13-06-2026, 11:46 AM
Puerto de la Armada Revolucionaria, Báltigo
31 de invierno del año 17
31 de invierno del año 17
El día había llegado. Tras unos días de incesante trabajo, conversaciones y planificaciones, el momento de la partida había llegado. Aquella vez había sido una semana, o algo menos, pero había sido más fructífera que los largos meses que se pasaron allí en la anterior ocasión que habían pisado las áridas y blanquecinas tierras de Báltigo. La mañana, como era habitual en aquel lugar, había amanecido con un viento suave pero constante, y el frío del invierno se acentuaba penetrando cualquier ropa de abrigo. No obstante, el cielo estaba límpido y azul, con el pálido sol invernal tratando de elevar un poco la sensación térmica. Era un buen clima para su partida.
"Bueno, es hora de volver..."
Tras empacar su equipaje en su petate, se lo colgó al hombro y ajustó sus katanas al cinto, Sode no shirayuki y Onikiba en la cadera derecha y Yamigiri en su cadera izquierda. Sacó un cigarrillo de su bolsillo y se lo prendió dando una profunda calada, mientras cerraba la puerta y se despedía de la gente que se iba encontrando de camino hacia el puerto. Alhen no iba a regresar con ellos a Mogaro, y Panda y el antiguo pescador habían llegado a Báltigo en el Yoru´s Paradox, por lo que le habían asignado un barco de la revolución a los Toros Negros y, con las habilidades de Kisuke podrían llegar de vuelta sin problema a Mogaro. Mediante mensajeros, había avisado a todos los miembros de su escuadrón del lugar y el barco, aunque no tenía muy claro si sabrían encontrar el lugar puesto que parecían un poco atolondrados. Sonrió al recordar la reunión en la que les dieron la bienvenida a sus cuatro nuevos compañeros.
"Esto va a ser un caos, pero divertido sin dudas... kuhahaha
Se encaminó por los muelles saludando a todos los camaradas con los que se iba encontrando, y, aunque estaba encantado de que hubiese tantos buenos revolucionarios, echaba un poco de menos cuando podía pasar desapercibido. Ahora eso era prácticamente imposible, puesto que, con un periódico que le había pasado su inestimable amigo peludo, había visto que su recompensa había vuelto a aumentar, superando ya los 900 millones. Con una recompensa así, se le acabó definitivamente, si no lo había hecho ya antes, la posibilidad de no llamar la atención. Era inevitable dada su posición así que tendría que lidiar con ello.
-Así que este es el barco que nos llevará de vuelta... No es el Grand Prix, pero parece un buen barco, no habrá ningún problema.
Les habían asignado un barco de similar calado y eslora que el galeón de los Toros Negros, por lo que podría manejarlo sin ningún tipo de contratiempo, más allá de las dificultades intrínsecas de navegar por el Grand Line, tanto en el Paraíso como en el Nuevo Mundo. Dejó el petate en el suelo y sacó otro cigarrillo mientras esperaba que sus compañeros llegasen. Ajustó su manto del escuadrón, comprobó su log pose, más como un hábito que como una necesidad puesto que les habían proporcionado lo necesario para volver de regreso y pidió a unos operarios del puerto que tuviesen lista la pasarela para abordar y se mantuviesen atentos para soltar las amarras.
"Esperaré a que estemos todos para abordar... Creo que es algo que debemos hacer juntos..."
"Bueno, es hora de volver..."
Tras empacar su equipaje en su petate, se lo colgó al hombro y ajustó sus katanas al cinto, Sode no shirayuki y Onikiba en la cadera derecha y Yamigiri en su cadera izquierda. Sacó un cigarrillo de su bolsillo y se lo prendió dando una profunda calada, mientras cerraba la puerta y se despedía de la gente que se iba encontrando de camino hacia el puerto. Alhen no iba a regresar con ellos a Mogaro, y Panda y el antiguo pescador habían llegado a Báltigo en el Yoru´s Paradox, por lo que le habían asignado un barco de la revolución a los Toros Negros y, con las habilidades de Kisuke podrían llegar de vuelta sin problema a Mogaro. Mediante mensajeros, había avisado a todos los miembros de su escuadrón del lugar y el barco, aunque no tenía muy claro si sabrían encontrar el lugar puesto que parecían un poco atolondrados. Sonrió al recordar la reunión en la que les dieron la bienvenida a sus cuatro nuevos compañeros.
"Esto va a ser un caos, pero divertido sin dudas... kuhahaha
Se encaminó por los muelles saludando a todos los camaradas con los que se iba encontrando, y, aunque estaba encantado de que hubiese tantos buenos revolucionarios, echaba un poco de menos cuando podía pasar desapercibido. Ahora eso era prácticamente imposible, puesto que, con un periódico que le había pasado su inestimable amigo peludo, había visto que su recompensa había vuelto a aumentar, superando ya los 900 millones. Con una recompensa así, se le acabó definitivamente, si no lo había hecho ya antes, la posibilidad de no llamar la atención. Era inevitable dada su posición así que tendría que lidiar con ello.
-Así que este es el barco que nos llevará de vuelta... No es el Grand Prix, pero parece un buen barco, no habrá ningún problema.
Les habían asignado un barco de similar calado y eslora que el galeón de los Toros Negros, por lo que podría manejarlo sin ningún tipo de contratiempo, más allá de las dificultades intrínsecas de navegar por el Grand Line, tanto en el Paraíso como en el Nuevo Mundo. Dejó el petate en el suelo y sacó otro cigarrillo mientras esperaba que sus compañeros llegasen. Ajustó su manto del escuadrón, comprobó su log pose, más como un hábito que como una necesidad puesto que les habían proporcionado lo necesario para volver de regreso y pidió a unos operarios del puerto que tuviesen lista la pasarela para abordar y se mantuviesen atentos para soltar las amarras.
"Esperaré a que estemos todos para abordar... Creo que es algo que debemos hacer juntos..."
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