27-06-2026, 10:24 AM
Me deslizaba rápida y elegantemente por el flanco derecho de la enorme olla, blandiendo aquellas llaves como si del tesoro más valioso se tratase. El plan era sencillo: liberar a la mayor cantidad de presos posibles para generar un gran caos. En teoría era fácil, pero no podía evitar dejarme llevar por el criterio universal y supremo a la hora de tomar la decisión de abrir algunas de las celdas: la belleza.
— Tú sí, tú sí… eks, tú no…¿te encerraron por no saber lo que era el jabón? —señalaba con desdén a los presos cuyo grado de belleza no fuese suficiente para ganarse la libertad—. Es broma, es broma, hoy todos series libres… muy a mi pesar. Liadla mucho, ¿vale? Pero no os acerquéis mucho a mí.
Los gritos de júbilo inundaban la sala, tanto que el sonido de la alarma era apenas perceptible. Una fuerte sacudida hizo que algunos de los presos perdieran el equilibrio y cayeran al suelo, atónitos ante el acalorado combate que discurría, ahora en el nivel inferior, entre El Puño y el tipo escorpión. La olla comenzó a perder parte de su contenido, ya que el espeso líquido burbujeante había comenzado a filtrarse a través del enorme agujero que se había formado en el suelo del nivel.
Cuando acabé de abrir las celdas, completando un semicírculo alrededor de la olla, llegué al punto diametralmente opuesto a la celda del capitán, punto donde me encontré con el enorme Lunarian; a pesar de todo el tiempo que había pasado encerrado, no había perdido un ápice de su característico ánimo. Pero antes de que pudiésemos siquiera cruzar miradas, nos vimos rodeados por un variopinto grupo de prisioneros que ofrecían su ayuda y colaboración para completar la huida. Gracias a mi haki pude detectar que, a pesar de no ser angelitos de la guarda, estaban dispuestos a pelear codo con codo por un bien mayor y común.
Un tipo cabra satánico plagado de parches de pelambrera encrespada y sucia que tapaban zonas que, agradecía a los cielos, no viesen la luz; una cría que, aunque un tanto sociópata y repelente, me agradaba por su forma de repartir insultos sin reparos; un anciano que no había logrado superar su etapa de adolescente rebelde grafitero; y un musculoco triojero obsesionado con el ejercicio físico. ¿Y la guinda del pastel? Un coloso proveniente del nivel inferior, que comenzó a emerger por el enorme boquete del suelo que había producido la pelea de El puño.
—Eh, eh, eh —dije golpeando con el codo el costado de Yojimbo, en una voz apenas perceptible —, relájate que te conozco, no podemos fiarnos del todo de estos tipos, recuérdalo.
Era un grupo de lo más variopinto y carente de glamour, pero era consciente de que si queríamos salir de allí con vida teníamos que cooperar. Con cada presentación Yojimbo se mostraba más y más entusiasmado, como si de un niño ante un escaparate de dulces se tratase, y no como lo que era: una panda de raritos sin amigos y cero habilidades sociales.
— Yo soy Aspros, miembro honorífico de los Alas Negras— alcé mi voz por entre los gritos de los presos liberados— Reina de Kamabakka, modelo, cantante, navegante, cartógrafo, musa del destape y, seguramente, la persona más hermosa que vuestros ojos jamás hayan visto— miré de reojo a Bruno Olimpia, el tipo triocular— sobretodo tú, marichocho, tienes que estar flipando ante esta visión impactante.
— Tú sí, tú sí… eks, tú no…¿te encerraron por no saber lo que era el jabón? —señalaba con desdén a los presos cuyo grado de belleza no fuese suficiente para ganarse la libertad—. Es broma, es broma, hoy todos series libres… muy a mi pesar. Liadla mucho, ¿vale? Pero no os acerquéis mucho a mí.
Los gritos de júbilo inundaban la sala, tanto que el sonido de la alarma era apenas perceptible. Una fuerte sacudida hizo que algunos de los presos perdieran el equilibrio y cayeran al suelo, atónitos ante el acalorado combate que discurría, ahora en el nivel inferior, entre El Puño y el tipo escorpión. La olla comenzó a perder parte de su contenido, ya que el espeso líquido burbujeante había comenzado a filtrarse a través del enorme agujero que se había formado en el suelo del nivel.
Cuando acabé de abrir las celdas, completando un semicírculo alrededor de la olla, llegué al punto diametralmente opuesto a la celda del capitán, punto donde me encontré con el enorme Lunarian; a pesar de todo el tiempo que había pasado encerrado, no había perdido un ápice de su característico ánimo. Pero antes de que pudiésemos siquiera cruzar miradas, nos vimos rodeados por un variopinto grupo de prisioneros que ofrecían su ayuda y colaboración para completar la huida. Gracias a mi haki pude detectar que, a pesar de no ser angelitos de la guarda, estaban dispuestos a pelear codo con codo por un bien mayor y común.
Un tipo cabra satánico plagado de parches de pelambrera encrespada y sucia que tapaban zonas que, agradecía a los cielos, no viesen la luz; una cría que, aunque un tanto sociópata y repelente, me agradaba por su forma de repartir insultos sin reparos; un anciano que no había logrado superar su etapa de adolescente rebelde grafitero; y un musculoco triojero obsesionado con el ejercicio físico. ¿Y la guinda del pastel? Un coloso proveniente del nivel inferior, que comenzó a emerger por el enorme boquete del suelo que había producido la pelea de El puño.
—Eh, eh, eh —dije golpeando con el codo el costado de Yojimbo, en una voz apenas perceptible —, relájate que te conozco, no podemos fiarnos del todo de estos tipos, recuérdalo.
Era un grupo de lo más variopinto y carente de glamour, pero era consciente de que si queríamos salir de allí con vida teníamos que cooperar. Con cada presentación Yojimbo se mostraba más y más entusiasmado, como si de un niño ante un escaparate de dulces se tratase, y no como lo que era: una panda de raritos sin amigos y cero habilidades sociales.
— Yo soy Aspros, miembro honorífico de los Alas Negras— alcé mi voz por entre los gritos de los presos liberados— Reina de Kamabakka, modelo, cantante, navegante, cartógrafo, musa del destape y, seguramente, la persona más hermosa que vuestros ojos jamás hayan visto— miré de reojo a Bruno Olimpia, el tipo triocular— sobretodo tú, marichocho, tienes que estar flipando ante esta visión impactante.
INFO
![[Imagen: rvCfBMF.png]](https://imgur.com/rvCfBMF.png)
