23-06-2026, 02:50 AM
“ Anti progresistas “,
rezaba el título del periódico. Un título grande y llamativo, pero que se veía terriblemente opacado por la imagen que lo acompañaba.—¡El diABLO!
Enji abrió grandes los ojos, luchando por conservarlos dentro de sus cuencas. Pegó el periódico a su pecho, lo abrazó un segundo mientras daba una inspección rápida a la cubierta. ¿Seguía estando solo? Bien, bien. Volvió a echar un vistazo, sintiendo que, de pronto, el periódico se había convertido en una especie de revista prohibida. ¿Quién había aprobado esa imagen como portada? ¿Y quién había sido el afortunado bastardo que tomó la fotografía? Definitivamente, se había equivocado de profesión.
“ La infame tripulación de los Alas Negras asalta la noble y científica isla de Punk Hazard ”
—¿Así está Triana?
Devoró la noticia con urgencia, buscando, en algún lugar de la nota, una justificación para el ángulo de la fotografía. Sus ojos fueron de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, bajando escalonadamente por la página hasta llegar al pie.
—Y mataron al viejo, claro. Mierda, depende de cómo, tampoco tendría problema en que me matase esa mujer… En fin, a ver, parece que la cagaron, ¿no? Su capitán se va para la horca. —Pensaba en voz alta. Se dejó caer hacia atrás, recostandose en la cubierta con el periódico extendido frente a sus ojos—. Yojimbo Lemarcus Cornell… hermano, ¿por qué tantos nombres?
Suspiró, rodó los ojos y pasó de página. La muerte de Yojimbo era una consecuencia natural de las decisiones de quienes fueran sus compañeros, y, aún con eso, creía que habían hecho lo correcto. Así, al menos, el famoso fundador de la banda podría morir de una vez y dejar de sufrir la eterna espera en Impel Down. ¿Habría forma de llegar hasta Impel Down para estar como testigos de la ejecución? El Nuevo Mundo estaba tan lejos…
—Y mientras a uno lo matan, otro abre su territorio para unos juegos. ¿Qué tienen en la cabeza? —Se encogió de hombros y rió entre dientes, sin poder contener la emoción de imaginarse en los cielos—. Espero que no te toque a ti ahora, monito.
Las noticias seguían. En Drum, una isla de otra de las corrientes del Grand Line, la División 60 había cumplido con una peligrosa misión e impedido un atentado. ¿Y ese era su capitán?
—Tiene cara de nene, shihaha…
¿O en su división eran todos muy viejos? Después de conocer sobre el Almirante Dimipalo, el rango de edad había perdido el sentido. ¿Quién llegaba a Almirante antes de los veinte años?
Siguiente página: revolución. Enji arrugó el ceño.
—Huh, mierda, ahí vamos…
Empezó a pasar de página, una detrás de otra, mirando más por encima las noticias. Nunca le llamaban mucho la atención las noticias sobre la llamada “Revolución”, lo que para él solo era un montón de idiotas mal organizados que gritaban mucho y hacían poco. Los salteó y fue a la siguiente noticia, que trataba, cómo no, de Perro Sanxe. Otro salto de manual. Las noticias sobre la siempre polémica vida del vicealmirante eran material de colección, pero para personas bizarras, y no su tipo de bizarres. Bizarras en el sentido anglosajón de la palabra.
Por último, la noticia de una nueva banda pirata y…
—Maki D. Zenin…
¿De dónde le sonaba? Ah, sí, la mujer del pollo gigante… de pronto, sentía que le caía incluso peor que antes.
—¿Solea tú…? Sí, no, suficiente periódico por hoy. —Arrojó el diario hacia atrás, por encima de su hombro, y se levantó de un salto—. ¡Eh, chicos! ¿Alguno va a ayudarme a levantar la mierda de Ford? ¡Llegaron wanteds nuevos!

