13-06-2026, 03:50 PM
Dejé de prestarle atención a Mustachy por completo, para mí había dejado de ser importante en el momento en que Louis tocó el suelo con vida. Había cosas que merecían más mi atención que un funcionario con uniforme y complejo de tirano. Me acerqué a Louis mientras terminaba de liberarse y le apoyé una mano sobre el hombro. — Louis, amigo — dije recuperando algo de la calma que rara vez aparecía en medio de mis discursos. — No iba a dejar que murieras de esta manera. — Negué con la cabeza. — Si algún día damos nuestras vidas por la revolución, será luchando por algo mejor. Será avanzando. Será construyendo un futuro. No colgando de una cuerda para entretener a un rey asustado. — Porque creía profundamente en el sacrificio, pero no en el sacrificio inútil. La revolución necesitaba mártires únicamente cuando no quedaba otra opción y hoy todavía quedaban muchas opciones.
Entonces mi mirada se desplazó hacia la tercera condenada, la pirata y por primera vez desde que había comenzado todo aquel caos, guardé silencio, no había llegado a tiempo, no la conocía ni sabía quién era, ni siquiera sabía qué historia la había llevado hasta allí, pero estaba muerta y eso era suficiente. Mis orejas descendieron apenas mientras observaba el cuerpo balancearse. — Lo siento — murmuré casi para mí mismo. Era una derrota pequeña dentro de una batalla más grande, pero seguía siendo una derrota.
Sin embargo, no podía permitirme quedarme mirando demasiado tiempo, porque el sonido de botas y acero me obligó a volver al presente entonces alcé la vista y lo que vi fue una muralla de uniformes, una veintena de guardias armados bloqueándonos el paso, todos apuntando hacia nosotros y de forma casi automática, una sonrisa regresó a mi rostro. — Bueno, esto es incómodo. — Miré a Louis y luego al gyojin — ¿Saben qué es lo más gracioso de todo esto? — dije levantando la voz para que todos me escucharan. — Que acaban de demostrar exactamente todo lo que llevo horas intentando explicar. —Extendí ambos brazos hacia los soldados. — ¡Veinte hombres armados para detener a un revolucionario, un hambriento y un organizador de manifestaciones! ¡Y todavía quieren convencer al pueblo de que nosotros somos la amenaza! — Solté una carcajada, porque la situación era terrible y precisamente por eso encontraba imposible no señalar la ironía.
Mi error fue simple. Había dejado de prestarle atención a Mustachy y cuando uno pasa tanto tiempo dando discursos sobre corrupción, termina olvidando que los corruptos suelen responder con balas en lugar de argumentos. Sentí el impacto en la espalda antes de comprender lo que había ocurrido. — ¡AAAGHHH! — El grito salió de mi garganta de forma involuntaria y luego vino el segundo golpe. mucho más grande. Louis reaccionó casi al mismo tiempo, golpeando la estructura principal de la plataforma. La vieja construcción crujió de arriba abajo antes de colapsar completamente y todo se vino abajo y nosotros con ello, durante unos segundos no existió más que polvo, ruido y caos. Cuando finalmente logré incorporarme, me encontré cubierto de astillas y restos de madera. Me dolía todo el cuerpo, aunque sorprendentemente seguía entero.
— Ufff, pero avisaaaa primero Louisss — escupí una pequeña astilla de madera. — Definitivamente esto va a dejar marca. — Mis orejas se movieron inmediatamente, yo estaba bien, Louis estaba bien, pero el gyojin no tanto que digamos. Mi expresión cambió al instante al verlo porque su pierna tenia una posición horrible, no me hacia falta ni ser medico para entender que esa madre se había roto. — Por las zanahorias de mi santa abuela — Apreté los dientes. Aquel hombre había sobrevivido a una ejecución para terminar aplastado por una plataforma. La revolución tenía un sentido del humor bastante cuestionable a veces, escuché entonces la respuesta de Louis y asentí inmediatamente.
— Sí, sí, sí. Haz eso. Llévate a Marius. Busca una salida. Encuentra un médico. Haz algo útil mientras yo sigo tomando malas decisiones. — Porque alguien tenía que quedarse atrás y siendo sinceros jamás había sido bueno huyendo antes que los demás, entonces mis ojos recorrieron los escombros y allí lo vi, el enano gruñón sepultado parcialmente entre las maderas y gritando pidiendo ayuda, exigiendo que alguien lo sacara y tuve que observarlo durante varios segundos y entonces caminé hacia él. — Vaya — comenté inclinando apenas la cabeza. — Qué situación tan desafortunada. — Me agaché frente a los restos de la plataforma. — ¿Sabes? Normalmente este sería el momento donde el villano recibe exactamente lo que merece. — Lo señalé.
— Y para ser completamente honesto, llevas todo el día esforzándote muchísimo para convencerme de que te deje ahí. — suspiré porque en verdad soy un hombre con demasiados defectos, pero mi mamita me había enseñado principios — El problema es que, si te dejo morir debajo de estas tablas, terminaría pareciéndome demasiado a la clase de persona contra la que llevo años dando discursos. — Negué con el cabeza claramente molesto por mi propia conclusión. — Qué fastidio ser revolucionario con principios. — Entonces me incorporé y me giré hacia los guardias que seguían rodeando la zona.
— ¡EH, USTEDES! ¡LOS DEL UNIFORME! — señalé a los soldados. — ¡Su jefe está atrapado aquí! ¡Vengan a sacarlo! ¡Y si alguno intenta dispararme mientras tanto, voy a asumir que están intentando asesinar a su propio superior! — Luego volví a mirar a Mustachy. — Y tú aprovecha este momento para reflexionar. Porque si sobrevives hoy, vas a deberle la vida exactamente al mismo revolucionario al que estabas intentando ejecutar hace unos minutos. — mis orejas volvieron a erguirse, mi sonrisa regresó. — Aunque sigo pensando que tu bigote es ridículo. —
Entonces mi mirada se desplazó hacia la tercera condenada, la pirata y por primera vez desde que había comenzado todo aquel caos, guardé silencio, no había llegado a tiempo, no la conocía ni sabía quién era, ni siquiera sabía qué historia la había llevado hasta allí, pero estaba muerta y eso era suficiente. Mis orejas descendieron apenas mientras observaba el cuerpo balancearse. — Lo siento — murmuré casi para mí mismo. Era una derrota pequeña dentro de una batalla más grande, pero seguía siendo una derrota.
Sin embargo, no podía permitirme quedarme mirando demasiado tiempo, porque el sonido de botas y acero me obligó a volver al presente entonces alcé la vista y lo que vi fue una muralla de uniformes, una veintena de guardias armados bloqueándonos el paso, todos apuntando hacia nosotros y de forma casi automática, una sonrisa regresó a mi rostro. — Bueno, esto es incómodo. — Miré a Louis y luego al gyojin — ¿Saben qué es lo más gracioso de todo esto? — dije levantando la voz para que todos me escucharan. — Que acaban de demostrar exactamente todo lo que llevo horas intentando explicar. —Extendí ambos brazos hacia los soldados. — ¡Veinte hombres armados para detener a un revolucionario, un hambriento y un organizador de manifestaciones! ¡Y todavía quieren convencer al pueblo de que nosotros somos la amenaza! — Solté una carcajada, porque la situación era terrible y precisamente por eso encontraba imposible no señalar la ironía.
Mi error fue simple. Había dejado de prestarle atención a Mustachy y cuando uno pasa tanto tiempo dando discursos sobre corrupción, termina olvidando que los corruptos suelen responder con balas en lugar de argumentos. Sentí el impacto en la espalda antes de comprender lo que había ocurrido. — ¡AAAGHHH! — El grito salió de mi garganta de forma involuntaria y luego vino el segundo golpe. mucho más grande. Louis reaccionó casi al mismo tiempo, golpeando la estructura principal de la plataforma. La vieja construcción crujió de arriba abajo antes de colapsar completamente y todo se vino abajo y nosotros con ello, durante unos segundos no existió más que polvo, ruido y caos. Cuando finalmente logré incorporarme, me encontré cubierto de astillas y restos de madera. Me dolía todo el cuerpo, aunque sorprendentemente seguía entero.
— Ufff, pero avisaaaa primero Louisss — escupí una pequeña astilla de madera. — Definitivamente esto va a dejar marca. — Mis orejas se movieron inmediatamente, yo estaba bien, Louis estaba bien, pero el gyojin no tanto que digamos. Mi expresión cambió al instante al verlo porque su pierna tenia una posición horrible, no me hacia falta ni ser medico para entender que esa madre se había roto. — Por las zanahorias de mi santa abuela — Apreté los dientes. Aquel hombre había sobrevivido a una ejecución para terminar aplastado por una plataforma. La revolución tenía un sentido del humor bastante cuestionable a veces, escuché entonces la respuesta de Louis y asentí inmediatamente.
— Sí, sí, sí. Haz eso. Llévate a Marius. Busca una salida. Encuentra un médico. Haz algo útil mientras yo sigo tomando malas decisiones. — Porque alguien tenía que quedarse atrás y siendo sinceros jamás había sido bueno huyendo antes que los demás, entonces mis ojos recorrieron los escombros y allí lo vi, el enano gruñón sepultado parcialmente entre las maderas y gritando pidiendo ayuda, exigiendo que alguien lo sacara y tuve que observarlo durante varios segundos y entonces caminé hacia él. — Vaya — comenté inclinando apenas la cabeza. — Qué situación tan desafortunada. — Me agaché frente a los restos de la plataforma. — ¿Sabes? Normalmente este sería el momento donde el villano recibe exactamente lo que merece. — Lo señalé.
— Y para ser completamente honesto, llevas todo el día esforzándote muchísimo para convencerme de que te deje ahí. — suspiré porque en verdad soy un hombre con demasiados defectos, pero mi mamita me había enseñado principios — El problema es que, si te dejo morir debajo de estas tablas, terminaría pareciéndome demasiado a la clase de persona contra la que llevo años dando discursos. — Negué con el cabeza claramente molesto por mi propia conclusión. — Qué fastidio ser revolucionario con principios. — Entonces me incorporé y me giré hacia los guardias que seguían rodeando la zona.
— ¡EH, USTEDES! ¡LOS DEL UNIFORME! — señalé a los soldados. — ¡Su jefe está atrapado aquí! ¡Vengan a sacarlo! ¡Y si alguno intenta dispararme mientras tanto, voy a asumir que están intentando asesinar a su propio superior! — Luego volví a mirar a Mustachy. — Y tú aprovecha este momento para reflexionar. Porque si sobrevives hoy, vas a deberle la vida exactamente al mismo revolucionario al que estabas intentando ejecutar hace unos minutos. — mis orejas volvieron a erguirse, mi sonrisa regresó. — Aunque sigo pensando que tu bigote es ridículo. —
Contenido Oculto
Un Saltito a la Revolución (Off)
