Una llegada salvaje [Presente relativo]
#1
Primavera — 80
12:27 pm


El viaje desde Whisky Peak gozó de cierta tranquilidad. Tras el entierro de Moris, el escuadrón estaba un poco desanimado, pero pronto los días pasaron y la rutina volvió al barco. Kovashi cocinaba con una exquisitez que el panda siempre agradecía. Nadja manejaba el barco con gran destreza y la ocasional ayuda de Don Bambú, Khruner y Enma se turnaban para tratar heridas y magulladuras fruto de ocasionales peleas entre Kova y el panda, que a veces eran grandes amigos y otras veces estaban que se mataban. Caoba era la que más ausente estaba. Generalmente dormía hasta tarde y salía poco, aunque siempre intentando aparentar estabilidad. Era la que peor llevaba la muerte de Moris, pero nada se podía hacer al respecto. En ocasiones se contagiaba de la jovialidad del escuadrón y era partícipe de sus risas y peleas, pero la mayoría de veces se quedaba rezagada, tal vez sintiéndose incapaz de llevar aquella máscara por más tiempo. Sea como fuere, Caoba y Don Bambú interactuaban poco. No porque se llevasen mal, sino porque Don no sentía la necesidad de sacar temas de conversación de la nada y Caoba necesitaba de un impulso previo para interactuar. Si los combinas a los dos, obtienes una habitación en silencio durante horas.

Pasaron los días, y el aire se volvió paulatinamente más y más cálido. La cercanía a la siguiente isla parecía evidente. Esta temperatura no afectaba en nada a Don Bambú, que tenía un don para soportar las temperaturas altas, pero aprovecho la ausencia de noches frías para ponerse un conjunto de ropa más tropical. Sustituyó su habitual camisa verde por una camisa roja con estampado de piñas que no llevaba ni cerrada. Sus pantalones vaqueros se fueron para dejar paso a unos pantalones cortos de tela ligera, y sus botas y calcetines se transformaron en sandalias que bien podrían escaparse de sus pies en cualquier momento. Finalmente, la pieza estrella de su conjunto, un par de gafas de sol gruesas que le protegían los ojos de deslumbramientos innecesarios. En general se podría decir que Panda iba bien playero.

El panda no notaba ni frío ni calor, sencillamente estaba perfecto. Cuando la siguiente isla fue visible, todos en aquel barco sintieron alivio. La comida empezaba a escasear y todos estaban deseando tomarse algo en alguna taberna llena de gente, pero para sorpresa de todos, la isla parecía no tener un mísero pueblo. Tomar algo allí era improbable y seguramente tendrían que recolectar ellos mismos fruta y cazar animales. Les esperaban unas calurosas jornadas de trabajo.

Sin embargo Don Bambú no había olvidado su otra tarea pendiente. Antes de hacer ningún descanso del viaje, tenía que hablar con Enma. Buscó el momento idóneo para hablar con él a solas. En un momento en el que todos menos Enma estaban fuera, bajó al interior del barco y se topó con el pelirrojo cerca del barril donde solía dormir. —Enma —Le llamó. —Me gustaría hablar contigo de una cosa. —Decidió que no se andaría con rodeos. —Escucha, sé que tu relación con Kovashi es difícil. Es una persona complicada en general y no me voy a interponer, porque es cosa vuestra. Pero se acerca el día, Enma, en el que perderá la poca paciencia que le queda y decida disputar el liderazgo de este escuadrón de una vez por todas. —Antes de decir todo esto, Panda había cerrado la puerta para que nadie viniese a molestar. —Tu poder te hace intocable... en principio. Todos vimos cómo acabaste en los Cabos Gemelos. Tienes una debilidad y Kovashi la encontrará. No es idiota, ¿sabes? No quiero que estés del todo indefenso contra él, así que te propongo una cosa. —Hizo una pausa. —Te entrenaré. Nada más desembarcar nos iremos a un sitio tranquilo y tendrás oportunidad de aplicar tus poderes a gusto, ver de qué eres capaz. —Se rascó la nuca, quizás un poco incómodo. —La verdad es que soy el menos adecuado para entrenar a nadie, porque una vez empiezo a pelear me caliento y no sé contenerme, pero por suerte tú eres invulnerable a mis ataques. —Dijo por fin, aunque sintió la necesidad de acotar algo. —En principio. —Y dejó que el muchacho hablase por fin. Quizás no quisiera. Tampoco le obligaría.
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Una llegada salvaje [Presente relativo] - por Max D. Bambú - 24-11-2023, 10:50 PM

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