30-11-2023, 10:40 PM
Tomasteis el camino correcto, ya puestos, y accedisteis a entrar en la instancia. Hawk os permitió pasar antes que él y pudisteis escuchar como una gruesa losa de piedra se arrastraba mientras las voces de Sax y Volcano se iban alejando cada vez más. Se habían marchado por donde habíais venido e iban charlando sobre sus cosas, cerrando tras de si una puerta que os impedía de nuevo el acceso al túnel que os llevaría de vuelta a la iglesia. Así pues, ellos formaban parte de vuestro pasado y actualmente tendríais que afrontar vuestro presente, ya que cuando entrasteis en la instancia una intensa luz brillante os cegó temporalmente, fruto del contraste de iluminación. No pudisteis apreciar sus dimensiones, pero eran de veinte metros de largo, por veinte de ancho en sus zonas más alejadas entre si.
— Con su permiso, señor Blackmore — dijo Hawk entrando tras vosotros y cerrando la puerta a sus espaldas, permaneciendo erguido y con los brazos cruzados en vuestra retaguardia, en completo silencio, un silencio que se volvió sepulcral cuando el sonido de la losa finalmente se detuvo, y en su lugar fue invadido por el sonido de una gota cayendo lentamente de un frasco de vidrio abombado hacia otro cónico. Parecía un experimento científico que llevaba un líquido verdoso de un recipiente a otro y emitía ligeramente algo de vapor. Dicho elemento estaba en una mesa lateral, a la derecha, en la estancia a la que acababais de entrar, que era octogonal y tenía una claraboya por techo, de vidrios templados y duros que estaban cubiertos por arena por el exterior, y se movían de cuando en cuando fruto de las oleadas del viento. La altura de la habitación y para llegar hasta el punto más bajo de dicho techo abovedado era de veinte metros. El punto más alto, el centro de esta cúpula, estaba a veinticinco. La iluminación provenía de todos los vértices del octógono del techo, una lámpara de fósforo que brillaba con intenta furia blanca, sin titilar ni un sólo milímetro el cuerpo de la llama.
Las paredes estaban decoradas con tapetes gruesos y tejidos coloridos, oscilando entre morados, rojos, y negros, a juego con una gran alfombra circular que no tocaba los vértices del suelo pero se aproximaba, cubriendo doce metros de radio desde su centro, donde se encontraba un escritorio de color caoba oscuro, con un fino mantel rojo que sólo tapaba su cubierta, y sobre el cual descansaban varias hojas, una pluma y un tintero. Carpetas y papeles amontonados junto a un Den Den Mushi apagado, visiblemente dormido. Tras ese escritorio había una figura sentada en una silla de similar confección que se levantó sin hacer ruido y caminó hasta estar en el flanco izquierdo - desde su perspectiva - de la mesa.
— Tú siempre tan correcto, mi querido Hawk — dijo aquella voz — Mmmpfpfpfpfpf — sorprendentemente, rio por lo bajo con un tono pomposo y desagradable — ¡Es cierto lo que ven mis ojos! — sentenció, y dio un leve golpe en la mesa sobre un papel, recogiendo este que resultó ser un periódico — ¡El mismísimo héroe de los Cabos Gemelos! — anunció, refiriéndose a Joe y comenzó a caminar hacia ellos, dando ligeras palmas como si fingiera un abrupto aplauso parándose primero frente a Viktor quien entró en vanguardia, apoyando su mano gentilmente sobre su hombro derecho — Permítame — dijo e instó por apartarte con suavidad un paso a un lado, llegando frente a Joe y tocándole en el fornido brazo — Está usted en buena forma Marine — dijo en un casi susurro — ¡Es perfecto! ¡Amo a los Marines! — matizó y se separó del dúo alzando las manos al aire y girando sobre si mismo, muy teatral — ¿Verdad que si Hawk? — le preguntó al mink sin mirarle — Los ama, señor — confirmó la jirafa — Los amo, si... — añadió y paró junto a su mesa, esta vez por delante de ella y mirándoos mientras apoyaba los brazos por detrás de su espalda en la madera a tiempo que apoyaba su trasero en la misma, permaneciendo en silencio unos pocos segundos.
— Veo que si un héroe de la Marina como usted puede aceptar trabajar con un cazador venido a menos como el señor que le acompaña, entenderá la sutileza de la negociación y la necesidad del comercio para un correcto equilibrio en le mundo ¿me equivoco, señor... Joe? — soltó una mueca de desagrado — Argh, disculpe mi falta de tacto, por algún motivo aun no conozco su apellido ¿sería tan amable? — preguntó mientras hacía un gesto con la mano a Hawk quien comenzó a andar hacia el lado opuesto de la habitación por el que habíais entrado, levantando uno de los tapetes y desapareciendo tras él.
— Hagamos negocios — dijo, más ordenándolo que sugiriéndolo, con un tono muy tranquilo y amable.
— Con su permiso, señor Blackmore — dijo Hawk entrando tras vosotros y cerrando la puerta a sus espaldas, permaneciendo erguido y con los brazos cruzados en vuestra retaguardia, en completo silencio, un silencio que se volvió sepulcral cuando el sonido de la losa finalmente se detuvo, y en su lugar fue invadido por el sonido de una gota cayendo lentamente de un frasco de vidrio abombado hacia otro cónico. Parecía un experimento científico que llevaba un líquido verdoso de un recipiente a otro y emitía ligeramente algo de vapor. Dicho elemento estaba en una mesa lateral, a la derecha, en la estancia a la que acababais de entrar, que era octogonal y tenía una claraboya por techo, de vidrios templados y duros que estaban cubiertos por arena por el exterior, y se movían de cuando en cuando fruto de las oleadas del viento. La altura de la habitación y para llegar hasta el punto más bajo de dicho techo abovedado era de veinte metros. El punto más alto, el centro de esta cúpula, estaba a veinticinco. La iluminación provenía de todos los vértices del octógono del techo, una lámpara de fósforo que brillaba con intenta furia blanca, sin titilar ni un sólo milímetro el cuerpo de la llama.
Las paredes estaban decoradas con tapetes gruesos y tejidos coloridos, oscilando entre morados, rojos, y negros, a juego con una gran alfombra circular que no tocaba los vértices del suelo pero se aproximaba, cubriendo doce metros de radio desde su centro, donde se encontraba un escritorio de color caoba oscuro, con un fino mantel rojo que sólo tapaba su cubierta, y sobre el cual descansaban varias hojas, una pluma y un tintero. Carpetas y papeles amontonados junto a un Den Den Mushi apagado, visiblemente dormido. Tras ese escritorio había una figura sentada en una silla de similar confección que se levantó sin hacer ruido y caminó hasta estar en el flanco izquierdo - desde su perspectiva - de la mesa.
— Tú siempre tan correcto, mi querido Hawk — dijo aquella voz — Mmmpfpfpfpfpf — sorprendentemente, rio por lo bajo con un tono pomposo y desagradable — ¡Es cierto lo que ven mis ojos! — sentenció, y dio un leve golpe en la mesa sobre un papel, recogiendo este que resultó ser un periódico — ¡El mismísimo héroe de los Cabos Gemelos! — anunció, refiriéndose a Joe y comenzó a caminar hacia ellos, dando ligeras palmas como si fingiera un abrupto aplauso parándose primero frente a Viktor quien entró en vanguardia, apoyando su mano gentilmente sobre su hombro derecho — Permítame — dijo e instó por apartarte con suavidad un paso a un lado, llegando frente a Joe y tocándole en el fornido brazo — Está usted en buena forma Marine — dijo en un casi susurro — ¡Es perfecto! ¡Amo a los Marines! — matizó y se separó del dúo alzando las manos al aire y girando sobre si mismo, muy teatral — ¿Verdad que si Hawk? — le preguntó al mink sin mirarle — Los ama, señor — confirmó la jirafa — Los amo, si... — añadió y paró junto a su mesa, esta vez por delante de ella y mirándoos mientras apoyaba los brazos por detrás de su espalda en la madera a tiempo que apoyaba su trasero en la misma, permaneciendo en silencio unos pocos segundos.
— Veo que si un héroe de la Marina como usted puede aceptar trabajar con un cazador venido a menos como el señor que le acompaña, entenderá la sutileza de la negociación y la necesidad del comercio para un correcto equilibrio en le mundo ¿me equivoco, señor... Joe? — soltó una mueca de desagrado — Argh, disculpe mi falta de tacto, por algún motivo aun no conozco su apellido ¿sería tan amable? — preguntó mientras hacía un gesto con la mano a Hawk quien comenzó a andar hacia el lado opuesto de la habitación por el que habíais entrado, levantando uno de los tapetes y desapareciendo tras él.
— Hagamos negocios — dijo, más ordenándolo que sugiriéndolo, con un tono muy tranquilo y amable.
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