31-05-2026, 10:59 AM
Odiaba esa puta canción.
La máquina toca discos seleccionó uno de los tantos vinilos que poseía automáticamente y comenzó a reproducirlo. La música, macabra y desconcertante se vio opacada por una serie de explosiones desde mi espalda que envolvieron toda la sala hasta cubrir a Apolo y Fuguwu, que estaban más atrasados. Karl y yo estábamos en una zona relativamente segura. No obstante el susto quedó ahí ya que nuestros compañeros emergieron del fuego sin daños aparentes. Tras finalizar la música, el toca discos se apartó de nuestro camino con un mecanismo que descubría una nueva puerta. Sin pensarlo demasiado, todos cruzamos el umbral y caminamos largo y tendido hasta llegar a una nueva sala, circular y grande, con diversas salidas. Salidas a izquierda y derecha, al frente en diagonal y delante de nosotros en lo que parecía ser un taller de fabricación de armas. Yo sabía un poco sobre esto y observé sin moverme del umbral de la sala las armas. Gruñí entre dientes al entender lo que estábamos viendo. Karl apuntó que ningún pirata dejaría su material solo, y parte de razón tenía, mas no creo que lo hubieran abandonado porque sí.
La salida más llamativa era la que estaba frente a nosotros. Una enorme puerta con forma de tiburón llena de rejas con un Den Den Mushi visual encima, observándonos. Sobre ella, una inscripción que nadie parecía entender allí… nadie además de mí. Entendí perfectamente el llamado de Leyos al que fue el verdugo de su lacayo en Toko. Mis compañeros comenzaron a tomar la iniciativa. Apolo tras decidir aleatoriamente decidió ir hacia la izquierda, a las nueve en punto. Parecía mucho más enfocado que antes y, me sorprendía la seriedad con la que se estaba tomando la misión a pesar de su carácter. Karl por su parte, la cual ya venía sumamente enfadada por las explosiones de los Marines muertos, anunció que no tendría piedad con quienes encontrara y avanzó por un enorme agujero en el techo situado a la izquierda en diagonal. Mantuve mi mirada en el agujero por donde Karl salió volando unos segundos con cierta frustración. Solo el Gyojin y yo restábamos en la sala. — Fuguwu. — reclamé al médico, con tono serio y firme, como el que solía usar mi viejo amigo. — Eres libre de ir donde creas que debas ir. A mi me reclama una deuda de sangre. — espeté mirando hacia la inscripción de la puerta de tiburón. — Pero, cuando salgamos de aquí, hablemos. — finalicé girando hacia la puerta del escualo y me planté frente a sus barrotes, cuyo mecanismo de apertura era ignoto para mí mas conocía la manera exacta de abrirlo sin tocar un solo barrote:
La máquina toca discos seleccionó uno de los tantos vinilos que poseía automáticamente y comenzó a reproducirlo. La música, macabra y desconcertante se vio opacada por una serie de explosiones desde mi espalda que envolvieron toda la sala hasta cubrir a Apolo y Fuguwu, que estaban más atrasados. Karl y yo estábamos en una zona relativamente segura. No obstante el susto quedó ahí ya que nuestros compañeros emergieron del fuego sin daños aparentes. Tras finalizar la música, el toca discos se apartó de nuestro camino con un mecanismo que descubría una nueva puerta. Sin pensarlo demasiado, todos cruzamos el umbral y caminamos largo y tendido hasta llegar a una nueva sala, circular y grande, con diversas salidas. Salidas a izquierda y derecha, al frente en diagonal y delante de nosotros en lo que parecía ser un taller de fabricación de armas. Yo sabía un poco sobre esto y observé sin moverme del umbral de la sala las armas. Gruñí entre dientes al entender lo que estábamos viendo. Karl apuntó que ningún pirata dejaría su material solo, y parte de razón tenía, mas no creo que lo hubieran abandonado porque sí.
La salida más llamativa era la que estaba frente a nosotros. Una enorme puerta con forma de tiburón llena de rejas con un Den Den Mushi visual encima, observándonos. Sobre ella, una inscripción que nadie parecía entender allí… nadie además de mí. Entendí perfectamente el llamado de Leyos al que fue el verdugo de su lacayo en Toko. Mis compañeros comenzaron a tomar la iniciativa. Apolo tras decidir aleatoriamente decidió ir hacia la izquierda, a las nueve en punto. Parecía mucho más enfocado que antes y, me sorprendía la seriedad con la que se estaba tomando la misión a pesar de su carácter. Karl por su parte, la cual ya venía sumamente enfadada por las explosiones de los Marines muertos, anunció que no tendría piedad con quienes encontrara y avanzó por un enorme agujero en el techo situado a la izquierda en diagonal. Mantuve mi mirada en el agujero por donde Karl salió volando unos segundos con cierta frustración. Solo el Gyojin y yo restábamos en la sala. — Fuguwu. — reclamé al médico, con tono serio y firme, como el que solía usar mi viejo amigo. — Eres libre de ir donde creas que debas ir. A mi me reclama una deuda de sangre. — espeté mirando hacia la inscripción de la puerta de tiburón. — Pero, cuando salgamos de aquí, hablemos. — finalicé girando hacia la puerta del escualo y me planté frente a sus barrotes, cuyo mecanismo de apertura era ignoto para mí mas conocía la manera exacta de abrirlo sin tocar un solo barrote:
— Soy Viktor. Abre. —
Resumen
Info bélica
Haki
Karmas y oficios

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