08-06-2026, 02:29 PM
El joven marine se encontraba caminando por las calles de Karate, aún le quedaba tiempo para su partida de la isla y por ende tenía que buscar algo que hacer, por lo que decidió aprovechar el tiempo, comprobar el estado de la isla y si necesitaban la ayuda de la marina con algo, pues si bien era una isla independiente y autosuficiente incluso en el apartado de seguridad, no era inteligente descartar la posibilidad de que en algún momento sus defensas se vieran superadas o necesitaran un trabajo más de investigación que simplemente de expulsión, por lo que contar con gente acostumbrada a localizar criminales, estudiar sus comunicaciones e identificar la red de contactos y todos los sujetos que participaban en lo que fuera que estuvieran planeando era algo bastante sensato y útil de hacer. El joven arquero la noche anterior logró salvar dos vidas, lamentablemente no pudo terminar de arrestar a los culpables ya que no podría asegurar la vida de las víctimas al mismo tiempo que se encargaba de neutralizar a los criminales y apresarlos para llevarlos a Roshwan y que enfrentaran un juicio y una condena por sus crímenes.
El sol se empezaba a alzar con fuerza, siendo casi medio día, momento donde el sol brillaba con más intensidad, cuando se cruzó accidentalmente y de forma totalmente inesperada con uno de los sujetos de la noche anterior, pero al parecer el pelirrosa o no quiso o no pudo reconocerle, fuera como fuera no podía simplemente ignorar el hecho de que lo vio traficar con personas, o más bien parecía preparado para extirpar sus órganos por lo que sería más bien un tráfico de órganos humanos, algo todavía más cruel y despiadado. Ciertamente el pelirrojo no sabía si el sujeto que tenía en frente ayudaba de forma voluntaria o era una víctima a la que chantajeaban usando a su familia como rehenes o reteniendo algo de tanto valor para él como para acceder a cometer semejantes atrocidades.
El sujeto le miraba como si realmente no supiera de que estaba hablando, seguramente buscaba hacer al marine dudar de lo que vio la noche anterior, o más bien, de que él fuera la persona a la que buscaba y fuese simplemente alguien que se le parecía. Eso podría engañar a muchos, pero el joven pelirrojo era un excazador, entrenó sus ojos y memoria para fijarse y grabar todos los detalles de lo que veía, sobre todo de sus objetivos, algo que quedó residual en su capacidad para reconocer los detalles del aspecto de una persona con mayor facilidad, algo que junto a su increíble percepción hacía que le resultara algo más sencillo saber cuando trataban de engañarle o a la hora de leer las micro expresiones que uno no podía controlar directamente antes de tenerlas. Precisamente eso último fue lo que llamó la atención de Bertram, por un momento justo antes de que respondiera a las palabras del pelirrojo, pues pudo ver una mueca muy breve que no encajaba con el aspecto que trataba de dar posterior a sus palabras.
El pelirrosa trataba de convencer al marine que se había confundido de persona, que no recordaba hacer tenido encuentro alguno con un oficial de la marina aunque reconocía el ser malo para recordar rostros, dejando claro que seguramente recordaría a alguien con el color de pelo del sargento. Bertram seguía sin estar seguro de qué hacía la noche anterior, si era algo que hacía por su propia decisión o por presión, por lo que mantuvo la conversación en un tono calmado, de tal forma que los que los rodeaban no tenían como saber de qué estaban hablando. Tratando de convencer al sargento Gaufrid el pelirrosa trató de desviar las sospechas diciendo que reportaría en la base marine más cercana si veía a alguien parecido a él por el posible criminal al que buscaba un marine. Bertram iba a hablar, echando un vistazo a la lista que parecía ser de lo más normal, cuando de pronto un joven aproximadamente de su edad indicó que las mesas eran únicamente para clientes y estaban llenos, antes de desplazar dos cartas sobre la misma con una indirecta.
Bertram suspiró y se rascó tras la cabeza mientras tomaba asiento en la silla libre, y tomó la carta leyéndola con cuidado y pensando qué tomar escuchando como el hombre hacía su pedido por lo que el pelirrojo dijo
-Yo tomaré el bocata especial de pollo empanado con extra de tomate y un buen vaso de hidromiel, sir.-
Tras eso entregó de vuelta el menú al camarero y lo vio marcharse antes de devolver su atención al pelirrosa y escuchar lo que tenía a decir. Bertram sabía que le estaba mintiendo, podía no destacar en muchas cosas, pero sí tenía buena memoria y una capacidad bastante buena para intuir cuando alguien no estaba siendo totalmente sincero, por lo que decidió aprovechar eso para conseguir información por lo que miró con calma al sujeto y dijo
-Bueno, si realmente es inocente y solo se parece con el hombre que vi anoche necesitaré que me de su nombre y me indique su residencia actual, así le podré indicar el cuartel más cercano para que dé el aviso y avisar de que no lo confundan con el sospechoso, sir. Así cuando llegue al cuartel podrá indicar que informó previamente al sargento Gaufrid y no tendrá que preocuparse de ser arrestado. También necesitaré que me diga si conoce a un hombre llamado Rafael.-
La mirada del joven marine era neutral, no mostraba ningún indicio del hecho que estaba aprovechando la propia insistencia en inocencia del pelirrosa para conseguir más información sobre él sin dejar ver que seguía sospechando de él
El sol se empezaba a alzar con fuerza, siendo casi medio día, momento donde el sol brillaba con más intensidad, cuando se cruzó accidentalmente y de forma totalmente inesperada con uno de los sujetos de la noche anterior, pero al parecer el pelirrosa o no quiso o no pudo reconocerle, fuera como fuera no podía simplemente ignorar el hecho de que lo vio traficar con personas, o más bien parecía preparado para extirpar sus órganos por lo que sería más bien un tráfico de órganos humanos, algo todavía más cruel y despiadado. Ciertamente el pelirrojo no sabía si el sujeto que tenía en frente ayudaba de forma voluntaria o era una víctima a la que chantajeaban usando a su familia como rehenes o reteniendo algo de tanto valor para él como para acceder a cometer semejantes atrocidades.
El sujeto le miraba como si realmente no supiera de que estaba hablando, seguramente buscaba hacer al marine dudar de lo que vio la noche anterior, o más bien, de que él fuera la persona a la que buscaba y fuese simplemente alguien que se le parecía. Eso podría engañar a muchos, pero el joven pelirrojo era un excazador, entrenó sus ojos y memoria para fijarse y grabar todos los detalles de lo que veía, sobre todo de sus objetivos, algo que quedó residual en su capacidad para reconocer los detalles del aspecto de una persona con mayor facilidad, algo que junto a su increíble percepción hacía que le resultara algo más sencillo saber cuando trataban de engañarle o a la hora de leer las micro expresiones que uno no podía controlar directamente antes de tenerlas. Precisamente eso último fue lo que llamó la atención de Bertram, por un momento justo antes de que respondiera a las palabras del pelirrojo, pues pudo ver una mueca muy breve que no encajaba con el aspecto que trataba de dar posterior a sus palabras.
El pelirrosa trataba de convencer al marine que se había confundido de persona, que no recordaba hacer tenido encuentro alguno con un oficial de la marina aunque reconocía el ser malo para recordar rostros, dejando claro que seguramente recordaría a alguien con el color de pelo del sargento. Bertram seguía sin estar seguro de qué hacía la noche anterior, si era algo que hacía por su propia decisión o por presión, por lo que mantuvo la conversación en un tono calmado, de tal forma que los que los rodeaban no tenían como saber de qué estaban hablando. Tratando de convencer al sargento Gaufrid el pelirrosa trató de desviar las sospechas diciendo que reportaría en la base marine más cercana si veía a alguien parecido a él por el posible criminal al que buscaba un marine. Bertram iba a hablar, echando un vistazo a la lista que parecía ser de lo más normal, cuando de pronto un joven aproximadamente de su edad indicó que las mesas eran únicamente para clientes y estaban llenos, antes de desplazar dos cartas sobre la misma con una indirecta.
Bertram suspiró y se rascó tras la cabeza mientras tomaba asiento en la silla libre, y tomó la carta leyéndola con cuidado y pensando qué tomar escuchando como el hombre hacía su pedido por lo que el pelirrojo dijo
-Yo tomaré el bocata especial de pollo empanado con extra de tomate y un buen vaso de hidromiel, sir.-
Tras eso entregó de vuelta el menú al camarero y lo vio marcharse antes de devolver su atención al pelirrosa y escuchar lo que tenía a decir. Bertram sabía que le estaba mintiendo, podía no destacar en muchas cosas, pero sí tenía buena memoria y una capacidad bastante buena para intuir cuando alguien no estaba siendo totalmente sincero, por lo que decidió aprovechar eso para conseguir información por lo que miró con calma al sujeto y dijo
-Bueno, si realmente es inocente y solo se parece con el hombre que vi anoche necesitaré que me de su nombre y me indique su residencia actual, así le podré indicar el cuartel más cercano para que dé el aviso y avisar de que no lo confundan con el sospechoso, sir. Así cuando llegue al cuartel podrá indicar que informó previamente al sargento Gaufrid y no tendrá que preocuparse de ser arrestado. También necesitaré que me diga si conoce a un hombre llamado Rafael.-
La mirada del joven marine era neutral, no mostraba ningún indicio del hecho que estaba aprovechando la propia insistencia en inocencia del pelirrosa para conseguir más información sobre él sin dejar ver que seguía sospechando de él

