Discúlpeme, señor oficial...¿Lo conozco? [Pasado] [Priv. Bertram]
#3
Sentado en la mesa, aunque se preguntó de dónde conocía al marine, prefirió dejar pronto esa duda atrás, a final de cuentas, conocía su mente demasiado bien como para saber que no daría con la respuesta a menos que la otra persona decidiera decirle si se conocían o no, así que, para dejar de interrogar a su olvidadizo cerebro, decidió sacar del bolsillo de su pantalón un frasco de vidrio en tono ámbar en el que se podía observar apenas un poco de un líquido en su interior…Era la poca esencia de menta que le quedaba. Pensó en oler aquel aroma mentolado, así dejaría de pensar en cualquier otra cosa; sin embargo, antes de siquiera abrir el frasco, el mismo marine pelirrojo con el que chocó segundos antes, parecía dirigirse a él.
 
Escuchó su voz cerca y, menos mal, no habría querido que alguien más escuchara lo que el joven marine estaba diciendo, aunque, de todos modos, el pelirrosa no pudo evitar fruncir el ceño, mientras colocaba el frasco sobre la pesa con una pesadez innecesaria. De repente, el rostro amable con el que se había presentado antes se ensombreció al mirar de reojo a su interlocutor, aunque no fue más que una fracción de segundo, porque pronto ocultó esa molestia y se dispuso a mirar de frente al marine. En su rostro se reflejaba algo de confusión que parecía genuina, así como una expresión de ingenuidad mezclada con un aspecto distraído que podría confundir a cualquiera que no hubiera visto su verdadero ser.
 
—¿Disculpe? —Claro que se encargó de colocar su mejor cara de “no sé de qué estas hablando”, por más que recordara a la perfección lo que había ocurrido la noche anterior, porque sí, su memoria era terrible para rostros, nombres, direcciones y eventos cotidianos, pero todo lo que tuviera que ver con su trabajo solía recordarlo bastante bien, además… ¿Cómo olvidar la noche en la que Rafael y él perdieron a dos presas tan importantes? Sí, pudieron reponerlas después…porque sus propios guardias, esos que habían fallado en vigilar la entrada terminaron siendo entregados en lugar de los chicos originales. ¡Fue una locura! Tener que improvisar no era algo que le agradara cuando se trataba de trabajo y aunque todo salió bien al final, si que pasó un mal rato y todo por culpa de quien tenía en frente…aparentemente.
 
—Creo que me está confundiendo con alguien más, anoche no recuerdo haberme encontrado con un oficial de la marina, seguro lo recordaría…Aunque acertó en algo, a veces tengo mala memoria para recordar rostros, pero…creo que recordaría a alguien con su color de cabello —. Mintió con un tono de voz suave, aterciopelado. Estaba tan acostumbrado a tener que hacer este tipo de papeles. —Así que agradecería que, por favor, no asuma que no tengo un trabajo honesto —. Sacó de su bolsillo la lista de insumos que, a estas alturas, ya tenía tachada más de la mitad de los ingredientes. La colocó sobre la mesa y con su dedo índice señaló dio tres toquecitos sobre el papel.
 
—¿Lo ve? Puede acercarse si lo desea…En esta lista lo único que tengo anotado son insumos médicos, plantas, especias, esencias, gasas y ese tipo de cosas ¿Sabe por qué? Porque soy médico, oficial —. Dejó que el pelirrojo se acercara si así lo decidía y sí, sabía que una simple lista de compras no sería suficiente para demostrar su inocencia, así que también decidió colocar su bolsa de compras sobre la madera firme de la mesa. —La verdad es que la noche anterior me la pasé revisando mi inventario para saber que es lo que debía conseguir hoy en el mercado; sin embargo, si alguien parecido a mi se ha metido en problemas con la ley…supongo que podría informar, en la base de la marina más cercana, si lo veo ¿Le parece un buen trato?
 
En ese momento, antes de que el pelirrojo pudiera contestar, un chico flacucho y alto, con el típico rostro de adolescente cansado de vivir, se acercó a la mesa en donde estaba el pelirrosa. Miró tanto al médico como al marine con la misma pereza con la que se había acercado a atenderlos y entonces sacó un bolígrafo y una libretita.
 
—¿Van a ordenar algo? Las mesas son para clientes y el local está lleno —. Habló sin saludar y, aunque no fue grosero, tampoco fue el más cordial al deslizar en la mesa un par de menús. El chico, simplemente, asumió que ambos hombres comerían juntos y se quedarían por más tiempo en el local de comida.
 
El médico, para evitar tener que ponerse de pie y seguir caminando bajo el sol abrasador, terminó cediendo y tomó el papel entre sus manos para leer la carta. La verdad es que no había nada que se le apeteciera en especial, después de todo, seguro que el cocinero de su barco podría preparar algo decente para él al regresar, pero… ¿Qué más daba? Al menos tomaría y picaría algo…además, tal vez así al marine se le quitaría la idea de que era un criminal…si lo veía tener una rutina normal y en medio de tanta gente… ¿Quién podría sospechar que era un traficante?
 
—Croquetas de cangrejo y…un buen trago de tequila con hielo…mucho hielo —. Entregó la carta al chico, quien anotó la orden sin dudar, esperó por la decisión del marine y luego se fue con esa misma parsimonia con la que había llegado.
 
—¿En qué estábamos? ¡Ah sí! Que le avisaría si encuentro a alguien parecido a mi con un trabajo deshonesto…No tiene de que preocuparse, oficial y tampoco me debe una disculpa por confundirme con un…no sé… ¿Criminal? Sé lo que se siente tener mala memoria para las caras —. Sonrió como si nada ocurriera, para él, el mundo seguía girando con normalidad sin importar que la noche anterior había destazado a dos seres humanos. No tenía remordimientos y nada de lo que dijeran podría hacerle reflexionar. Seguiría con su vida de mentiras, después de todo, no es como que conociera algo más.
[Imagen: hyakocheja.png]
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RE: Discúlpeme, señor oficial...¿Lo conozco? [Pasado] [Priv. Bertram] - por Hyákinthos - 05-06-2026, 07:19 AM

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