[EVENTO LOCAL - ESPECIAL] Por encima de mi cadáver
#7
El espíritu viajaba más lejos que la vista, pues aunque mi mirada estuviera clavada en los barrotes de la celda que me contenía, mi alma en algún momento había inundado cada rincón de este nivel. Podía sentir las emociones de cada uno de los presos que me rodeaban, de la gente que ardía en el caldero, incluso notaba sus almas debilitarse lentamente hasta que dejaba de sentirlas, y aun así lo que pasó a continuación no lo vi venir. Aun con la mirada perdida, algo llamó potencialmente mi atención, algo tan sorprendente que me devolvió con fuerza al mundo real.
Parpadeé perplejo un par de veces y, boquiabierto, me acerqué un poco a los barrotes de la celda. Poco a poco, la vista se me iba aclarando hasta que mi vista y mi mente se pusieron de acuerdo para, efectivamente, confirmar que lo que estaba viendo era justo lo que pensaba que había visto.

Un caracol.

Volví a parpadear con al boca aún más abierta, ¿qué diablos hacía un maldito caracol aquí? Me quedé unos segundos mirándolo fijamente y parecía que esa cosa también me miraba a mí, pero con una intensidad grandísima, como si quisiera leerme la mente. Los pelos de mis brazos se erizaron al imaginarme aquella bestia diminuta metiéndose por mi nariz e infectándome el cerebro para controlarme como un autómata. Giré la cabeza de lado a lado con fuerza para quitarme ese pensamiento de mi mente y lo volví a mirar, ahora con gran parte de mi largo cabello tapándome el rostro. Tras unos pocos segundos de tensión, pasó, de nuevo, algo excepcional: ese caracol comenzó a mover la boca y emitió una serie de sonidos que formaban palabras, y esas palabras formaron una frase. Con la mano derecha despejé los pelos de mi cara para poder verlo mejor. Ya me había topado con varios de esos seres en el pasado y no había visto hablar a ninguno… ¿Acaso este caracol era el único caracol que podía hablar o es que todos los caracoles hablaban pero no solían hacerlo? No tenía ni la más mínima pista; lo único que tenía claro era que esa cosa sabía mi nombre y que me había ofrecido su ayuda.

-¡¡AH!! -grité en seco, tan asustado como sorprendido mientras retrocedía hasta pegarme a la pared del fondo de mi celda, a causa de la sorpresa. Llevé mi mano a la garganta y la carraspeé para aclarar mi voz, ya que hacía bastante tiempo que no mantenía una conversación con nadie y me dispuse a contestarle mientras me acercaba de nuevo a los barrotes. -Espero que no seas producto de mi imaginación y que de verdad seas un caracol mágico y salvador, así que si puedes ayudarme, hazlo cagando hostias pero ya.

Estaba realmente desesperado y si esa puta cosa babosa y gangosa podía sacarme de aquí, por muy loco que sonase, confiaría en ella mi vida.

Si antes me sentía ansioso, ahora notaba dentro de mi cuerpo auténticos nervios, puede que todo esto fuera producto de mi mente debilitada, pero no podía permitirme el lujo de desaprovechar cualquier intento de salir de allí. Cuando pude controlar mi respiración y comencé a serenarme, noté dos presencias que no habían pisado nunca este nivel. Uno de ellos tenía un aura especialmente floja, y el otro tenía una presencia mucho más… notable, parecida en intensidad a la del conejo que le cortó un brazo a Tobias. Me puse en pie todo lo rápido que pude, haciendo que mis cadenas chocaran contra la piedra y emitieran un sonoro crujido. Fruncí el ceño y esperé; parecía que se iban acercando cada vez más, así que debía estar listo para lo que fuera. Esas dos presencias no tardaron mucho en llegar a mi celda; parecían ser guardias de la prisión. Apreté los puños y pensé en la ofensiva, en cuanto uno de ellos estuviera lo suficientemente cerca, le metería un golpe tan fuerte que le volaría la cabeza, agarraría su uniforme y buscaría en él las llaves para salir de aquí.

El más pusilánime de los dos, que también parecía el más animado, se acercó a los barrotes, los agarró y me empezó a hablar con energía y con una familiaridad muy extraña. Parecía que me conocía de toda la vida, me llamó “Yoji” con cierto cariño en su voz, me dijo que había crecido mucho y que me parecía mucho a mi padre. ¿Qué padre? ¿El que era el Rey de Skypiea y me abandonó o el que me crió y me enseñó a soñar en grande? Tras esto me dijo que me iban a sacar de aquí, así que supuse que serían compinches del caracol mágico, y que retrocediera. Confundido obedecí y desandé dos pasos, acercándome a la pared trasera de la celda. Entonces ocurrió algo que me heló la sangre. Aquel señor de cabeza matemáticamente limpia, perfecta y sin imperfecciones, reveló, que él era…



-¡¿PAPÁ?! -grité atónito en cuanto mostró su verdadero rostro y reveló que él era mi padre. Ese tío parecía ser un Mord como yo, pero más alto incluso y bastante impresionante. Desprendía un aura imposible de medir, al menos para mí, y tenía tanta energía en sus palabras que era abrumador. ¿Cómo ese hombre sin pelo se había transformado en mi padre? Seguramente fuera el efecto de alguna Fruta del Diablo.

Tras esta gran revelación, dijo que quizá no me acordara de él y que quizá tenía muchas preguntas que hacer. Enmudecí; no sabía ni por dónde empezar. Si de verdad era mi padre y si de verdad conseguíamos salir de aquí, le metería un Tierra Dorada en toda la jeta por haberme abandonado, eso lo primero. Aún estaba ordenando mis pensamientos e intentando ordenar mis emociones cuando me comentó que sí recordaba al chico que lo acompañaba, su compañero rubio y desagradable. Negué con la cabeza sin poder decir ni una sola palabra. Por lo visto, su misterioso acompañante iba a venir a rescatarme él solo y, parafraseando a mi padre, hacer eso era de tener una polla bien gorda; eso dijo ella. Era la primera vez que escuché un chiste así de bueno, ¿se le habría ocurrido a él solo? Hacía tanto tiempo que nadie me gastaba una broma y el chiste era tan perfecto que no pude evitar reírme, y su risa junto a la mía se fusionaron en una sola.

-¡¡KIKIKIKIKIKI!!

Pero entonces cuando el ambiente parecía haberse relajado, noté en la lejanía cómo la bestia que custodiaba ese nivel de la prisión se acercaba con hostilidad hacia nuestra posición.

-¡CUIDAD…! ¡¡HOSTIA PUTA!! -grité sorprendido cuando el bruto de mi padre arrancaba la reja que me mantenía encadenado con relativa facilidad, junto con parte de la pared, y se la lanzaba a la bestia que venía a por nosotros. El impacto con parte de la celda empotró a esa cosa contra un muro y acto seguido nos dijo a los tres que quedábamos ahí, que él se encargaba de los guardias, que me quitaran las cadenas y que nos largaríamos de allí. Me parecía el plan perfecto, que compensara los años de ausencia.

En cuanto se fue volando, su compañero comenzó a hablar y dijo que vivir en este lugar tenía que estropear muchísimo el cutis, que a saber qué era eso del cutis. Su voz me resultaba familiar, pero en ese momento tenía tantos estímulos que era incapaz de concentrarme del todo en nada. A continuación se empezó a desnudar, con suavidad y elegancia, sabiendo en todo momento lo que estaba haciendo y entonces me miró sin su disfraz. Inmediatamente mi boca se abrió varias veces la mitad de mi rostro, formando un óvalo, las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos como cascadas y los mocos cayeron de mi nariz de forma grotesca. Los ojos que estaban generando un río de lágrimas se cerraron con tanta fuerza que se generaron a su alrededor arrugas que antes no estaban. ¡Era él! ¡Era Aspros! ¡La definición de amistad! ¡EL NAKAMA! Este tío vino desde aquella isla en la que se quedó para sacarme de aquí, y aunque se encontrara con mi padre de camino, iba a venir solo. ¡¡¡¡SOLO!!!! La última vez que lo vi le dije que la próxima vez que nos viéramos más le valía que trajera un tesoro bajo el brazo y me ha traído el más valioso de todos. ¡¡La posibilidad de ser libre!!

-AaAaAsPrOsSs… - Caí de rodillas y solo podía llorar y hablar entre sollozos. Entonces se acercó a mí, apoyó su mano izquierda sobre mi hombro mientras que con la derecha descolgaba un Den Den Mushi y comenzaba a hablar con… ¡¿Triana?! Agité la cabeza con fuerza para secar mis lágrimas y para que los mocos salieran volando, y en cuanto terminó de hablar, grité para que me escuchara a través de su Den Den Mushi.

-¡TRIANA VIEJA BRUJA! ¡VAMOS A SALIR DE AQUÍ, NI SE OS OCURRA VENIR A BUSCARME!

Lo último que quería era que algo les saliera mal y terminaran ellos también encarcelados, aunque en el fondo sabía que iban a hacer lo que les diera la gana. Tras esto, Aspros se me quedó mirando, le sonreí cerrando los ojos y entendí que el mejor navegante del mundo volvía a la tripulación.
-¡Aspros estás fatal de la puta cabeza! ¡¡Kikikiki!! Escúchame, ¿el caracol que habla es tuyo o de mi padre? -dije mientras lo señalaba con la cabeza y hacía fuerza con los brazos para intentar desencajar las cadenas de la pared.

Hoy había vuelto a nacer.

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RE: [EVENTO LOCAL - ESPECIAL] Por encima de mi cadáver - por Yojimbo - 15-06-2026, 02:15 PM

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