23-06-2026, 02:35 AM
“¿No ves el boxer?”
No, no los veo. No los quiero ver.
Entonces escuché lo más absurdo salir de sus labios aunque había un atisbo de razón en cada palabra, ¿Calor?, sí… justo ahora hacía calor y comprendía lo que intentaba explicarme, sin embargo antes de debatir aquella exposición casi ilustrativa de sus calzones, mi mente regresó a aquel escenario donde él huía de las llamas, de aquel intenso incienso rojizo y abrasador que envolvió el muelle aquella noche que lo conocí a la orilla de su infortunio caos, quizás era eso… sentirse prisionero de algo que tan solo le brindaba abrigo, la calidez tan pequeña parece consumirlo por completo, fue entonces cuando la pregunta se hizo presente en mi cabeza, ¿Cómo sería abrazar el infierno?
La risa escandalosa de Enji me tomó completamente por sorpresa lo que logró provocar que me atragantara con la cerveza de una segunda ronda, tosí un par de veces mientras lo escuchaba hablar sobre lo divertido que era viajar en tortuga, y tenía razón, ciertamente que lo es, sin embargo jamás habría imaginado que aquel joven que vi en el puerto, montado en una tortuga gigante… fueran precisamente ese par —- ¡AH!, ¡Sí, sí, lo recuerdo bien!, ¡Todo el mundo se les quedaba viendo jajaja!
—- Sí, Juan es un maravilloso Marine, recuerdo que me dijo que deseaba ser héroe de los niños, me parece un objetivo muy noble —- Tomé de nuevo de aquel líquido ámbar en memoria y cariño del Gyojin cangrejo.
Las palabras de Enji parecían llegar más despacio de lo habitual o quizás era yo quien las procesaba con una atención inusual, mis ojos azulinos permanecían fijos en su mano, observando la textura de su piel mientras incluso presionaba con suavidad la parte superior de su piel como si al hacerlo pudiera ver el veneno emerger ante mis ojos, pero terminé imaginando todas las formas en que Enji habría aprendido a dominar una habilidad tan peligrosa como esa, lo imagine lastimándose incluso en el proceso. — ¿Se puede enfrascar?, imagina vender veneno jajaja…¿No?, ¿Existe algo así? —- Pensé cuidadosamente sin verle en absoluto. — ¿Solo sale por tus manos?, ¿Tu saliva también es venenosa?, ¿Tu sudor?, ¿Tus lágrimas?... —-- Mi cabeza iba a mil segundos con cada pregunta que surgía.
—Suena como algo con lo que se debe tener muchísimo cuidado.
Sí él había necesitado tanto esfuerzo para controlar perfectamente su fruta, ¿significa que yo también puedo tener un resultado así?, ¿Sería la práctica lo que realmente necesito para dominar la habilidad de mi fruta?. Renuncié a esa posibilidad.
Volví a mirar a Enji. — Es una habilidad increíble, nunca dejas de sorprenderme
Ahora descansé mi cuerpo sobre la silla en una postura mucho más relajada mientras tomaba un par de maní del pequeño tazón, buscando ahora reemplazar el amargor de la cerveza que aún sentía sobre mi lengua. —- Bueno… creo que no tengo más preguntas…
—- ¿Algo que quieras saber de mí?
Ah, eso es una pregunta.
No, no los veo. No los quiero ver.
Entonces escuché lo más absurdo salir de sus labios aunque había un atisbo de razón en cada palabra, ¿Calor?, sí… justo ahora hacía calor y comprendía lo que intentaba explicarme, sin embargo antes de debatir aquella exposición casi ilustrativa de sus calzones, mi mente regresó a aquel escenario donde él huía de las llamas, de aquel intenso incienso rojizo y abrasador que envolvió el muelle aquella noche que lo conocí a la orilla de su infortunio caos, quizás era eso… sentirse prisionero de algo que tan solo le brindaba abrigo, la calidez tan pequeña parece consumirlo por completo, fue entonces cuando la pregunta se hizo presente en mi cabeza, ¿Cómo sería abrazar el infierno?
La risa escandalosa de Enji me tomó completamente por sorpresa lo que logró provocar que me atragantara con la cerveza de una segunda ronda, tosí un par de veces mientras lo escuchaba hablar sobre lo divertido que era viajar en tortuga, y tenía razón, ciertamente que lo es, sin embargo jamás habría imaginado que aquel joven que vi en el puerto, montado en una tortuga gigante… fueran precisamente ese par —- ¡AH!, ¡Sí, sí, lo recuerdo bien!, ¡Todo el mundo se les quedaba viendo jajaja!
—- Sí, Juan es un maravilloso Marine, recuerdo que me dijo que deseaba ser héroe de los niños, me parece un objetivo muy noble —- Tomé de nuevo de aquel líquido ámbar en memoria y cariño del Gyojin cangrejo.
Las palabras de Enji parecían llegar más despacio de lo habitual o quizás era yo quien las procesaba con una atención inusual, mis ojos azulinos permanecían fijos en su mano, observando la textura de su piel mientras incluso presionaba con suavidad la parte superior de su piel como si al hacerlo pudiera ver el veneno emerger ante mis ojos, pero terminé imaginando todas las formas en que Enji habría aprendido a dominar una habilidad tan peligrosa como esa, lo imagine lastimándose incluso en el proceso. — ¿Se puede enfrascar?, imagina vender veneno jajaja…¿No?, ¿Existe algo así? —- Pensé cuidadosamente sin verle en absoluto. — ¿Solo sale por tus manos?, ¿Tu saliva también es venenosa?, ¿Tu sudor?, ¿Tus lágrimas?... —-- Mi cabeza iba a mil segundos con cada pregunta que surgía.
—Suena como algo con lo que se debe tener muchísimo cuidado.
Sí él había necesitado tanto esfuerzo para controlar perfectamente su fruta, ¿significa que yo también puedo tener un resultado así?, ¿Sería la práctica lo que realmente necesito para dominar la habilidad de mi fruta?. Renuncié a esa posibilidad.
Volví a mirar a Enji. — Es una habilidad increíble, nunca dejas de sorprenderme
Ahora descansé mi cuerpo sobre la silla en una postura mucho más relajada mientras tomaba un par de maní del pequeño tazón, buscando ahora reemplazar el amargor de la cerveza que aún sentía sobre mi lengua. —- Bueno… creo que no tengo más preguntas…
—- ¿Algo que quieras saber de mí?
Ah, eso es una pregunta.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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