[Pasado] - La calma después de la Tempesta
#3
A Tobías le había costado mucho dormir aquella noche, repasando mentalmente los sucesos acontecidos aquella misma tarde. Breve, pero extremadamente intensa, la incursión en las instalaciones del doctor Utakata fue un hito en el viaje de los piratas Alas Negras. Todos habían logrado imponerse al desmedido desafío que les había presentado el cerebro más inteligente del mundo. Habían derrotado a un Shichibukai, al más veterano de todos. Esta hazaña marcaría un punto de inflexión en la historia de aquel variopinto grupo de piratas.
Barba naranja no dejaba de pensar en el desastre que resultaba haber perdido aquella inmensa fuente de conocimiento, el laboratorio del doctor Utakata. Si hubieran sido un pelín más fuertes, muy poco, quizás lo habrían evitado, pero ahora solo quedaba restaurar todo lo posible y comenzar algo nuevo casi de cero. El vaquero pensaba en positivo, ahora estaban recuperándose del sobreesfuerzo en el Solar Karna, su hogar. Pero a escasos metros, se erguía un pedazo de tierra rodeado de las aguas del mar más feroz, un territorio al que, a partir de ese momento, también podrían llamar hogar.
Entre todas esas distracciones que mantenían en vela al carpintero, estaba su ansia por aprender y desarrollar sus proyectos. El haber pasado ese largo rato en el que probablemente había sido el laboratorio más avanzado de la actualidad, había excitado bárbaramente la inquietud del joven barba naranja. Pasó un par de horas en su “taller”,  repasando todas sus ideas entre hojas y pergaminos. De entre todo, situó un par en concreto en prioridad máxima. Los días que venían iban a estar cargados de trabajo para el vaquero, y eso le encantaba. Primero despejaría las ruinas del laboratorio, recuperando todo lo posible, tanto información como materiales, pero sobre todo, el orden. Lo que más abrumaba a Tobías era el caos en el que se había convertido aquella preciosa y simétrica estructura. Aquella obra de arte era ahora una montaña irregular de escombros. Esa visión también le quitaba el sueño, pero la mochila pesaba demasiado como para no quitársela y tumbarse de una vez por todas en la cama y cerrar los ojos al menos un par de horas, quería aprovechar bien el día siguiente.

Un fuerte grito, proveniente del camarote de al lado, despertó súbitamente al carpintero. Por lo visto Garnet se había despertado. Kenzo se había encargado de llevarlo de vuelta al galeón la tarde anterior. El pelirrojo había vencido su combate, pero terminando inconsciente. Tenía que haber sido una pelea épica con un adversario de talla descomunal, para poder igualar a Garnet en fuerza tenía que serlo. Tobías deseaba conocer todos los detalles. Imaginaba un androide como el que había enfrentado Triana, otra obra de la más alta ingeniería. El carpintero se desperezó con calma, se secó la saliva que empapaba su mejilla izquierda y se vistió antes de salir de su habitación. Pasó primero por la cocina para prepararse una infusión caliente, comenzaba a refrescar, y aunque el pistolero estaba hecho al frío, necesitaba terminar de recomponerse.
Cuando salió a cubierta se percató que debía ser pasado el mediodía, por la posición del sol. Había dormido más de lo esperado, pero era normal por el ajetreo vivido el día anterior. Ahí se encontraban Triana y Garnet, junto al mástil mayor. El humo del cigarro que estaba fumando la capitana, le incitó a acercarse a la barandilla para apoyar su taza sobre ésta, sacar su tabaco y encenderse uno para acompañar su bebida. 

- Buenos días, o buenas tardes mejor dicho. - Mediante los poderes de su fruta, el carpintero acercó una mesita y unas sillas hasta el centro de la cubierta. Se sentó en una de ellas y apoyó la taza sobre la mesa. - ¿Qué tal te encuentras Garnet? Haces buena cara. - Tobías le dio una profunda calada a su cigarro y exhaló el humo degustando su sabor. - ¿Qué tal tu, capitana? - En el fondo, esta segunda, era retórica, pues sabía que tenía que estar preocupada, al igual que él, por las últimas palabras de aquel temible androide rubio, bueno, era Utakata el que estaba detrás de aquellas marionetas. El capitán estaba en peligro, y ellos podían hacer poco, más bien nada, por ayudarlo. Solo confiar en él. - Ayer liamos una buena, jish jish jish jish. - Le hacía gracia que cinco piratas, sin más que su afán por proseguir su viaje hacia la libertad absoluta, hubieran destartalado una ubicación tan relevante para el Gobierno como era aquel laboratorio contra todo pronóstico. Eso tenía que haber llamado mucho la atención. - Cada vez se va a poner más emocionante este viaje, menos mal que es junto a vosotros. - El vaquero estaba algo melancólico, recordando todos los pasos dados hasta el momento, y preocupado por los que iban a tener que dar, sobre todo Yojimbo. Tenían que poner al dia a Garnet, aunque eso implicara preocuparlo, tenía que saberlo. Miró a su compañero elevando ligeramente el mentón. - Lo que hemos hecho va a cabrear mucho al Gobierno. -
[Imagen: l47Ucve.png]

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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RE: [Pasado] - La calma después de la Tempesta - por Tobias Murray - 14-06-2026, 02:26 AM

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