[EVENTO LOCAL - ESPECIAL] Por encima de mi cadáver
#2
Día 1 del año 17, Invierno
Celda de Yojimbo - Nivel 4 de Impel Down.


“En medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible.”
-Albert Camus



Dicen que la voluntad humana no se quiebra de golpe sino que se desgasta. Lo primero que se pierde es el orgullo, luego la noción del tiempo, después se empiezan a desdibujar los recuerdos y cuando uno cree que ya no es capaz de perder nada más, el dolor termina el trabajo. Este sitio nos trataba a todos igual, daba la sensación de que la partida estaba amañada. El Gobierno Mundial tenía montado un sistema de castigo perfecto. Una cárcel de fantasmas. De cuerpos sin alma. De nihilistas. La gran broma de mi vida era que habían encerrado al hombre que algún día sería la persona más libre del mundo. Al futuro Rey de los Piratas. Pero aún no era ese día; hoy no. Mi cuerpo descansaba sobre el tosco bloque de piedra que me había servido de camastro durante todo ese tiempo. Permanecía inmóvil en la penumbra de la celda, apenas iluminada por las furiosas llamas del caldero. Mis piernas permanecían abiertas, los hombros vencidos hacia delante, los brazos apoyados con fuerza sobre las rodillas y mis alas descansaban replegadas contra la espalda.  A mi alrededor, cubriendo el suelo, se extendía un manto desordenado de plumas negras, la mayoría medio chamuscadas por el calor, y mis ojos, que llevaban varias horas cerrados, se abrieron, posando la mirada en un punto fijo en el suelo, entre mis pies. Una gota de sudor me recorrió la frente y resbaló por el puente de mi nariz hasta desprenderse de mi cara. Aquella gota cayó limpia y en cuanto tocó la piedra ardiente siseó y se transformó en un fino hilo de vapor que desapareció casi al mismo tiempo en el que el sudor tocó el suelo. Tras esta primera gota cayeron varias más.

El humor se tornaba curioso en aquel lugar. Me parecía divertido imaginarme a los carceleros mirando las cámaras y viendo mi cuerpo inmóvil. Una figura tan majestuosa como silenciosa: la propia imagen de la derrota. Me encantaría que uno de ellos pensara: “Eh, voy a comprobar la celda del prisionero ese, que hace tiempo que no se mueve”, y que viniera. Más que hacerme gracia, era un deseo. Ojalá se acercara un guardia al menos a dos metros de los barrotes de mi celda. Incluso a tres, me dislocaría el hombro para llegar un poco más lejos, le agarraría de la pechera y fusionaría la carne de su cabeza con el acero de los barrotes que me retenían. A veces tenía que aguantarme la risa, y otras veces rompía a reír. ¿Te lo imaginas? La cara de sus compañeros… en fin. En todo este tiempo no había ocurrido y por desgracia no parecía que fuera a ocurrir.

En este sitio buscaban sumisión, pero yo había aprendido a conservar todas las fuerzas que podía reunir. Economizaba cada respiración, mantenía la mente en su sitio la mayoría del tiempo y al final encontré en la reclusión un refugio para meditar y aprender. Todo este tiempo no había estado parado, me había entrenado todo lo que podía, había ideado unos cuantos trucos nuevos, y es que algo estaba cambiando; igual era una tontería, pero notaba algo distinto en el aire. Este lugar hacía que todos perdiéramos la cabeza, y puede que hubiera perdido la cabeza, pero no la esperanza; me agarraba a estas sensaciones extrañas como a un clavo ardiendo. Notaba en lo más profundo de mi ser un instinto primario. El invierno podía congelar los muros de aquella prisión, pero dentro de mí habitaba una llama incombustible. 


Una gota de sudor cayó de nuevo al suelo, pero esta vez mi mirada no la acompañó. Los músculos de mis brazos se tensaron sobre mis piernas y el leve crujido de mis alas negras al expandirse un par de centímetros rompió el silencio de la celda. Con calma levanté la cabeza. En mitad de aquella penumbra, mis ojos brillaron con la peligrosa certeza de que el tablero se estaba moviendo. La llama de mi espalda ardió con fuerza y mi respiración comenzó a agitarse, al igual que los latidos de mi corazón. No sabía de dónde venía aquella sensación. Lo único que había aprendido en todo ese tiempo era que el infierno estaba vacío y que todos los demonios estábamos aquí.


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RE: [EVENTO LOCAL - ESPECIAL] Por encima de mi cadáver - por Yojimbo - 12-06-2026, 09:50 AM

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