29-05-2026, 08:47 AM
—¡Absolutamente! —contestó a las palabras escritas preguntándole si era un anciano en el cuerpo de alguien joven, decidido a continuar el trayecto de esa broma en un súbito cambio de chip —¡Estoy por cumplir noventa y siete años! La flor de la juventud. —resaltó, cruzado de brazos con una amplia sonrisa en el rostro, hasta asintiendo varias veces en una prueba genuina del orgullo que le daba presumir "el tiempo que llevaba viviendo".
Aunque no todo podía ser positivo, algo que sabía siempre, aprendido desde las severas lecciones transmitidas por los clanes Hiroshi y Hasegawa, y Seraphine se lo muestra en un cambio de tono y expresiones sobre las frases que le muestra, ya acostumbrado a aquel intercambio.
Los puntos expuestos a ojos del marine no tenían sentido, y lo detectó al instante, entrecerrando la mirada y leyendo las palabras al mismo tiempo en que buscaba el contacto visual. Incluso y si al final se disculpó, a Shin no le pareció suficiente bajo la consideración de que el objetivo se relacionaba directamente con el peso político, y viceversa, decidiendo que, por la energía en su cuerpo al hablar de esos temas, se pondría de pie.
Sonase cruel o no, de cara a Hasegawa, no importaba si decía sus palabras a alguien que fue esclavo, o nació en la más alta de las cunas. Bajo su perspectiva definía la realidad, y mientras esa realidad forjase como resultado que todos observasen el mismo cielo, libres, el resto se le hacía incuestionable. Sin embargo, por el pasado de la mujer, decidió que hablaría totalmente en serio a modo de respeto, es lo máximo que podía ofrecerle.
—Te equivocas, Sera. —inició sin anestesia. Sus labios mostraban una sonrisa confiada, no feliz ni mucho menos, era el porte de alguien que genuinamente creía en su filosofía —Para cambiar el sistema sin destruirlo, necesitas ser importante dentro de ese mismo sistema. Que desde las reglas se te reconozca. Caso contrario, estaría luchando en contra, asegurando una destrucción mutua, y dando pie a lo más putrefacto que tiene la humanidad; el anarquismo. —su discurso no terminaba ahí, pero dejó que lo procese.
—No sé si seguiré solo, o si más gente se sumará a la causa, ¿siendo honesto? Tampoco me importa, porque si pretendo ser el mejor marine no es para vanagloriarme en los ascensos, el dinero o un renombre personal. Es porque seré una voz incómoda para quienes piensen diferente, que no podrán silenciar sólo matándome. —la convicción guía sus palabras, se nota en su postura, la intensidad con la cual habla.
—E incluso si eso sucediera... "puedes matar al hombre, pero no sus ideas". —la sonrisa se amplió —Piratas y revolucionarios que luchan contra el gobierno sólo aportan al caos que representa la ausencia de un sistema. Es un claro sinónimo de debilidad. —se puso de perfil, elevando la vista al cielo —Y yo soy fuerte. —finalizó su exposición de ideales.
Estaba listo para que la chica rechazase su presencia considerando la sensibilidad que le mostró, pero había decidido que a pesar de todo, no era su responsabilidad guiarla desde lo emocional.
Vio algo en incorrecto en su pensamiento. No podía dejarlo pasar.
Aunque no todo podía ser positivo, algo que sabía siempre, aprendido desde las severas lecciones transmitidas por los clanes Hiroshi y Hasegawa, y Seraphine se lo muestra en un cambio de tono y expresiones sobre las frases que le muestra, ya acostumbrado a aquel intercambio.
Los puntos expuestos a ojos del marine no tenían sentido, y lo detectó al instante, entrecerrando la mirada y leyendo las palabras al mismo tiempo en que buscaba el contacto visual. Incluso y si al final se disculpó, a Shin no le pareció suficiente bajo la consideración de que el objetivo se relacionaba directamente con el peso político, y viceversa, decidiendo que, por la energía en su cuerpo al hablar de esos temas, se pondría de pie.
Sonase cruel o no, de cara a Hasegawa, no importaba si decía sus palabras a alguien que fue esclavo, o nació en la más alta de las cunas. Bajo su perspectiva definía la realidad, y mientras esa realidad forjase como resultado que todos observasen el mismo cielo, libres, el resto se le hacía incuestionable. Sin embargo, por el pasado de la mujer, decidió que hablaría totalmente en serio a modo de respeto, es lo máximo que podía ofrecerle.
—Te equivocas, Sera. —inició sin anestesia. Sus labios mostraban una sonrisa confiada, no feliz ni mucho menos, era el porte de alguien que genuinamente creía en su filosofía —Para cambiar el sistema sin destruirlo, necesitas ser importante dentro de ese mismo sistema. Que desde las reglas se te reconozca. Caso contrario, estaría luchando en contra, asegurando una destrucción mutua, y dando pie a lo más putrefacto que tiene la humanidad; el anarquismo. —su discurso no terminaba ahí, pero dejó que lo procese.
—No sé si seguiré solo, o si más gente se sumará a la causa, ¿siendo honesto? Tampoco me importa, porque si pretendo ser el mejor marine no es para vanagloriarme en los ascensos, el dinero o un renombre personal. Es porque seré una voz incómoda para quienes piensen diferente, que no podrán silenciar sólo matándome. —la convicción guía sus palabras, se nota en su postura, la intensidad con la cual habla.
—E incluso si eso sucediera... "puedes matar al hombre, pero no sus ideas". —la sonrisa se amplió —Piratas y revolucionarios que luchan contra el gobierno sólo aportan al caos que representa la ausencia de un sistema. Es un claro sinónimo de debilidad. —se puso de perfil, elevando la vista al cielo —Y yo soy fuerte. —finalizó su exposición de ideales.
Estaba listo para que la chica rechazase su presencia considerando la sensibilidad que le mostró, pero había decidido que a pesar de todo, no era su responsabilidad guiarla desde lo emocional.
Vio algo en incorrecto en su pensamiento. No podía dejarlo pasar.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
