11-06-2026, 06:52 PM
Me reí un poco ante el comentario sobre el jugo de manzana pues yo también soy de las personas que prefieren un jugo natural antes que el sabor amargo de una bebida alcohólica o fermentada, aun así, si se trata de celebrar el éxito de un ser querido puedo hacer el intento de soportarlo, por eso me alegró mucho que aceptara mi invitación de festejo.
Enji extendió las manos hacia los arbustos y poco a poco fue derritiendo cada pared verde de los muros del jardín, antes de abrir paso me advirtió que permaneciera detrás de él por precaución pues el ácido que producía su cuerpo podía resultar peligroso si me acercaba demasiado, sin embargo no se conformó con aquella advertencia y añadió otra más la cual consiste que evitará mirar su retaguarda, tal observación fue tan repentina y directa que volvió a tomarme desprevenida y sentí como el calor me invadía las mejillas al instante, incapaz de encontrar una respuesta adecuada, a estas alturas ruborizarme por culpa de sus comentarios empezaba a convertirse una costumbre. —- N-n-no planeaba hacer tal cosa… ¡No soy una pervertida!
—- Pobre jardinero, le hemos arruinado el mantenimiento… —-- dije mientras íbamos de pared en pared derretida, sintiendo pena por el posible regaño que tendría el señor del mantenimiento a ver estropeado los muros que tan pulcros estaban, pero creo que era la única forma de salir rápido o nos tomaría la noche entera en este lugar.
No pasó mucho tiempo antes de que llegáramos a nuestro destino, frente a nosotros apareció un lugar perfecto para compartir una cerveza y por fortuna mucho menos concurrido que el establecimiento anterior, el ambiente era tranquilo, acogedor, ideal para sentarse a conversar sin bullicio de otras voces. Encontrar una mesa fue sencillo, nos acomodamos en un rincón con vista al parque donde los arreglos florales decoraban el paisaje y sus paredes, me quité el sombrero y lo dejé sobre el estuche del violín que acomodé junto a mi silla, solo entonces pude relajarme y dirigir toda mi atención a Enji que parecía particularmente interesado en un solo tema.
—-- Pues… —-- Recordé la última vez que vi a Cill en Sabakun, la fría noche cuando me dijo aquellas palabras de despedida, el día que Smokey dejó de existir. —--- Supongo que soy alguien muy débil como para acompañarle, cuando llegamos a Sabakun pues cada uno tuvo que tomar su camino, fue muy difícil pero he logrado seguir adelante y confío que él también debe estar bien —- Sonreí con seguridad y sin rastros de resentimiento, no todo dura para siempre y no por eso debe ser algo malo, agradecí el tiempo corto que pertenecí a la tripulación.
—- Pero no todo ha sido malo, ¿Sabes? —- continué mientras acomodaba uno de mis mechones naranja detrás de la oreja, bajé la mirada hacia mis manos y jugué distraídamente con los dedos mientras recordaba los entrenamientos que había completado, la experiencia que había acumulado por mi cuenta y todo lo ocurrido durante aquel incidente en los Blues. —- He aprendido a usar bastante bien el arco —- dije con una leve sonrisa, quizás orgullosa de tal habilidad —-- así que ahora puedo defenderme mucho mejor que antes.
—- Ahora cuéntame un poco más de ti también, siento que todavía hay muchas cosas que desconozco — dije ladeando ligeramente la cabeza, intenté repasar mentalmente todo lo que sabía de Enji. Mis recuerdos me llevaron hasta nuestros primeros encuentros en Baquella, recordé las cicatrices que marcaban su cuerpo, aquella extraña fobia al fuego, su inesperado gusto por el baile, su vida como marine, su peculiar tendencia al nudismo y por su puesto, la capacidad de generar ácido con sus propias manos. Pero mientras enumeraba cada detalle en mi mente me di cuenta que todo aquello parecía demasiado poco para alguien a quién conocía desde hacía tiempo, eran datos, anécdotas, rasgos visibles, solo la portada de un libro que nunca me había detenido a leer. ¿Qué había más allá de eso?, me limité a observarlo con curiosidad esperando que esta vez me permitiera conocer algunas cosas y no fuera como aquella primera noche en el puerto, un cofre cerrado.
—- Por ejemplo, ¿Qué edad tienes? me da la impresión que eres un poquito mayor a mí… —-- si, había muchas cosas que no sabía de él, ¿pero por dónde empezar a preguntar? —- ¿Tienes familia en los blues?, tú conociste la mía en aquel incendio, me hubiese gustado presentarlos formalmente.
Enji extendió las manos hacia los arbustos y poco a poco fue derritiendo cada pared verde de los muros del jardín, antes de abrir paso me advirtió que permaneciera detrás de él por precaución pues el ácido que producía su cuerpo podía resultar peligroso si me acercaba demasiado, sin embargo no se conformó con aquella advertencia y añadió otra más la cual consiste que evitará mirar su retaguarda, tal observación fue tan repentina y directa que volvió a tomarme desprevenida y sentí como el calor me invadía las mejillas al instante, incapaz de encontrar una respuesta adecuada, a estas alturas ruborizarme por culpa de sus comentarios empezaba a convertirse una costumbre. —- N-n-no planeaba hacer tal cosa… ¡No soy una pervertida!
—- Pobre jardinero, le hemos arruinado el mantenimiento… —-- dije mientras íbamos de pared en pared derretida, sintiendo pena por el posible regaño que tendría el señor del mantenimiento a ver estropeado los muros que tan pulcros estaban, pero creo que era la única forma de salir rápido o nos tomaría la noche entera en este lugar.
No pasó mucho tiempo antes de que llegáramos a nuestro destino, frente a nosotros apareció un lugar perfecto para compartir una cerveza y por fortuna mucho menos concurrido que el establecimiento anterior, el ambiente era tranquilo, acogedor, ideal para sentarse a conversar sin bullicio de otras voces. Encontrar una mesa fue sencillo, nos acomodamos en un rincón con vista al parque donde los arreglos florales decoraban el paisaje y sus paredes, me quité el sombrero y lo dejé sobre el estuche del violín que acomodé junto a mi silla, solo entonces pude relajarme y dirigir toda mi atención a Enji que parecía particularmente interesado en un solo tema.
—-- Pues… —-- Recordé la última vez que vi a Cill en Sabakun, la fría noche cuando me dijo aquellas palabras de despedida, el día que Smokey dejó de existir. —--- Supongo que soy alguien muy débil como para acompañarle, cuando llegamos a Sabakun pues cada uno tuvo que tomar su camino, fue muy difícil pero he logrado seguir adelante y confío que él también debe estar bien —- Sonreí con seguridad y sin rastros de resentimiento, no todo dura para siempre y no por eso debe ser algo malo, agradecí el tiempo corto que pertenecí a la tripulación.
—- Pero no todo ha sido malo, ¿Sabes? —- continué mientras acomodaba uno de mis mechones naranja detrás de la oreja, bajé la mirada hacia mis manos y jugué distraídamente con los dedos mientras recordaba los entrenamientos que había completado, la experiencia que había acumulado por mi cuenta y todo lo ocurrido durante aquel incidente en los Blues. —- He aprendido a usar bastante bien el arco —- dije con una leve sonrisa, quizás orgullosa de tal habilidad —-- así que ahora puedo defenderme mucho mejor que antes.
—- Ahora cuéntame un poco más de ti también, siento que todavía hay muchas cosas que desconozco — dije ladeando ligeramente la cabeza, intenté repasar mentalmente todo lo que sabía de Enji. Mis recuerdos me llevaron hasta nuestros primeros encuentros en Baquella, recordé las cicatrices que marcaban su cuerpo, aquella extraña fobia al fuego, su inesperado gusto por el baile, su vida como marine, su peculiar tendencia al nudismo y por su puesto, la capacidad de generar ácido con sus propias manos. Pero mientras enumeraba cada detalle en mi mente me di cuenta que todo aquello parecía demasiado poco para alguien a quién conocía desde hacía tiempo, eran datos, anécdotas, rasgos visibles, solo la portada de un libro que nunca me había detenido a leer. ¿Qué había más allá de eso?, me limité a observarlo con curiosidad esperando que esta vez me permitiera conocer algunas cosas y no fuera como aquella primera noche en el puerto, un cofre cerrado.
—- Por ejemplo, ¿Qué edad tienes? me da la impresión que eres un poquito mayor a mí… —-- si, había muchas cosas que no sabía de él, ¿pero por dónde empezar a preguntar? —- ¿Tienes familia en los blues?, tú conociste la mía en aquel incendio, me hubiese gustado presentarlos formalmente.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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