[Presente Relativo] Una investigación rutinaria
#25
Las palabras que Ikirami había dicho parecían haber calado más hondo de lo que había imaginado. A medida que las pronunciaba, Erika se ablandaba gradualmente hasta derramar una lágrima. Ikirami la observaba, abrumada, preguntándose si había sido demasiado directa con su proposición. Entonces, Erika se levantó y se sentó junto a Ikirami, apoyándose en ella. Confesó que era la primera vez que alguien quería su compañía. Ikirami se sorprendió, pues no veía nada malo en Erika, y le pasó un brazo por encima, brindándole su apoyo.

–Eso es que no has conocido a la gente adecuada. Pero siempre hay tiempo. La vida cambia, las cosas cambian. Lo que hoy te parece imposible, mañana puede ser algo cotidiano –dijo Ikirami, cerrando los ojos y envolviendo a Erika en un abrazo.

Erika continuó hablando sobre lo hermoso que le parecía el sueño de Ikirami, compartiendo también un poco de su desdén por los piratas. Luego, comenzó a sollozar, con lágrimas corriendo por sus mejillas. Le dijo a Ikirami que le encantaría acompañarla, pero que no se veía como Marine, que no creía encajar. A Ikirami le dolió un poco, pero ya sabía que proponer algo así era una locura. Sacrificar la vida por los demás requería una resolución y voluntad muy firmes. Erika confirmó que también había sentido esa conexión, haciéndola sentir alivio de que no fuera unilateral. Acarició la espalda de Erika suavemente mientras le dejaba hablar. Le propuso que, aunque no pudiera unirse a ella en ese momento, buscaría su propia manera de ayudarla con su sueño, preguntándole si la esperaría. Ikirami no quería interrumpirla, viendo cómo se esforzaba por abrirse. Erika recalcó que era una persona vulgar y malhablada, pero que a su lado se sentía diferente, capaz de contener un poco ese lado, aunque seguía siendo un poco tonta.

Para Ikirami era extraño que Erika se considerara de manera tan despectiva cuando a ella le parecía tierna y adorable, iaún con esas cosas que describía. Incluso pensaba que sin ellas, Erika no sería igual de agradable y genuina. Era parte de apreciar realmente a alguien, querer incluso aquellas cosas que podrían ser consideradas defectos por otros.

–Te esperaré todo el tiempo que haga falta, incluso si son treinta años. Con tal de que podamos disfrutar de otro día como este. Eso es lo que hacen los buenos amigos –susurró Ikirami con una voz amable y llena de cariño–. Y si eres tú la que me necesita, también estaré ahí para protegerte y ayudarte.

Entonces Erika se incorporó, quitándose las lágrimas que hasta hacía un momento le inundaban los ojos y la cara. Se bebió de un trago su cerveza y se animó de nuevo, girando para mirar a Ikirami. Le propuso seguir bebiendo o irse ya.

–Una más –respondió con una sonrisa radiante de felicidad–. Si me voy mañana, al menos quiero que lo último que recordemos sean risas y no lágrimas. ¡Una ronda de sake, camarero! –exclamó, levantando la mano y haciendo señas al mesero.

Al cabo de unos segundos, les trajeron una botella de sake y unos vasos de chupito. Ikirami sirvió a ambas, apoyó una de sus piernas en el banco girándose hacia Erika, le ofreció uno de los chupitos y levantó el suyo con el brazo extendido para brindar.

–¡Por una nueva amistad y por el futuro brillante que nos espera!
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RE: [Presente Relativo] Una investigación rutinaria - por Ikirami - 29-11-2023, 07:15 PM

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