Eros hablaría en primer lugar y Cicatriz y los suyos escucharían lo que tendría para decir. No podían creer lo que decía aquél capitán pirata frente a ellos. Estaban seguros de que lo tenían acorralado. Cualquier otro pirata estaría dispuesto a negociar. ¿Es que acaso no comprendía la realidad de su situación? ¿Cómo que responder a las preguntas de Jin? Si se suponía que los que iban a interrogar a alguien allí eran ellos... y a Jin, precisamente. Cicatriz se rió. Su risa era larga y pausada y grave. Era una risa condescendiente y, obviamente, irritante.
—¿Pero quién te cr-
No pudo completar de hablar, pues ahora Jin estaba hablando. Y lo que diría haría que Cicatriz abriera sus ojos de par en par. ¿Porqué estaba haciendo esas preguntas justo en ese momento? Otra interrogante también le llegaría a su mente en ese instante: ¿Acaso estaban los Sepultura asociados con Onizuka Jin? Todo lo que habría sucedido en su bar tendría sentido de ser así. Y Brandon Lee no tenía ni idea de lo que se le vendría encima si no contaba con esa información. Puede que no lograra interrogar a Jin, pero las preguntas de este mismo le habían dado pistas sencillas de poner juntas.
Cicatriz volvió a dar una calada a su cigarro e hizo una seña con sus manos. Los piratas que tenían las pistolas y rifles que habían disparado a Eros antes se pusieron listos. Algunos otros empezaron a moverse lentamente hacia la puerta.
—Vamos a ir por partes, Onizuka Jin. Tu haces una pregunta a la vez, y yo te doy una respuesta, ¿Te parece? Empezaré para que puedas sentirte más cómodo.
El hombre se buscaría un vaso de cerveza de la barra y lo bebería con calma. Luego de eso puso el recipiente vacío en la barra y retomaría la conversación.
—El trato con Brandon Lee fue: Cinco millones ahora. Cinco después de entregarte con él. —Claramente mentía—. Sobre los Maeda... esperaba que Eros pudiera ayudarnos con eso. Eso sí, no pretendía utilizarte, capitán de los Sepultura. Tengo dos dedos de frente... pretendía ganarme tu confianza y que tu amigo me lo contara por su cuenta. —Sonrió mostrando el diente de oro—. Y eso último, no te lo puedo responder y seguir siendo amigos como lo propuso Eros. Así que jódete.
Se cruzó de brazos y dio unos pasos para calmar su mente, luego preguntó el mismo.
—Quiero hacerme amigo de algunas personas. Por lo visto molestaste a esos "algunos". Dime, ¿Porqué no debería tomarte a la fuerza y llevarte con ellos? ¿Qué te hace tan importante, Onizuka Jin? ¿Qué sabes tu de los Maeda? Vamos. Endúlzame el oído porque ahora mismo... me has costado la alianza con la Sepultura y también una noche completa de ingresos del bar. Ya no hablemos del pobre Garfio y de mis muchachos... aunque eso es culpa de Eros. Quien, por cierto, ¿Está aliado contigo ahora? Eso es... interesante.
Mientras la conversación se desenvolvía, una voz femenina se haría notoria al fondo del bar, parecía estar exigiendo que la dejaran entrar. Hubo algo de movimiento en la puerta e instantes después, aparecería aquella mesera a quien Eros había dado dinero antes. Llevaba consigo un montón de bolsas y pasaría entre los matones. Se pararía frente a Cicatriz y le sacaría la lengua, luego seguiría su camino y se pararía cerca de Eros. Se veía que había sido golpeada antes.
—Me voy a morir esta noche, ¿Verdad? —Dijo con una sonrisa nerviosa mientras miraba a Eros y dejaba caer las bolsas a su lado, luego abriría una y le pasaría un Festín al capitán de los sepultura y otro a Onizuka Jin, a quien también le mostraría un botiquín grande.
—No pude no escuchar lo que pasa. Déjenme ayudarlos. Ustedes han hecho algo por mí hoy. Pero si les puedo pedir un favor más. Acaben con Cicatriz. Cuidado... sabe Hasshoken.
Guardó silencio y esperó a que Jin accediera a que lo dejara curarlo.
—¿Pero quién te cr-
No pudo completar de hablar, pues ahora Jin estaba hablando. Y lo que diría haría que Cicatriz abriera sus ojos de par en par. ¿Porqué estaba haciendo esas preguntas justo en ese momento? Otra interrogante también le llegaría a su mente en ese instante: ¿Acaso estaban los Sepultura asociados con Onizuka Jin? Todo lo que habría sucedido en su bar tendría sentido de ser así. Y Brandon Lee no tenía ni idea de lo que se le vendría encima si no contaba con esa información. Puede que no lograra interrogar a Jin, pero las preguntas de este mismo le habían dado pistas sencillas de poner juntas.
Cicatriz volvió a dar una calada a su cigarro e hizo una seña con sus manos. Los piratas que tenían las pistolas y rifles que habían disparado a Eros antes se pusieron listos. Algunos otros empezaron a moverse lentamente hacia la puerta.
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El hombre se buscaría un vaso de cerveza de la barra y lo bebería con calma. Luego de eso puso el recipiente vacío en la barra y retomaría la conversación.
—El trato con Brandon Lee fue: Cinco millones ahora. Cinco después de entregarte con él. —Claramente mentía—. Sobre los Maeda... esperaba que Eros pudiera ayudarnos con eso. Eso sí, no pretendía utilizarte, capitán de los Sepultura. Tengo dos dedos de frente... pretendía ganarme tu confianza y que tu amigo me lo contara por su cuenta. —Sonrió mostrando el diente de oro—. Y eso último, no te lo puedo responder y seguir siendo amigos como lo propuso Eros. Así que jódete.
Se cruzó de brazos y dio unos pasos para calmar su mente, luego preguntó el mismo.
—Quiero hacerme amigo de algunas personas. Por lo visto molestaste a esos "algunos". Dime, ¿Porqué no debería tomarte a la fuerza y llevarte con ellos? ¿Qué te hace tan importante, Onizuka Jin? ¿Qué sabes tu de los Maeda? Vamos. Endúlzame el oído porque ahora mismo... me has costado la alianza con la Sepultura y también una noche completa de ingresos del bar. Ya no hablemos del pobre Garfio y de mis muchachos... aunque eso es culpa de Eros. Quien, por cierto, ¿Está aliado contigo ahora? Eso es... interesante.
Mientras la conversación se desenvolvía, una voz femenina se haría notoria al fondo del bar, parecía estar exigiendo que la dejaran entrar. Hubo algo de movimiento en la puerta e instantes después, aparecería aquella mesera a quien Eros había dado dinero antes. Llevaba consigo un montón de bolsas y pasaría entre los matones. Se pararía frente a Cicatriz y le sacaría la lengua, luego seguiría su camino y se pararía cerca de Eros. Se veía que había sido golpeada antes.
—Me voy a morir esta noche, ¿Verdad? —Dijo con una sonrisa nerviosa mientras miraba a Eros y dejaba caer las bolsas a su lado, luego abriría una y le pasaría un Festín al capitán de los sepultura y otro a Onizuka Jin, a quien también le mostraría un botiquín grande.
—No pude no escuchar lo que pasa. Déjenme ayudarlos. Ustedes han hecho algo por mí hoy. Pero si les puedo pedir un favor más. Acaben con Cicatriz. Cuidado... sabe Hasshoken.
Guardó silencio y esperó a que Jin accediera a que lo dejara curarlo.
Al fondo de la cicatriz

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)