[Aventura T3][Presente Absoluto] Hasta los héroes tienen días libres
#6
Al principio Sigrid ni siquiera se preocupó. Había destruido decenas, quizá cientos de aquellas avispas gigantes, y aun así seguían llegando. El cielo entre las copas de los árboles parecía haberse convertido en una masa negra y zumbante que avanzaba sin fin. Por cada avispa que caía, otras ocupaban su lugar. La vikinga volvió a sujetar su alabarda con fuerza, preparada para seguir luchando, pero entonces sintió el primer pinchazo, luego otro y otro más. —¿Que mecachis? — Su brazo se sintió extrañ, pesado, como si de pronto llevara encima varias armaduras. Una avispa logró atravesar la piel de su hombro, otra se clavó cerca del cuello y varias más encontraron huecos entre la ropa y comenzaron a inocular aquel veneno monstruoso. Sigrid dio un paso y luego otro, pero por primera desde que habían salido de ese infierno con el mono loco sintió que las piernas no respondían como debían.
 
—Por Jormungandr eso no es normal— Intentó levantar la alabarda una vez más. Sus músculos obedecieron a medias. El arma resbaló de sus dedos y cayó al suelo con un estruendo metálico. Los ojos de la vikinga se abrieron ligeramente. Eso jamás había pasado, jamás. Su enorme cuerpo se tambaleó mientras el veneno recorría cada rincón de su organismo como una marea oscura. La visión comenzó a deformarse, los árboles parecían inclinarse. El suelo respiraba, los sonidos se mezclaban hasta convertirse en algo incomprensible. —No, no, no, no.— Intentó avanzar hacia su arma, pero las piernas cedieron. Una rodilla golpeó el suelo y luego la otra y entonces los vio, sin saber si eran solo figuras o personas quizá, tal vez algo parecido. Siluetas enormes cubiertas de pelo, deformes, moviéndose entre las sombras de la selva. Algunas portaban antorchas cuyos fuegos danzaban con colores imposibles, otras parecían observarla desde la distancia, todo era borroso, irreal, pero extrañamente familiar.
 
El corazón de Sigrid latía con fuerza mientras el mundo entero se hundía lentamente en la oscuridad y aun así sonrió, una sonrisa cansada, confundida, muy propia de ella. —¿Valhalla? — murmuró con la voz debilitada. —¿Tan pronto? — Su cabeza comenzó a inclinarse hacia adelante. Los párpados pesaban toneladas. Las figuras seguían acercándose. Las antorchas brillaban cada vez más y justo antes de que la oscuridad terminara de reclamarla, el último pensamiento de la vikinga no fue sobre la muerte. —Juanchi me va a regañar— y entonces todo se volvió negro.



—¡AAAHHHHHH!— Sigrid despertó de golpe incorporándose sobre la improvisada cama. El sudor empapaba todo su cuerpo como si hubiera corrido durante días enteros sin detenerse y durante varios segundos solo pudo respirar con dificultad mientras su corazón golpeaba su pecho como un tambor de guerra y justamente eso era lo último que recordaba, tambores y un sonido constante que parecía resonar dentro de su cabeza, acompañado de imágenes extrañas y recuerdos que no sentía como propios. Había visto lugares, personas y escenas que jamás había vivido, pero que por algún motivo se sentían terriblemente reales. —¿Qué demonios fue eso? — Llevó una mano a su frente y tardó unos segundos en darse cuenta de dónde estaba. La habitación era pequeña. La cama sobre la que descansaba parecía estar hecha de hojas, fibras vegetales y quién sabía cuántas plantas más, delante de ella había una manta confeccionada con la piel de algún animal desconocido y el aire olía a hierbas medicinales.
 
Eso llamó inmediatamente su atención, miró su propio cuerpo y se percató de que estaba desnuda salvo varias vendas cubrían diferentes partes de su cuerpo y bajo ellas podía sentir claramente el trabajo de antibióticos y remedios naturales actuando sobre las heridas que le habían dejado las avispas. Incluso reconocía algunos de los tratamientos por el olor, alguien la había curado y no había sido un aficionado. Su sonrisa desapareció unos segundos después ya que miró un poco mas alrededor suyo, sin extender mas allá la mirada y no había nada de sus cosas, ni botiquín, ni uniforme, ni alabarda, ni siquiera una miserable bota. —¡¿Dónde está mi alabarda?!— La preocupación le duró exactamente tres segundos antes de distraerse con otra cosa. Un pequeño plato descansaba en el suelo con restos de comida. Eso confirmaba todavía más que alguien había estado cuidándola durante el tiempo que estuvo inconsciente.
 
Con cierta dificultad se puso de pie. Las piernas todavía protestaban por el veneno y su cabeza daba vueltas, pero consiguió mantenerse erguida. Fue entonces cuando algo llamó su atención en una esquina de la habitación, un pequeño mono, quizá, tal vez, era peludo, pequeño y parecía absolutamente aterrorizado. La criatura sostenía una cuchara con ambas manos apuntándola hacia ella como si se tratara de la espada más peligrosa del mundo, Sigrid observó la escena durante unos segundos aun mareada. El mono observó a Sigrid y esta inclinó la cabeza. —¿Tú me desnudaste y curaste mis heridas?— Preguntó con total seriedad, porque sinceramente, después de todo lo que había vivido desde que salió al mar, un mono médico no era ni de lejos lo más extraño que había visto.

Cosas Vikingas
[Imagen: Ndhw6vS.jpeg]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1845 + 0 = 1845
Energia: 847 + 638 = 1485
Espiritu: 243 + 0 = 243


Mensajes en este tema
RE: [Aventura T3][Presente Absoluto] Hasta los héroes tienen días libres - por Sigrid Birkisson - 02-06-2026, 02:33 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)