20-06-2026, 08:57 AM
Una vez dentro del cubículo, dejándose llevar por las mujeres y mirando de reojo el local, solo por si reconocía a alguien más además de a Eros. No prestó tanta atención o, al menos, no la suficiente, solo pudo ver un poco por encima, ya que las muchachas estaban ansiosas por el protagonismo. Por el momento se acomodaría, con las mujeres rodeándole. Quién iba a engañar a nadie, las tres eran bellísimas, pero ninguna lograba tener un parecido al que tanto añoraba, que era en quien más pensaba últimamente. ¿Qué sería de él? Deseaba volver a verlo pronto. Sin embargo sonrió de medio lado a las muchachas, con calma, estirando su brazo hacia algún cenicero que hubiera en el interior, para dejar caer allí las cenizas de su cigarrillo.
No iba a mencionar su nueva labor como becario del Banco, eso podría ser un gran quebradero de cabezas. Dejó la copa sobre la mesa para poder terminar con más calma el cigarrillo. —No soy nadie demasiado relevante, pero me halagan, señoritas, solo alguien que está de paso. — Las manos del yakuza se elevaban para tomar el mentón de la rubia, obligándola a mirarlo directamente. —Si mi rostro está tallado por los ángeles, ¿por qué está tallado el de ustedes? ¿Hm?
Del mismo modo que ellas, él aprovechó para usar su diestra para atraer a quien tenía más cerca, la de cabello oscuro, paseando su mano hacia la espalda de la joven, desviando la mirada hacia ella. No es que no supiera que buscarían bebidas gratis, no sería el primer encuentro así con cualquiera. —¿Qué les apetece beber? Pidan lo que les apetezca.
Los ojos fríos regresaron a su cerveza ahora que veía a la rubia acercándosela. Le estiró el cenicero para que lo acomodara de vuelta, ahora que ya había terminado de fumar, podía centrarse un poco más en la bebida que él mismo había traído. Con su zurda, palmeó sobre su muslo izquierdo, observando a la de cabello pelirrojo. —¿Por qué no sientas también cerca?
Elevó, ahora sí, su zurda para retomar su cerveza, dando un corto trago. Cerró los ojos para disfrutar del sabor del alcohol en su paladar, elevando su brazo con la bebida en la mano, dando paso a que cualquiera de las dos mujeres se acomodara a su lado.
Descendió su diestra, apartándola de la espalda de la morena. Sus ojos volvieron a mirar de reojo a la entrada, reacomodando sus manos en uno de sus muslos, cerca de una de sus dos katanas, que no planeaba soltar pronto por el momento. —Después de esta, solo tomaré una más. En esa pueden invitarme si tanto lo desean, señoritas. — Acercó de nuevo su cerveza hacia sus labios, dando un pequeño segundo sorbo al contenido.

—Tranquilas, señoritas, hay para todas.
No iba a mencionar su nueva labor como becario del Banco, eso podría ser un gran quebradero de cabezas. Dejó la copa sobre la mesa para poder terminar con más calma el cigarrillo. —No soy nadie demasiado relevante, pero me halagan, señoritas, solo alguien que está de paso. — Las manos del yakuza se elevaban para tomar el mentón de la rubia, obligándola a mirarlo directamente. —Si mi rostro está tallado por los ángeles, ¿por qué está tallado el de ustedes? ¿Hm?
Del mismo modo que ellas, él aprovechó para usar su diestra para atraer a quien tenía más cerca, la de cabello oscuro, paseando su mano hacia la espalda de la joven, desviando la mirada hacia ella. No es que no supiera que buscarían bebidas gratis, no sería el primer encuentro así con cualquiera. —¿Qué les apetece beber? Pidan lo que les apetezca.
Los ojos fríos regresaron a su cerveza ahora que veía a la rubia acercándosela. Le estiró el cenicero para que lo acomodara de vuelta, ahora que ya había terminado de fumar, podía centrarse un poco más en la bebida que él mismo había traído. Con su zurda, palmeó sobre su muslo izquierdo, observando a la de cabello pelirrojo. —¿Por qué no sientas también cerca?
Elevó, ahora sí, su zurda para retomar su cerveza, dando un corto trago. Cerró los ojos para disfrutar del sabor del alcohol en su paladar, elevando su brazo con la bebida en la mano, dando paso a que cualquiera de las dos mujeres se acomodara a su lado.

—Me parece un buen trato, pero muchachas, hoy no me apetece pasarme demasiado con el alcohol.
Descendió su diestra, apartándola de la espalda de la morena. Sus ojos volvieron a mirar de reojo a la entrada, reacomodando sus manos en uno de sus muslos, cerca de una de sus dos katanas, que no planeaba soltar pronto por el momento. —Después de esta, solo tomaré una más. En esa pueden invitarme si tanto lo desean, señoritas. — Acercó de nuevo su cerveza hacia sus labios, dando un pequeño segundo sorbo al contenido.
Cajita de Tabaco
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
