18-06-2026, 02:58 AM
La marea de la Grand Line es definitivamente una cosa revuelta. Tras pelear más de una vez con Inuzuka Jin, éste había terminado solicitando una tregua que terminó deviniendo en él pidiéndoles un favor. Lo más sensato era negarse, mandarle a pastar, pero por los vínculos que ataban al becario de Bajo Mundo con Kiyoshi el capitán de los Sepultura había aceptado, por eso, y por el incentivo que suponía el poder pelear tras sus semanas de reposo involuntario.
Con la misma prolijidad metódica de siempre ordenó cada detalle trayendo consigo sus herramientas en el bolsillo en caso de que tuviese que reparar los aditamentos de sus guantes, o realizarles mantenimiento. Calzó sus guantes alrededor de sus manos reafirmando las zarpas de los mismos, y usó el poco tiempo que tenía para poder redactar una bonita carta que dejó sobre su cama en la cual explicaba que si no volvía, era culpa del yakuza en su totalidad.
Entonces se marchó hasta el punto de encuentro que había pactado por Den Den Mushi con el contrario. Debido a la naturaleza en el trato entre ambos, decir que Eros prestó atención al plan si es que acaso el yakuza lo había explicado era una exageración, pero para él no era nada relevante ya que el único objetivo era patear el culo de quien pudiese en peligro al yakuza y hacer que éste manejara las conversaciones ¿Que tan difícil podía ser? Al final del día podría volver con Kiyoshi, y decirle novedades sobre su búsqueda de justicia.
Cuando llegaron al bar dejó que el mafioso entrase primero, usando una ventana de un par de minutos antes de entrar él también. Su escasa altura, y la cantidad de gente había en el bar, hacía difícil para Eros poder localizar con la mirada al mafioso. Ignoró casi sin quererlo la atención que se centraba en él, pues la suya buscaba al sujeto en cuestión que planeaba usar como carne de cañón.
Había dos maneras de manejarse en un bar en Jaya podías elegir si ser un bocafloja o alguien de perfil bajo. Dependiendo de la misión los Sepultura podían ser una, u otra, pero esa vez Eros se decantó por la opción que menos habilidades sociales le requiriese pasando.
Tardó en sentarse en una de las pocas mesas vacías. Su posición estratégica era darle la espalda a la puerta principal para tener la puerta de servicio de frente, Jin quedaba a su izquierda a un par de metros y podía vigilarlo de soslayo. Observó atento a las mujeres, más precisamente las manos de las mismas, pues bien podía tratarse de asesinas ¿Después de todo quién querría pasar su tiempo libre en un bar con Inuzuka Jin? O le iban a cobrar, o lo iban a matar. El decidió observar.
Hoy no bebería, decantándose por un nuevo plan llamado “Pedir agua con rodajas de naranja, hielo y menta.” Después de todo pelear ebrio, o enfermo, eran dos cosas que bajaban su rendimiento y los hombres después de cierta edad no quieren que les baje el rendimiento de ninguna manera.
Posó los codos por encima de la mesa, tenía que tener cuidado con sus zarpas después de todo, pero no le molestaba demostrar que estaba armado. Nobleza obliga.
Con la misma prolijidad metódica de siempre ordenó cada detalle trayendo consigo sus herramientas en el bolsillo en caso de que tuviese que reparar los aditamentos de sus guantes, o realizarles mantenimiento. Calzó sus guantes alrededor de sus manos reafirmando las zarpas de los mismos, y usó el poco tiempo que tenía para poder redactar una bonita carta que dejó sobre su cama en la cual explicaba que si no volvía, era culpa del yakuza en su totalidad.
Entonces se marchó hasta el punto de encuentro que había pactado por Den Den Mushi con el contrario. Debido a la naturaleza en el trato entre ambos, decir que Eros prestó atención al plan si es que acaso el yakuza lo había explicado era una exageración, pero para él no era nada relevante ya que el único objetivo era patear el culo de quien pudiese en peligro al yakuza y hacer que éste manejara las conversaciones ¿Que tan difícil podía ser? Al final del día podría volver con Kiyoshi, y decirle novedades sobre su búsqueda de justicia.
Cuando llegaron al bar dejó que el mafioso entrase primero, usando una ventana de un par de minutos antes de entrar él también. Su escasa altura, y la cantidad de gente había en el bar, hacía difícil para Eros poder localizar con la mirada al mafioso. Ignoró casi sin quererlo la atención que se centraba en él, pues la suya buscaba al sujeto en cuestión que planeaba usar como carne de cañón.
Había dos maneras de manejarse en un bar en Jaya podías elegir si ser un bocafloja o alguien de perfil bajo. Dependiendo de la misión los Sepultura podían ser una, u otra, pero esa vez Eros se decantó por la opción que menos habilidades sociales le requiriese pasando.
Tardó en sentarse en una de las pocas mesas vacías. Su posición estratégica era darle la espalda a la puerta principal para tener la puerta de servicio de frente, Jin quedaba a su izquierda a un par de metros y podía vigilarlo de soslayo. Observó atento a las mujeres, más precisamente las manos de las mismas, pues bien podía tratarse de asesinas ¿Después de todo quién querría pasar su tiempo libre en un bar con Inuzuka Jin? O le iban a cobrar, o lo iban a matar. El decidió observar.
Hoy no bebería, decantándose por un nuevo plan llamado “Pedir agua con rodajas de naranja, hielo y menta.” Después de todo pelear ebrio, o enfermo, eran dos cosas que bajaban su rendimiento y los hombres después de cierta edad no quieren que les baje el rendimiento de ninguna manera.
Posó los codos por encima de la mesa, tenía que tener cuidado con sus zarpas después de todo, pero no le molestaba demostrar que estaba armado. Nobleza obliga.
Ataud
![[Imagen: xNGUFie.png]](https://i.imgur.com/xNGUFie.png)
