kagura. Le sonrió apenas, con esa sonrisa incómoda de quien sabe demasiadas cosas y aun así intenta aparentar normalidad. No le explicó nada, solo volvió a mirar a Alex y señaló primero la olla, luego a Kagura, y finalmente su propia boca. —Alex veut… inviter Kagura… à soupe? (¿Alex quiere… invitar a Kagura… a sopa?) —Pausa. Tragó saliva—. Répète avec moi… ¿Quieres sopa? —Kyo hizo la mímica despacio: señaló a Kagura, luego la sopa, luego llevó una mano cerca de su boca como si comiera.
Y ahí quedó el mundo reducido a eso...Todo se redujo a una pregunta pequeña, torpe y sencilla flotando entre los tres. Kyoshiro sostuvo la respiración sin darse cuenta, esperando que Alex pudiera tomar aquella frase sin convertirla en algo más pesado.

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